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El sueño del ascenso del Almazán

S. Recio
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El club adnamantino quiere dar un paso más y con la nueva reestructuración el sueño es estar en 2ª RFEF

El sueño del ascenso del Almazán - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

La temporada pasada la SD Almazán vivía su particular día de la marmota cuando se quedaba a tan solo un punto de clasificarse para la fase de ascenso de la que hoy es 2ª RFEF. Año a año consiguen lograr con comodidad una permanencia en Tercera División que les sabe a poco, «no hay que olvidar el mérito que tiene para un equipo de una localidad de 5.000 habitantes estar en una categoría nacional, pero siempre queremos un poco más», asegura Juan Carlos Aguilar, segundo entrenador del equipo adnamantino.

La línea entre pelear por el ascenso o quedarse en tierra de nadie la marcaban los malos inicios de temporada, «siempre nos ocurre lo mismo, por motivos laborales es complicado realizar una pretemporada adecuada». Pero este año algo ha cambiado, «hemos completado varias semanas de preparación con prácticamente todos los jugadores», y de esta forma han dado un vuelco a esa mala costumbre. En tres jornadas suman dos victorias y un empate, «llevo aquí ocho temporadas y en ninguna de ella habíamos ganado dos partidos a estas alturas», reconoce. Hay muchas claves por analizar. Un mejor trabajo, la suerte de los resultados o del momento de los rivales, pero en el Almazán tienen algo muy claro, tanto lo bueno que ocurra como lo malo siempre dependerá de ellos mismos.

el bloque. A club pequeño todo son problemas al iniciar una nueva temporada. En el Almazán no es diferente. Cuesta completar plantilla, realizar una planificación adecuada y conseguir el ritmo adecuado para competir. Este año todo ha cambiado, «conservamos a 17 jugadores de la temporada pasada», un bloque sólido y con sobrada experiencia, «es una generación con muchos jugadores de Almazán y Soria, un grupo que tardaremos en repetir».

Desde agosto todo lo que podía salir bien ha ido rodado, «es con diferencia nuestra mejor pretemporada». Han logrado trabajar de forma estable y los años que llevan jugando juntos ha hecho el resto, «ahora con que Diego Rojas diga una palabra, los jugadores ya conocen los conceptos». No se trata de empezar de cero sino de perfeccionar lo ya aprendido.

Con una clara orientación al acondicionamiento físico no ha sido necesario jugar demasiados partidos en pretemporada para asegurar llegar a la primera jornada con la preparación correcta, «esto es fruto de un trabajo desde la dirección deportiva de muchos años, no es flor de un día y ahora se pueden ver los resultados».

En el campo se ve un equipo sólido, «también es novedad no haber recibido ni un solo gol en las tres primeras jornadas». Un muro en defensa que explota la velocidad en ataque, «son nuestras armas y cada vez funcionan mejor». Aunque la siguiente pared a romper es todavía más complicada, la de pasar de ser un equipo más a uno de los grandes de la 3ª RFEF.

Ambición. La SD Almazán sabe que ahora toca dar un paso más tras muchas temporadas rondando la zona media de la Tercera División, «realmente no nos cambia demasiado estar en una categoría más a nivel económico ni de futuro», asegura Juan Carlos Aguilar, «pero queremos también regalar a la afición y a la villa una alegría deportiva», afirma con ilusión.

La propia plantilla en su totalidad reconoce que este año algo ha cambiado y que las sensaciones son muy diferentes a otras ocasiones, «se percibe en el día a día que este año podemos ser todavía más ambiciosos», comenta Héctor Lapeña, uno de los capitanes del equipo. El gran inicio de liga lo corrobora, «hemos sido competitivos desde el principio».

Las victorias ante Astorga y Mirandés B, más el empate ante el Real Ávila, disparan el optimismo, «no eran partidos fáciles y ganar de esta forma, además sin recibir goles, indica que estamos haciendo las cosas bien». Porque aunque haya una categoría más, la exigencia del grupo ha aumentado,  «todos los rivales son muy fuertes y por eso tenemos que estar concentrados cada semana, además han bajado equipos de lo que era la Segunda B y eso indica que a pesar de estar más lejos el nivel no se ve perjudicado».

En pocos años muchos de estos jugadores ya no estarán en la plantilla y  quieren aprovechar el momento, «tenemos claro a lo que jugamos, los conceptos están completamente asimilados, la sintonía entre todos es muy buena y ahora solo necesitamos que acompañen los resultados poco a poco».

La SD Almazán respira optimismo, se muestran seguros de su trabajo y cuentan con la madurez y la experiencia necesarias para dar el paso adecuado para que una temporada más se convierta en un año histórico. Queda mucho pero el aire que se respira en la villa adnamantina indica que las cosas puede ser muy diferentes esta vez. El fútbol dictará sentencia.