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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Cumbre histórica

29/06/2022

España suma ya 40 años de pertenencia a la OTAN, tras el referéndum celebrado en 1986 a instancias del entonces gobierno de Felipe González y con el que se cerraba una etapa de continuas disputas sobre la oportunidad de formar parte o no de la Alianza Atlántica. Hay que recordar que el ideario del PSOE de aquellos años era contrario a la entrada española en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, pero, como bien sabemos, eso es parte ya de la historia de un país que, precisamente, acoge desde hoy la cumbre de la OTAN en Madrid, justo 25 años después del primer encuentro de alto nivel que celebró la organización militar en nuestro país.

Qué duda cabe que la actual cumbre tiene una especial relevancia por el contexto tan excepcional provocado por la guerra desatada en Ucrania por el dirigente ruso Vladímir Putin. Este es, sin duda, el principal asunto a abordar por las más de 40 delegaciones internacionales, sin olvidarnos del proceso ágil que requieren las posibles adhesiones a la organización por parte de otros países como son Finlandia, Suecia o la propia Ucrania. Tampoco es baladí el interés español para que la Alianza recoja de forma más explicita la defensa de Ceuta y Melilla, que se ha colado con mayor fuerza en la agenda mundial con el reciente asalto a la valla en Melilla y las consecuencias por todos conocidos de muerte de los más vulnerables. A pesar de que el Tratado de Washington limita la protección a territorios en Europa y América, lo que en teoría dejaría fuera a enclaves en el continente africano, parece que la histórica cumbre de Madrid puede ser un punto de inflexión al respecto. Cierto es que sí hace mención, en cambio, a las islas por encima del Trópico de Cáncer, como es el caso de las Canarias, pero siempre ha habido recelos en nuestro país por la posible ambigüedad.

Al margen de los acuerdos que surjan de la cita madrileña, lo que ya podemos intuir en este escenario global es el incremento de los recursos económicos en los presupuestos generales. Razones de peso hay, por desgracia, con acontecimientos de la envergadura de la pandemia, la guerra y a saber qué otros hechos que estén a la vuelta de la esquina. Todo ello hace más necesario que nunca, por encima de nuestra genérica actitud antibélica, reforzar la existencia de una organización mundial de estas características. Así que aquella vieja disputa entre OTAN sí, OTAN no, queda claro que, por suerte, prevaleció la inteligencia de los ciudadanos.