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¿Qué es una macrogranja? ¿Hay en Soria?

N.Z
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Es el término de 'moda' y se ha colado incluso en campaña electoral. Pero la realidad es que no existe legal ni académicamente. Desde la Universidad nos ayudan a aclarar la polémica

¿Qué es una macrogranja? ¿Hay en Soria? - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez Eugenio Gutiérrez Mart

La entrevista de Garzón en The Guardian en la que el ministro de Consumo afirmaba que las macrogranjas producían una carne de peor calidad que la ganadería extensiva reanimó la polémica. Casado, Mañueco, Tudanca, Reyes Maroto... han seguido engordando la controversia, que ya venía suficientemente animada por el enfrentamiento entre promotores de granjas, ecologistas y organizaciones agrarias. 

El término 'macrogranjas' está de 'moda', y se ha colado en la campaña electoral. No obstante, más allá de ser protagonista de titulares de prensa, el asunto abre un debate en el que confluye medioambiente, calidad de alimentos y bienestar animal. 

Pero, ¿qué es realmente una macrogranja? ¿Hay diferencias en la calidad de la carne según el tamaño de la explotación? ¿Hay macrogranjas en España? ¿Y en Soria? 

La profesora del Área de Producción Animal de la Escuela de Ingeniería de la Industria Forestal, Agronómica y de la Bioenergía del Campus Duques de Soria de la UVa, Begoña Asenjo, ayuda a aclarar estas dudas.

¿Qué es?

«El término macrogranja no existe ni en el ámbito académico ni en el jurídico», apunta de inicio la profesora titular. Considera que el término surgió inicialmente para referirse «a las explotaciones ganaderas de gran tamaño» y «se ha acuñado y extendido en los últimos años», de modo que ahora su uso se ha generalizado. Pero, advierte, «lleva implícita una connotación peyorativa», por lo que considera más correcto «utilizar el término de explotaciones de pequeño, mediano o gran tamaño». 

Ni la ganadería industrial está definida por ley en España ni el término  macrogranja existe como tal, pero sí está regulado el límite máximo de animales que puede acoger una explotación intensiva, al menos, en algunos sectores.

Máximo por granja.

«Está regulado en la especie porcina», concreta Asenjo. «A través del Real Decreto 306/2020, relativo a la ordenación de las granjas porcinas, se establece -entre otras cuestiones- el número máximo de animales que puede tener cada granja. Hay cuatro tipos: explotación reducida (hasta cinco Unidades de Ganado Mayor), el grupo primero (hasta 120), el grupo segundo (hasta 480) y el grupo tercero (hasta 720, con posibilidad de ampliar un 20% con la autorización de la Comunidad Autónoma)», especifica la profesora. 

El límite, por tanto, viene determinado en Unidades de Ganado Mayor. Pero, ¿qué es una UGM? «Es la unidad que se utiliza para establecer la equivalencia de los distintos tipos de animales presentes en la explotación. Por ejemplo, en ganado vacuno, una vaca lechera es equivalente a una UGM; una novilla de más de dos años sería 0,8...», explica. En porcino, una cerda en ciclo cerrado equivaldría a 0,96 UGM; una cerda con lechones hasta destete (de cero a seis kilos), a 0,25; un lechón de seis a 20 kilos son 0,41 UGM... «En cada especie animal existen unas equivalencias de UGM, de forma que esta unidad sirve para calcular el tamaño de la explotación». 

Límite al vacuno.

La ley española limita el tamaño de las explotaciones de porcino pero ¿qué ocurre con otras especies? «Está en proyecto la redacción del Real Decreto de ordenación de explotaciones de vacuno. El borrador ya ha sido publicado y establece como límite 850 UGM», indica Asenjo.

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, cabe recordar, anunció en septiembre que prepara la primera norma para regular las granjas bovinas en España. Entre las novedades, límites a la capacidad (850 UGM es el equivalente a aproximadamente 725 vacas de ordeño o 1.400 terneros de cebo), se fijan las condiciones de alojamiento y alimentación, y más control de los gases contaminantes que emiten estas explotaciones. Porque hasta ahora el vacuno no está obligado a registrar los gases que emite en el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes. Sí lo están las instalaciones de mayor tamaño porcinas y avícolas, lo que, de algún modo, permite conocer las grandes granjas que existen en estos sectores. Si consultamos este registro, hay cerca de 3.800 granjas de cerdos y de aves en España de más de 2.000 cerdos de más de 30 kilos o 750 hembras reproductoras o de más de 40.000 aves. De estas, 103 están en Soria (101 de porcino y dos avícolas). 

Tamaño y producción animal.  

