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"El movimiento de negocio no va a parar"

Ana I. Pérez
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Este veterinario ha desarrollado toda su vida laboral en Copiso, en la dirección técnica de porcino (nutrición, modernización de la fábrica de piensos, control de calidad...) desde 1995

"El movimiento de negocio no va a parar" - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

La pandemia no ha coartado los planes de expansión de la sociedad cooperativa Copiso. Las cuatro nuevas naves de almacenamiento en Valcorba estarán listas para la próxima cosecha y también la planta de abonos (‘blending’) en Almazán encara su recta final. Pero, además, en un plazo de «dos, dos años y medio» estará en marcha la segunda fábrica de piensos, sin dejar de lado otros proyectos «ambiciosos» vinculados al porcino. De todo ello habla en esta entrevista el recién nombrado director gerente de Copiso, Pascual López Nuez, que toma las riendas del cargo siendo un buen conocedor de la empresa a la que lleva vinculado más de tres décadas. También Copiso ha concurrido a la convocatoria de Manifestaciones de Interés del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo dentro del programa de proyectos tractores de competitividad y sostenibilidad industrial en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia dotado con fondos europeos. En concreto, ha presentado un paquete de proyectos que contempla una inversión de alrededor de 43 millones de euros. 

Copiso y sus empresas participadas aumentaron el volumen de negocio un 12% y superaron los 277 millones de facturación en 2019, tal y como se expuso en la asamblea de septiembre. Accede al cargo con el listón muy alto, ¿qué expectativas de crecimiento contempla la empresa?

Dependemos mucho de factores ajenos. El año pasado fue extraordinario en cuanto a la cosecha, lo que supone un aumento muy alto de la facturación, y los precios del porcino, una de nuestras actividades principales, también han sido altos. El movimiento de negocio no va a parar, es una empresa que tiene muchísima inercia y seguro que seguimos creciendo, aunque dependemos de los precios del porcino y de los del cereal, también del volumen. Parece que para esta campaña se ha sembrado bien, la meteorología está favoreciendo, pero hasta última hora no se sabrá.

Estamos atravesando una crisis sanitaria sin precedentes, ¿cómo afecta la pandemia a estas previsiones?

Nosotros no hemos dejado de funcionar un solo día, nuestra máquina ha estado funcionando como si no hubiera pandemia, con incidentes de trabajadores que han positivizado y han tenido que estar en sus casas. Hemos establecido una serie de protocolos para prevenir el contagio dentro de la empresa y, hasta ahora, ha ido bastante bien. Somos un sector fundamental y no hemos parado en absoluto. Hemos tenido la suerte de que la campaña de cereal ha sido muy buena, los precios se recuperaron, y en el porcino, que depende de la coyuntura internacional, la importación de carne por parte de China favorece.

¿Y la pandemia no contrae esas expectativas de crecimiento?

En principio, no. Puede retrasar algo las infraestructuras que estamos desarrollando, alguna obra de poca envergadura. De lo que estamos haciendo, quizás alguna se ha tenido que parar una o dos semanas, poco más.

¿Cómo marcha la construcción de las cuatro naves en Valcorba?

Ya está casi toda la cubierta. Para la cosecha de este año van a estar, sin ninguna duda.

¿Y la segunda fábrica de piensos?

En Valcorba la nueva fábrica de piensos supondrá una inversión de entre 12 y 15 millones de euros. Estas obras se prolongan durante mucho tiempo, podemos hablar de dos años o dos años y medio. Ahora estamos en la fase de pedir presupuestos y es una obra más complicada.

También está en marcha la construcción de la planta de abonos a la carta o ‘blending’ en Almazán. ¿Cuándo funcionará?

Esta va inmediatamente después de las naves de Valcorba. Prácticamente, la estructura de hormigón está acabada, se pondrá el tejado cuando se terminen las naves. Calculo que para septiembre estará terminada.

Entre estas tres obras, ¿qué inversión suma?

Nos iremos a unos 18-20 millones de euros. Estos tres proyectos están avanzados.

¿Trabajan en otros?

Sí. Tenemos otros proyectos ambiciosos. Hemos puesto a funcionar una granja de multiplicación de 2.700 cerdas [promovida por los hermanos De Miguel y gestionada por Copiso en Cabanillas], para producir hembras y proveer a las granjas de toda nuestra estructura. Hasta ahora la mayor parte de estas cerdas las estábamos comprando a empresas de genética. No solo cubriremos nuestras necesidades, incluso se venderán a nivel nacional.

