Jesús de Lózar


Imbéciles

25/03/2020

«Había pensado escribir sobre las ventajas competitivas de Soria y resaltar sus virtudes objetivas para la inversión empresarial y el venir a vivir aquí. Destacaba, entre otros aspectos, la altitud, el frío o la propia despoblación. Intentaba, así, dar la vuelta a las cosas y llamar la atención sobre los elementos positivos de nuestra situación y levantar los ánimos en estas horas tan sombrías para todos. Pero en la maraña, sin parar de guasaps, correos electrónicos y llamadas de móvil en la que permanecemos aturdidos, entre los cientos de mensajes a los que no das abasto, no ya a responder sino tan solo a abrir, de repente este pasado sábado 22 de marzo me entra uno como un pulso que golpea en las tinieblas, uno que releo una y otra vez: «Estimado Jesús: este es mi panorama actual. Mi madre  sigue grave en UCI. Mi hermana va mejor. Pero con antibióticos. Mi tío en planta y confirmado coronavirus. Mi padre con antibióticos y va muy despacio. Hay carencias de respiradores. Irene y las niñas van mejor. Yo con antibióticos. Seguimos adelante, que  no es poco». Y se me olvidan las ganas de escribir sobre las cosas positivas que tiene Soria para invertir y me sumerjo de nuevo en una situación de la que puedo escapar, confinado en mi casa, afincado al teletrabajo. Y me llegan los ecos de los grupos de guasap de mi mujer, de las mujeres del Valle, diciendo que han vuelto a venir los del pasado fin de semana, cuando se anunció anticipadamente que se iba a decretar al día siguiente el estado de alarma para que todo el mundo aprovechara para irse a la playa o al pueblo, que volvieran los estudiantes de Madrid, cuando todos gritábamos ya «YO ME QUEDO EN CASA» y una ola de indignación recorría las redes sociales de Soria. 
Y vuelven a venir. Y me pregunto dónde está la autoridad que impida estos desplazamientos. Y la falta de respeto a la ley, la irresponsabilidad, la frivolidad, la imbecilidad, el desprecio a sí mismo y al otro, la superioridad, en qué, vamos a ver, en qué eres superior para no quedarte en tu casa. En suma, la idiocia. Y me recuerda esta gente que vuelve al Valle, a nuestra provincia, al pueblo, esté donde esté, a ese personaje de ‘Volver al mundo’, la novela de José Ángel González Sainz, que se ufanaba de venir desde Madrid batiendo todos los récords. Hay que ser imbécil. Ayer, lunes 23 de marzo: «Acaba de fallecer mi tío, 73 años. Ninguna patología previa». Descanse en paz.