PREDICANDO EN EL DESIERTO

Fernando González Ferreras

Catedrático


Reflexiones de una crisis

25/03/2020

Sí, este desastre sanitario sin precedentes nos ha cambiado la vida. El confinamiento de toda España y la necesidad, en muchos casos, de la cuarentena  –solo Pablo Iglesia se la puede saltar de vez en cuando- es una medida muy dura psicológicamente para la mayoría. Estamos pagando una altísima factura personal, económica y social. El presidente Sánchez ha comparecido –me ha recordado a Castro o a Maduro- sin un ápice de autocrítica afirmando que el Gobierno ha tomado las decisiones correctas desde el primer momento y con la autocomplacencia de asegurar que se hará lo necesario cómo, dónde y cuándo sea, añadiendo un reproche a los que le critican. No se cuanta credibilidad tiene el presidente ni se cuántos españoles le creyeron.
Nada ha ayudado a la tranquilidad social, ni los errores de los llamados expertos ni la batalla entre algunos partidos para obtener rédito político de la desgracia. Los mismos que critican las campañas en las redes sociales contra Sánchez y la cacerolada contra los suyos  – «una miseria moral», afirman- ven «emocionante» la cacerolada contra el Rey. Pura coherencia. Todo cambió con la intervención de Pedro Duque, ministro de Ciencia e Innovación,  dejando al presidente Sánchez como mentiroso y negligente al reconocer que el Gobierno sabía, desde el mes de enero, la gravedad del coronavirus y que estaba dejando en grave riesgo a la población. Ya en febrero tuvieron contactos con expertos para definir estrategias, aunque  no se tomaron decisiones, salvo aconsejar el lavado frecuente de manos, hasta el Real Decreto que declaró el Estado de Alarma, aprobado el 14 de marzo, que imponía el confinamiento de los ciudadanos.
A pesar de todos los avisos, el gobierno decidió mirar para otro lado permitiendo y alentando las manifestaciones  feministas del 8M. En esa fecha hubo muchos más actos multitudinarios (partidos de fútbol, baloncesto y otros deportes, misas, conciertos, un congreso de VOX, aglomeraciones en supermercados, etc) pero me parece evidente que difícilmente se hubieran podido prohibir estos actos y mantener las citadas manifestaciones. Creo que Pedro Sánchez tuvo que ceder para que no se enfadaran los de Podemos y muy especialmente Irene Montero. De aquellos polvos vienen estos lodos. Es indignante pensar que todo se habría evitado con una prevención adecuada adelantándose a los hechos en vez de ir a remolque. Y me preocupa cómo saldremos de la crisis. En la del 2008 se ahondaron las diferencias sociales. Los autónomos, las pymes y los asalariados van a sufrir ahora   si no hay medidas claras y contundentes.  ¿Habremos aprendido la lección o los abandonaremos a su suerte? 
Pese a lo anterior,  es momento de remar juntos y apoyar al Gobierno. Tiempo habrá, cuando esto pase y la memoria nos haga recordar lo que nunca quisiéramos haber tenido que sufrir, de exigir responsabilidades personales, políticas e incluso judiciales. Cuando salgamos de esta, que saldremos, me propongo recuperar y valorar más aun las relaciones personales que ahora se limitan a contactos a distancia. Y os pido y exhorto a no salir de casa, a protegeros si tenéis que salir por causa justificada y a cuidaros porque quiero veros a todos y sería un enorme disgusto que faltarais alguno. Finalmente quiero manifestar mi profundo agradecimiento a todas las personas que están voluntariamente arriesgando su vida para garantizar nuestra salud.



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