Hablando en términos de producción animal, ¿cómo afecta el tamaño de una explotación?, le preguntamos a la experta. «Las explotaciones de mayor tamaño se puede decir que son más sostenibles en tres ámbitos: económico, medioambiental y social», resume Asenjo Martín. Desde el punto de vista económico, porque «los costes de producción van a ser menores en una explotación de mayor tamaño (a la hora de comprar piensos, insumos, el número de animales/UTH -unidad de trabajo hombre- se va a optimizar...)». En cuanto al nivel medioambiental, «erróneamente se asocia las explotaciones de mayor tamaño con mayor contaminación», apunta. Pero, avisa, «una explotación de menor tamaño puede contaminar más, cuando las cosas no se hacen bien». Por ello, insiste, la clave está en cómo se hagan las cosas. No obstante, matiza,  es evidente que «la explotación mayor puede tener una tecnología más avanzada a la hora de realizar la gestión ambiental de estiércoles, la depuración de las aguas… que una explotación menor, que quizá no se lo puede permitir». En cuanto a la sostenibilidad social, recuerda las granjas familiares de nuestros antepasados -«e incluso, a día de hoy, en explotaciones de pequeño tamaño»- donde «no había días libres ni derecho a descanso», mientras que «en una explotación de mayor tamaño se pueden organizar turnos de trabajo y que haya días de descanso».

Maltrato animal

¿Es determinante el tamaño de la granja? «Rotundamente no. He visto en televisión imágenes de maltrato animal que no se corresponde para nada con la realidad del sector ganadero en España. Es un sector muy regulado y los ganaderos han tenido que invertir mucho en sus explotaciones para adecuarse a los requerimientos. Científicamente se sabe que un indicador del bienestar animal (existen muchos más pero uno de ellos) son los parámetros productivos, es decir, si un animal está estresado o tiene maltrato animal, no va a crecer, la mortalidad va a ser mayor, va a tener más enfermedades… y eso al ganadero no le interesa. El primer interesado en que sus animales estén en buenas condiciones es el propio ganadero». 

Impacto ambiental

¿A mayor tamaño de granja, más contamina? «Depende de la profesionalización del ganadero. Y la normativa es muy exigente en cuanto a requisitos medioambientales». «Además, hay que decir también que hay evidencias científicas que demuestran que el nivel de contaminación y de emisiones de las explotaciones ganaderas actualmente es mucho menor que hace 20-25 años. El ganadero se ajusta a la normativa y está más concienciado. Y, además, la normativa recoge las MET (mejoras técnicas disponibles) que se han de llevar a cabo para reducir las emisiones». En cuestiones como saturación de las tierras por nitratos, «no se puede comparar Soria con Lérida, o España con Dinamarca o con Holanda», debido al número de animales existentes por kilómetro cuadrado.

Calidad de la carne

¿Hay estudios que demuestren que, a mayor tamaño de la granja, peor calidad de la carne? «Rotundamente no. Hice mi tesis doctoral sobre calidad de carne en vacuno. En la calidad de la carne influyen mucho factores como raza, edad del animal, sexo, alimentación, sistema de explotación, ejercicio físico, manejo, estrés, tipo de corte de la canal, periodo de maduración de la canal, incluso el método culinario empleado, pero no influye para nada el tamaño de la explotación. Lo digo con toda seguridad», sentencia. 

Alimentación de los animales

«Está muy regulado todo lo que se refiere a la alimentación de los animales. En España no se pueden utilizar sustancias prohibidas para promover el crecimiento, como por ejemplo hormonas o antibióticos, cosa que en países de América se está permitiendo. Tampoco el uso de alimentos con materias primas modificadas genéticamente», puntualiza Asenjo. Además, recuerda, en España los productos de origen animal están sometidos a exhaustivos controles de trazabilidad. Por ello, destaca, «la seguridad alimentaria está totalmente garantizada». 

¿Cuál es la diferencia entre explotación extensiva e intensiva?

Extensiva: «Necesita una gran base territorial, los animales van a estar en el exterior, y la base de la alimentación es el pastoreo, pero se suplementa en determinadas épocas».

Intensiva: «Los animales están confinados en unas instalaciones y la base de la alimentación son los piensos compuestos, si bien disponen de patios para hacer ejercicio físico. Requiere menor base territorial y unas inversiones mayores en instalaciones, infraestructuras, alimentación, genética…».

«Soria tiene capacidad».

Apoyándose en estudios científicos, tampoco 'compra' la profesora universitaria los argumentos que asocian el tamaño de la explotación con una peor calidad de la carne, con un maltrato animal o con una mayor contaminación. E, insiste, todo depende de «cómo se hagan las cosas». En este sentido, se resiste a criminalizar el sector que, destaca, «está muy profesionalizado en España» y, «en términos generales, está haciendo las cosas bien». «Creo que tienen cabida tanto las pequeñas como las grandes explotaciones, no son excluyentes», sentencia Asenjo. «Las pequeñas explotaciones también se pueden diferenciar y pueden buscar un nicho de mercado, por ejemplo, en los productos ecológicos», propone. Es cuestión de «distinguirse», buscar su hueco de mercado y «convivir», reitera. 

¿Cabe mayor crecimiento ganadero en Soria? «Soria tiene mucha capacidad todavía. No es comparable con provincias como Lérida, que está mucho más saturada. En Soria todavía quedan muchas hectáreas y los agricultores están deseosos de recibir los abonos orgánicos procedentes del estiércol de la ganadería para abonar sus tierras», concluye la profesora universitaria.