El último escudo de Trump

Agencias
-

El Gabinete del líder republicano trabaja para frenar el avance del 'impeachment', aunque se muestra convencido de que los demócratas perderán el pulso final contra el presidente

El magnate deberá enfrentarse a un juicio que busca su destitución. - Foto: KEVIN DIETSCH / POOL

Un día después de que la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi,  anunciara que su organismo comenzará el proceso de destitución contra el presidente del país, Donald Trump, el Gabinete del magnate comienza a tejer varias estrategias, convencidos de que ganarán la batalla por la opinión pública.
Pam Bondi y Tony Sayegh, miembros del equipo legal del republicano que desde noviembre tratan de defenderle del impeachment, denunciaron ayer en un encuentro en la Casa Blanca que se trata de un procedimiento «injusto», aunque garantizaron que «estamos ganando la batalla».
Durante casi dos meses, el mandatario se resistió a crear una sala de crisis para coordinar la respuesta del Gobierno a la investigación de los demócratas. Pero el comienzo de las audiencias públicas en la Cámara Baja y la presión de algunos republicanos en el Senado le persuadieron de que debía unificar el discurso de la Casa Blanca y los conservadores en el Capitolio.
La repetición de las mismas ideas y los ataques a la presunta falta de garantías para Trump se convirtieron en los pilares de trabajo de Bondi y Sayegh, dos figuras cercanas a la familia del presidente. Cuando era fiscal general de Florida en 2016, Bondi se convirtió en una de las primeras políticas en respaldar al presidente, y ahora es el rostro de la operación mediática. Sayegh, por su parte, trabajó durante dos años en el Departamento del Tesoro de Trump y forjó una relación cercana con su hija Ivanka.
«Tenemos la verdad de nuestro lado, y estamos centrados en asegurarnos de que el pueblo estadounidense no se deja engañar por esta farsa», aseguró Bondi. El 48 por ciento de los estadounidenses respalda un juicio político contra el jefe del Ejecutivo, un porcentaje que casi no ha variado en los últimos dos meses, según una media de encuestas de FiveThirtyEight.
Si no crece ese respaldo popular, será improbable que los demócratas arañen la veintena de votos republicanos que necesitarían para destituir a Trump en un juicio político en el Senado, donde haría falta una mayoría de dos tercios.
Eso explica el aire triunfal de los estrategas, y el pronóstico de Sayegh de que los demócratas perderá el pulso contra el líder republicano y «les costará caro en las urnas» en 2020. «Están poniendo en riesgo su capacidad de mantener el control de la Cámara Baja», sentenció, convencido de que los únicos que se alarman por las presiones de Trump a Ucrania son ellos y «sus aliados en los medios de comunicación y las élites en las costas».
«Hay un país entero entre Nueva York y Los Ángeles, y esa parte del país no cree que el juicio político sea importante. Les importan más sus trabajos, sus nóminas, su seguridad», argumentó Sayegh.

Acusación de Biden

Por su parte, el exvicepresidente de EEUU y aspirante presidencial del Partido Demócrata, Joe Biden, aseguró que Trump se ha incriminado a sí mismo en el impeachment.
El rival del mandatario señaló que el magnate trató de ensuciarlo a él y a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton. «Creo que se ha acusado a sí mismo. Él ha dicho que ha llamado al menos a dos líderes mundiales para tratar de interferir en las elecciones, para decir algo malo sobre mío de Hillary», señaló.
Trump «ha retenido 400 millones de dólares en ayuda para el Ejército ucraniano cuando los ucranianos están muriendo, siendo asesinados a tiros por Rusia, eso es criminal», aseguró, añadiendo que la permanencia del magnate en la Casa Blanca es «peligrosa». Además, se mostró seguro de que había violado la Constitución. «Seguro de que lo hizo. Reconoció que llamó y pidió, ayuda».