Tenemos también otro proyecto de crecimiento (en Portillo de Soria), que está en construcción, aunque pasarán un par de años hasta que empiece a producir. Es un núcleo de selección genética de una línea concreta para producir las cerdas que estarán en todos los núcleos de integración a nivel europeo. Una granja de selección genética requiere de más personal, muy cualificado, porque es un trabajo muy especializado. Este núcleo está en una ubicación con un aislamiento espectacular, con un montón de terreno para poder gestionar el estiércol y, desde aquí, se servirán las que serán madres de las reproductoras a diferentes granjas de toda Europa.

Son proyectos muy ambiciosos. Y este tipo de producción porcina es más especializado, con mayor valor añadido. Requiere más mano de obra cualificada, lleva más tecnología y genera más riqueza.

Copiso participa en una nueva sociedad, Natursoria, junto a Noel y Naturuel (grupo Tervalis) para el desarrollo de proyectos agroalimentarios. ¿Qué proyección tiene?

Natursoria es una empresa para desarrollar proyectos agroalimentarios en la provincia de Soria o potenciar algunos que ya funcionen y necesiten otra proyección nacional o internacional. Lo que queremos es meternos más en el sector agroalimentario transformador y estos socios se manejan en mercados más globales que el nuestro. 

Todavía es un proyecto muy incipiente, nos tenemos que lanzar a ello, dotar a esta empresa de personal que se dedique a buscar socios. Con Natursoria haremos un tercer proyecto porcino, una granja diseñada con unos estándares de bienestar animal muy exigentes, más de lo que marca la normativa europea, dirigido a mercados más exclusivos como el inglés o el sueco, cadenas de distribución que venden bajo criterios más amplios que los que se trabajan en Europa, que son los más altos del mundo. Es un producto más diferenciado..

¿Qué peso tiene el I+D+i en una estructura como la de Copiso?

Para nosotros el I+D+i es el pan nuestro de cada día. Nuestro trabajo es todo prueba-error. Una cosa es el I+D que se hace habitualmente a nivel interno y otra, los proyectos de I+D que se desarrollan en base a subvenciones. Siempre estamos metidos en este tipo de proyectos simultáneamente porque duran tres o cuatro años, tanto ganaderos como agrícolas. Para ello necesitamos mucho esfuerzo del personal que trabaja con nosotros y las horas dan para lo que dan. Suelen ser proyectos compartidos con otras empresas, con centros de investigación y tecnológicos, universidades...

Y la I+D+I que hace Copiso son los campos de cultivo experimentales de cereal, leguminosas..., tenemos dos granjas en las que no paramos de hacer pruebas, modelos de crecimiento de nuestros animales, testamos nuestros piensos... todo eso se hace permanentemente.

Repasa todos estos proyectos en los que Copiso está inmersa, ¿cómo se traduce en empleo?

La mitad del personal de la empresa se dedica al I+D+i. En la medida que vayamos creciendo pues habrá más. La fábrica de piensos nueva requerirá entre 15 y 20 personas más trabajando, más los almacenes y la actividad indirecta que genera. Tenemos mucho más personal indirecto que depende de Copiso, que son los agricultores y ganaderos, que mano de obra directa.

Hablamos de proyectos de innovación. Cuando se produce una oposición por parte de la sociedad a la expansión del porcino, ¿cree que se desconoce, en realidad, cómo funciona el sector?

Sí. Es cierto que el porcino en los años ochenta tuvo un crecimiento muy desordenado en España. En Soria ligado sobre todo a los mataderos que había en la zona de Ólvega, donde se desarrolló una industria porcina pero sin base agrícola, no estaban reguladas las distancias entre granjas y a los núcleos urbanos, muchos no pensaron en la gestión de purines. Desde el año 2000 el sector en España se reguló totalmente, con las distancias, una base agrícola para gestionar los purines como abono orgánico para la tierra... la mayor parte del sector porcino que existe hoy en Soria es una estructura muy moderna. En Soria hay muchísimas hectáreas de terreno, ese es el principal determinante a la hora de instalar una granja, que en el entorno haya suficientes hectáreas para emplear el purín como abono. Además, tenemos una capacidad de almacenamiento del estiércol muy alta para que nunca sea un problema y pueda ser un valor añadido, no tanto un residuo del que tienes que desprender.

En Soria somos un referente en crecimiento racional del porcino, crece donde puede hacerlo, donde no genera problemas. Así que en Soria el desarrollo del porcino va a estar limitado no por las hectáreas ni por las ubicaciones, sino por la base demográfica. No crecemos más porque si hay poca gente, hay pocas iniciativas, en eso estamos atados.

