"La regulación es necesaria y la gente lo tiene claro"

Ana I. Pérez Marina
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Como director técnico de la Asociación Montes de Soria confía en que a medio plazo se produzca un entendimiento entre acotados y sirva el mismo permiso para todas las zonas. Cuando se declare el parque micológico se reforzará la señalización

"La regulación es necesaria y la gente lo tiene claro" - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

Las últimas lluvias, aunque aún escasas, y las que se prevén para los próximos días, apuntan a que la campaña micológica podrá recuperarse. «No va a ser una de las mejores», pero se salvará.  Antes de que la fructificación de hongos y setas sea relativamente sustancial, en la Asociación Montes de Soria atienden una media de 50 llamadas diarias, recolectores que solicitan información sobre los permisos y los acotados. José Antonio Vega, director técnico de Montes de Soria, el coto de mayor extensión de la provincia (122.500 hectáreas), responde a algunas de las dudas que se han puesto de manifiesto desde que arrancó la temporada de otoño.
La regulación micológica ya tiene su historia. Lo más reciente es el decreto de diciembre de 2017 en torno a los aprovechamientos de Castilla y León. Sin embargo, parece que no termina de demostrarse su efectividad. ¿Cuáles son los puntos débiles en los que hay que incidir? 
La regulación, por supuesto, es necesaria y cada vez lo tiene la gente más claro. Eso se demuestra que más entidades forestales quieren regular su recurso y aprovechan el decreto para establecer un acotado, un reservado o un futuro parque micológico, como Montes de Soria lo hará lo antes posible. 
Funcionar, funciona la regulación. Pero el problema está en que, como en todas las normativas, en determinados aspectos hay que incidir, recordar, luchar... porque la normativa surge por una necesidad y hay gente que su filosofía todavía es incumplir. A veces, por descuido o desconocimiento, y ahí está la labor de dar a conocer todos los aspectos del decreto micológico, y no hay que olvidarse del que lo hace con alevosía o con conocimiento de causa, buscando incluso los lugares por los que la norma ha podido dejar algún hueco o vacío. Para eso está la Junta de Castilla y León, con los agentes medioambientales y celadores, junto con el Seprona y la Guardia Civil, para velar que se cumpla el decreto y sancionar.
¿Cuáles son esos resquicios?
La idea principal, por lo menos desde el punto de vista de los propietarios forestales, es poder decidir sobre sus propios terrenos, en este caso sobre el aprovechamiento micológico. Unos han podido plantearse aprovecharlo exclusivamente ellos. Nosotros, por ejemplo, en Montes de Soria hemos decidido agruparnos el máximo número de ayuntamientos posibles para un beneficio común de los propios asociados, pero siempre con un punto de vista importante en el sector turístico de cara a que si un señor viene de fuera no tenga que estar mirando fronteras entre pueblos para poder recoger setas, sino que tenga la mayor superficie continua de bosque donde poder buscarlas, quedarse en una casa rural de nuestros pueblos y generar valor añadido con ese recurso.
Para ello se facilitan permisos a precios muy reducidos. Un turista paga cinco euros por dos días consecutivos para llevarse cinco kilos de setas al día. Con el primer kilo ha pagado de sobra el permiso. También se paga por el derecho de ir a buscarlas. En Soria tenemos setas durante todo el año. No está suponiendo en ningún caso un efecto disuasorio, todo lo contrario, porque por cinco euros hay una prestación de servicios: información, páginas web, jornadas micológicas durante todo el otoño y primavera, informamos sobre las zonas donde hay mayor producción micológica, cuando hay o no hay setas... Al sector turístico hay que mimarlo y no se puede por el interés particular de algunos vender un otoño cuando no hay. Hay que ser sinceros, no hay peor cosa que defraudar a un turista.
¿Y cuáles son los vacíos? 
