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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Sánchez, acorralado

09/06/2022

Quién se lo iba a decir hace solo un año, cuando Pablo Iglesias hizo como que dejaba la política después de dejar el gobierno, y tanto él mismo como Pedro Sánchez pensaron que todo quedaba bien atado con Yolanda Díaz.

La vicepresidenta, habitual en ella, ha sido desleal a Pablo Iglesias, que la convirtió en lo que es; de paso ha destrozado el partido que supuestamente iba a dirigir, Podemos, y ha provocado la ruptura entre Podemos e Izquierda Unida. También hay ruptura de relaciones entre las distintas facciones de Podemos, Díaz no parece capaz de montar una plataforma porque no encuentra las alianzas necesarias … Un panorama preocupante para la izquierda.

Sánchez se ha visto obligado a pactar más con su socio menos deseable, Bildu -por no decir indeseable-, y con el PP de Feijóo, para sacar adelante su proyecto de gobierno. Proyecto que no será exactamente como deseaba, porque el PP ya ha advertido que espera a Sánchez durante la tramitación parlamentaria de las iniciativas que ha salvado gracias a sus votos.

Esto se pone interesante. Pedro Sánchez debe ser el único político que no se da cuenta de que está acorralado, que la compraventa de apoyos de los independentistas se ha puesto cada vez más cara porque pretenden llevarlo por la senda inconstitucional, y que de vez en cuando tendrá que acudir a Feijóo. El nuevo presidente del PP le apoyará en cuestiones de Estado y en las políticas económicas que permitirán respirar a los millones de familias españolas ahogadas por la inflación, pero siempre y cuando se acerquen a las propuestas que defiende el PP. Por ejemplo, ha aprovechado que Podemos pretendía imponer su ley sobre la prostitución para convertirla en una ley contra el proxenetismo, iniciativa que incluso ha apoyado Vox. Seguro que en la tramitación parlamentaria gustará más a los votantes de centroderecha que a los de Podemos.

Sánchez sufre las consecuencias de buscar socios que no defienden los principios que siempre ha defendido el PSOE, y además es víctima de los enredos que se viven en Podemos.

Lo anecdótico es que Irene Montero se haya deshecho de su jefa de gabinete porque es de Izquierda Unida. Lo dañino para Podemos, y, por tanto, para Sánchez, es que la pelea entre Podemos e Izquierda Unida ha sacado a la luz que Unidas Podemos es una agencia de colocación de familiares y amigos, y que tras esas siglas no se mueve una inquietud por mejorar la vida de los españoles, sino por repartir buenos sueldos entre parejas, hijos, padres, hermanos, tios y demás parientes. Lean las crónicas de estos días sobre la lucha entre Podemos e Izquierda Unida, y descubrirán vergonzosas tramas familiares que descalifican a cualquier partido que pretenda presumir de ideario y de su compromiso con los ciudadanos.

Ese es el mundo desde el que gobierna Pedro Sánchez. Pero es Feijóo el que le estorba.