Hemos superado el medio millón de plazas, 1,2 millones de cerdos sacrificados al año...

En Soria, con ocho habitantes por kilómetro cuadrado, hay 56 plazas de cerdo por kilómetro cuadrado. ¿Es mucho o poco? Pues es la misma media que a nivel nacional, en Castilla y León son unos 36, pero en Dinamarca o en Holanda la densidad de cabezas por kilómetro cuadrado es de 300. En Soria no llegaremos jamás, ni de lejos, a las 100, no porque no hay sitio, es porque no hay gente.

Cuando se habla de la gestión de purines, en Holanda hay 400 habitantes por kilómetro cuadrado y el nivel freático está a medio metro del suelo, aquí en muchos sitios está casi a 200 metros, por lo que la contaminación del subsuelo no tiene nada que ver. Todo hay que relativizarlo. De las 20.000 toneladas de nitrógeno que se aportan para abonar el secano en Soria, unas 3.500 proceden de los cerdos, nada más, el resto es nitrógeno mineral que se echa en forma de abonos inorgánicos. Por tanto, hay mucho recorrido para hablar saturación de nitrógeno de purines.

Además, los agricultores y ganaderos de Copiso son los que han estado en Soria toda la vida, ellos quieren mantener el medio ambiente, porque aquí se van a quedar nuestros hijos y nuestros nietos. Son los primeros interesados en mantener esto en unas condiciones dignas. Si nos dicen que entre una y otra granja en lugar de 1,5 kilómetros tiene que haber dos, no nos importa. Hay margen para regular mucho más si es que hace falta.

Icpor [empresa participada por Copiso e Incarlopsa, comercializadora de carne para Mercadona] cumple en 2021 nueve años, ¿qué ha supuesto para Copiso?

Icpor nos dio una seguridad a la hora de crecer sin riesgo. Nos permitió toda la inversión de la fábrica nueva en Valcorba, casi completar la capacidad de producción de la fábrica, de forma que se está amortizando muy rápidamente ya que prácticamente hemos completado su capacidad de producción. Soria produce cereal dos veces y media por encima de lo que consume el ganado, aproximadamente un 40% del que se produce, y el resto se va a Lérida, a Huesca... a engordar el ganado de fuera. Por eso lo que decía antes , el potencial de crecimiento sería mucho mayor si hubiera más población. En definitiva, Icpor nos permitió dar el salto para ser una gran empresa.

¿Cuáles son los planes de expansión de Copiso fuera de Soria?

Hace un año decidimos crecer en nuestro entorno natural, Soria y 100 kilómetros alrededor (Zaragoza, sur de Navarra, La Rioja, Guadalajara...). Tenemos socios en toda la periferia de la provincia de Soria. Por eso, separamos Icpor Soria de Icpor Castilla La Mancha, porque nos quedaba lejos y tenían otras ideas de inversión más orientadas al suministro directo del matadero de Tarancón (Cuenca) y allí tienen otro proyecto de fábrica, pero nos hemos desvinculado. Ahora estamos centrados en lo que es nuestro área. 

Aporso (Asociación Provincial de Productores de Ganado Porcino de Soria) ha elevado al Ministerio de Transformación Ecológica y Reto Demográfico (Miteco) un proyecto para construir una planta de biogás, ¿cerraría el círculo del porcino?

Sí. Nosotros estamos en un proyecto con la Universidad de Valladolid [LIFE SMART AgroMobility sobre la investigación de la producción de biometano a partir de residuos].

¿Ha lanzado Copiso algún proyecto, en clave de manifestación de interés, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia dotado con fondos europeos?

Los ministerios lo que quieren es trasladar estos planes, muy ambiguos y con unos plazos muy cortos para presentar los proyectos, para concretar esos fondos europeos. En base a ello, decidirán cuáles son. 

Nosotros hemos presentado un plan en el que hemos englobado todas nuestras líneas de inversión de futuro, lo que es la fábrica de piensos nueva, la implementación de energías renovables en todas nuestras instalaciones, los proyectos encaminados a optimizar la gestión de purines, intercomunicar con 5G desde los silos a las granjas, videocámaras, GPS en los camiones de descarga... con todo hemos hecho un paquete de cara a poder beneficiarnos de estos fondos europeos si llegan. Hemos presentado un plan con proyectos por unos 43 millones de euros al Ministerio de Industria, teniendo en cuenta que lo lidera Copiso, aunque colaboraremos con otras empresas. Hay que aprovechar todas las oportunidades.