Hay que incidir más en las tipologías de permisos que habilitan en determinados acotados a la recolección de forma comercial en foráneos. Creemos firmemente en el turismo, pero creemos que el recurso tiene que ser aprovechado de forma comercial por la gente de la tierra. Y de forma recreativa, para consumo propio, para cualquier persona que venga. Las tipologías de los permisos tienen que estar claras por parte de los acotados.
Hace falta trabajar mucho en el transporte de las setas y en la comercialización. Y no es que el decreto no lo diga claramente, el problema es que la gente o no se ha puesto las pilas o piensa que está todo por hacer. A la gente le falta mucha lectura.
Hemos podido comprobar ‘in situ’ en Piqueras que muchos foráneos desconocen que hay varios cotos y creen que con el permiso de Montes de Soria les vale para todo. Además, la ausencia de señalización en el monte es rotunda. Hay confusión, incluso entre los locales. 
Facilitamos mapas a los recolectores  descargables por internet  y existe una aplicación para móvil que te ubica con el GPS, no hace falta cobertura, para saber si estás en zona regulada por nosotros o no. En zonas tan conflictivas como La Póveda, con varios acotados, llevar en el móvil esa aplicación gratuita es muy útil. Es verdad que hace falta reforzar la señalización en el monte y ese es uno de los puntos débiles. Para el año que viene tenemos preparado un presupuesto fuerte dedicado exclusivamente a reseñalizar todos nuestros montes, por el mantenimiento de la señalización y porque hay que cambiarlas a parque micológico en cuanto lo declaren. Por eso este otoño no se ha hecho una señalización más exhaustiva porque estamos esperando a la declaración de parque micológico.
El foco está en que esto es un reino de taifas, que al final hay tantos acotados diferentes que generan mucho ruido entre la población, que no disfruta del monte. En la zona de La Póveda hay mucho ruido. En Urbión con conocer que los montes de seis ayuntamientos son de un acotado y los otros son de Montes de Soria casi tenemos el 99% de la zona regulada en Soria solucionado. Otra zona conflictiva es Vinuesa, una parte es de Montes de Soria porque es de la Mancomunidad de los 150 Pueblos-Ayuntamiento de Soria, Santa Inés, y lo que es del Ayuntamiento de Vinuesa, que es del coto de Urbión. 
Nosotros seguimos de forma conjunta con los permisos con los montes de la Junta, hicimos un acuerdo de reconocimiento mutuo de permisos aunque son dos acotados.
¿Ve posible que en algún momento pueda alcanzarse un acuerdo entre propietarios para que exista un único permiso para todos los cotos?
Lo que veo factible es el entendimiento y buscar puntos de encuentro. Tal es así que en la asamblea de Montes de Soria se aprobó crear un grupo, que es la directiva, para entablar conversaciones con los demás acotados en la provincia y aledaños para poder llegar en algún momento a un reconocimiento de los permisos. Que cada uno lleve su propia gestión, eso es perfecto, pero que entre lugareños de localidades linderas o entre turistas no tengan que devanarse demasiado los sesos para ir a buscar setas. El trabajo que ahora nos toca a los responsables de acotados es buscar puntos de encuentro para el reconocimiento de permisos.  
O sea que lo ve posible a corto o medio plazo.
Siempre que haya voluntad por parte de los demás, por nuestra parte sí. No tendría por qué haber problema si hay voluntad entre el acotado de Urbión y el de Montes de Soria para establecer un reconocimiento mutuo, con las condiciones internas que podamos establecer, y dar una imagen de unidad que podamos vender. A los usuarios les tenemos que dar las mayores facilidades para adquirir esos permisos. Los acotados grandes lo ponen fácil, en la página de Micocyl o www.cotosdesetas.es. ¿Y los demás? Si crean un acotado falsamente, para eso que hagan un reservado, que es distinto. Me lo reservo para mis vecinos, pero tiene otras limitaciones.
¿Hay que afinar con el sistema de permisos? Por ejemplo, con los permisos de dos días, si llevas la carga del día anterior en el coche te pasas de cantidad en una jornada y quizás te pueden multar...
Con los níscalos o los boletus se sabe perfectamente si son del día anterior. Pero si tienes autorización durante dos días para coger esa mercancía, no tienes problema. Has pagado por el derecho a coger diez kilos.
Hay otros matices, con los hongos extramaduros, el tamaño...
Es otro pie cojo que queda, el de la formación y la divulgación, otro de los pilares del decreto. Hay que divulgar al máximo las condiciones de recolección y las características de las especies: tamaño, formas, madurez... las que están extramaduras se tienen que dejar, pero es que no son agradables ni para la comercialización ni para el consumo propio. Hay que cumplir con esas condiciones. Hasta hace poco las empresas compradoras y los canales de distribución no se ha decantado aún por consumir el producto en el tamaño y en las formas. Estamos volviendo a la época de ‘pezqueñines, no gracias’. Lo más importante es controlar en los mercados de consumo para que no se recolecten en el campo. Si esas setas no se comercializan, no se recolectarán. Pasa con los percebes, con los peces...
Algo que establece el decreto es el tema de los huevos de amanita cesárea si está semicerrada. Se obliga a que esté totalmente abierta y es ridículo porque esa especie madura demasiado rápido y se estropea en pocos días. Con la amanita cesárea se ha puesto una traba.
La problemática de las cuadrillas de recolectores ilegales no se termina de resolver con el decreto. ¿Qué se puede hacer?
El decreto no puede resolverlo. Es un problema grandísimo, es de seguridad ciudadana, de deterioro de los montes y de un mal aprovechamiento del recurso micológico. En primer lugar, lo que hay son lugareños que son los que llaman a esos grupos organizados.
¿Habría que incidir en la raíz de este problema?
Hay personas sorianas ubicadas en distintos pueblos de la provincia que se dedican a llamar a grupos organizados para que les recolecten las setas y se las vendan a ellos. Está comprobado por la Guardia Civil y por los agentes medioambientales, se tiene conocimiento. Ahora hace falta saber quiénes son para ver la forma de atajar el problema. Deberían hacerlo los empresarios que quieren hacer las cosas bien, que los hay. Son los que tienen que luchar contra los compradores ‘piratas’, que muchos también son de fuera y utilizan a personas de aquí a través de sus locales para ejercer es actividad.
Ahí están los ejemplos con varias furgonetas decomisadas, no solo el producto, varias infracciones por falta de trazabilidad del producto.. Este año se ha hecho un especial hincapié en este control, junto con la labor de vigilar las malas prácticas de recolección. También hay que entender que llegan grupos de hasta 300 personas y controlar a 300 personas en el monte... la mayoría lleva el permiso, son ciudadanos europeos, no se les puede discriminar. El problema está en que cogen más de cinco kilos y los comercializan porque alguien se los compra. Permisos comerciales de foráneos en la provincia de Soria hay 17, no hay más. Y estos no llenan los camiones de dos toneladas como están haciendo algunos compradores.
¿Las instituciones se implican de lleno para acabar con este problema?
En la reunión que hemos hablado de  la Junta Directiva se acordó que tenemos que solicitar desde los pueblos esa colaboración por parte de ambas administraciones que tienen competencias en vigilancia y control, tanto los agentes medioambientales  que tienen que hacer un operativo de vigilancia, como el Seprona y la Guardia Civil. No podemos decirles quién y cómo, ellos ya tienen experiencia de temporadas anteriores de trabajo conjunto. 
A nosotros como propietarios nos encantaría que fueran los dos cuerpos a la vez, para hacer esas operaciones conjuntas. Para nosotros cuanto más efectivos sean los operativos, mejor. Que si haciéndolo por separado es funcional, el tiempo lo dirá... que no lo es, pues desde los ayuntamientos se podrá decir que no ha funcionado. No falta implicación, puede ser un problema de coordinación entre ellos, pero como propietarios no podemos quejarnos ni de uno ni de otros.