Producción de piensos, porcino... Copiso abarca más, también comercializa fertilizantes.

Copiso es un elemento para incrementar el valor añadido de la producción del sector primario. Hasta ahora casi todo lo que gestionamos es el cereal. En Soria hay unas 350.000 hectáreas dedicadas al secano, un terreno que difícilmente se puede dedicar a otra cosa, porque estamos a una altitud de 1.000 metros, con este clima, con esta pluviometría... es difícil que se pueda destinar a otra cosa que no sea cereal. Le estamos intentando sacar el máximo partido, en lugar de vender el cereal en bruto lo transformamos aquí, para que el trabajo y el valor añadido se queden aquí.

Con la puesta en marcha del regadío y con el cambio climático, para Soria que el tiempo sea un poco más templado permite tener, por ejemplo,  la plantación de manzanas más grande de Europa (La Rasa), cuando hace veinte años esto hubiera sido impensable. Este cambio de paradigma puede estimular otros negocios vinculados al regadío. Vamos a intentar estar en todo lo que genere valor añadido en el sector primario.

Muchos de nuestros socios que tienen cereal de secano también tienen regadío y la planta de ‘blending’ de Almazán, los fertilizantes a la carta, nos va a servir para hacer las mezclas correspondientes para cada tipo de cultivo y de tierra.

La provincia de Soria es conservadora, cuestan los cambios. ¿Es complicado convencer a los socios cuando se plantean proyectos de innovación?

No cuesta tanto, si vas con argumentos. A veces se ha innovado y lo que hemos probado no produce tanto como lo que ya teníamos. En Soria hay una cultura del cereal de invierno muy arraigada, la gente lo domina bien, entiende las producciones, sabe cómo lo tiene que tratar, recoger, guardar... y los cultivos alternativos tienen que ser muy interesantes. Si no lo son, los desechan. Hace unos años en Almazán se cultivaba mucho maíz, pero en septiembre en Soria puede helar, así que si te has gastado mucho en abonar y se hiela la mitad de la producción, es un fracaso. Se cultivaría maíz para hacer forraje, pero para eso necesitas tener vacas cerca y no las hay, de momento.

Pero puede haber... ¿qué podría suponer la vaquería de Noviercas para una empresa como Copiso?

Podríamos colaborar con ellos en ciertos negocios, abrir líneas de colaboración, pero, sobre todo, si hay una vaquería hay una demanda de maíz forrajero muy importante. En la zona de Almazán hay muchas hectáreas para producir forrajes para este tipo de explotaciones. Es un tema a explorar, no hemos tenido ningún contacto con ellos, pero no quiere decir que si el proyecto sigue adelante...

¿Qué colaboración tiene Copiso con la universidad y con centros de investigación?

Hicimos proyectos sobre variedades de leguminosas con el Centro de los Alimentos. En casi todos los proyectos de I+D+i de Copiso están implicados centros tecnológicos: Universidad de Valladolid, la Complutense de Madrid, el Itacyl... todos. Los proyectos obligan a que una parte de tu presupuesto la inviertas en centros públicos o privados de investigación. Siempre hay sitios donde hay más iniciativas. Lo del biogás, por ejemplo, nos lo ha ofrecido la Universidad de Valladolid, entramos y financiamos.

¿Cuesta encontrar profesionales cualificados para desarrollar determinados proyectos?

Casi toda la gente que trabaja en Copiso es de Soria o muy cercana. Hay gente que no cambiaría Soria por nada del mundo, reconocen que la calidad de vida es buena. Pero hay gente que eso no lo ve, cree que venir a Soria es el exilio, venir a Siberia... Por ejemplo, un veterinario o un ingeniero agrónomo pueden desarrollar plenamente su carrera profesional en Copiso, somos una empresa que está en ‘Champions’. Nosotros venimos todos del medio rural y Soria es atractiva para la gente que nos movemos en este mundo. 

Por ejemplo, el sector porcino español a nivel mundial es un referente y ha surgido en el medio rural, no somos del Ibex, somos gente que en los pueblos españoles ha desarrollado una estructura productiva que está reconocida en el mundo como entre las más eficientes, comprometidas y dinámicas. Esto ha surgido en Soria, Teruel, Huesca, Lérida... en sus pueblos, no en Madrid o Barcelona. Y los que se dedican a esto viven en pueblos o en ciudades pequeñas.