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Ricardo Golbano, el 'arquitecto' de Romanillos de Medinaceli

S.Almoguera
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La iglesia, las ermitas de La Soledad y del Santo Cristo, la fragua o incluso sus dos fuentes cuentan con su 'gemelo' en miniatura de madera, un proyecto en el que trabaja desde hace casi dos décadas

Ricardo Golbano, el 'arquitecto' de Romanillos de Medinaceli

Romanillos de Medinaceli tiene una particular versión de sí mismo en miniatura, una creada por las manos de Ricardo Golbano, hecha con mucho mimo y a la que no le falta detalle. Porque son muchas las horas que este hijo de la localidad que reside habitualmente en Cataluña ha empleado en un proyecto que reproducen a pequeña escala los edificios más emblemáticos del municipio. La iglesia, el primero que llevó a cabo, a la escuela en la que estudió de niño o sus fuentes... Prácticamente todos los inmuebles bonitos y significativos de Romanillos de Medinaceli, recalca Golbano, tienen su particular réplica en estas obras de madera. 

Fue hace alrededor de 20 años cuando comenzó a urdir, casi sin proponérselo, esta simpática iniciativa que a la fina observación de cada elemento constructivo suma muchas dosis de pericia y de manejo de las escalas y herramientas. Golbano, ya jubilado, era tornero de profesión, pero no tenía experiencia previa en la realización de maquetas y nunca se había lanzado a hacer manualidades de este tipo. 

Todo comenzó, en realidad, en Navidad. Siempre se fijaba en que el pesebre del belén que instaba su suegra acababa deformado por las luces ornamentales al ser de plástico. Empezó a hacerlo de madera y, después, comenzó a construir también en ese material otros elementos sencillos, como algunas casitas pequeñas. Entonces pensó que, tal vez, podía abordar proyectos de mayor envergadura y se propuso en representar a escala la iglesia de Romanillos. Se puso manos a la obra, pero «lo vi difícil», recuerda. Lo dejó durante un tiempo y  retomó la idea tiempo después, en 2008. Finalmente, tras 490 horas de trabajo invertidas, terminó con éxito su primera maqueta y ya conseguido el reto «y viendo que lo que pensaba que era lo más difícil lo había hecho», Ricardo Golbano se animó a reproducir a escala otros edificios en el patio de la casa de su madre en Romanillos, donde ubicó su particular 'centro de operaciones'. Allí, todas las mañanas se afanaba en cortar, lijar, pintar y construir todo el atrezo necesario para recrear en pequeño los inmuebles, una operación que, confiesa, exige mucha paciencia «porque son muchos los detalles» que hay que tener en cuenta.

Y es que sus pequeñas obras no sólo reproducen milimétricamente  los elementos constructivos, también  disponen de luz, todo el mobiliario necesario y, en el caso de las fuentes, su propio circuito de agua continua. Hasta la antigua fragua cuenta con fuego. Guarda archivados en un cuaderno todos los detalles de la construcción de cada una de las maquetas: la fecha en la que comenzó su elaboración, las horas de trabajo empleadas... En la ermita de La Soledad fueron 233. En la del Santo Cristo, algunas menos, 160. 

exposición. Todas ellas pueden verse expuestas en uno de los edificios municipales de Romanillos de Medinaceli, formando parte del proyecto turístico intergeneracional de turismo emocional que se puso en marcha en la localidad el pasado verano. Y, en este sentido, señala Golbano, las maquetas gustan mucho porque reproducen cada detalle del edificio, pero también conservan el encanto del pasado, como en el caso de las antiguas escuelas. Allí, gracias a que se conservan algunas mesas originales, pudo reproducir el mobiliario con exactitud. Pero también ha recreado otros materiales didácticos que había en el colegio del que fue alumno siendo niño. Aunque las cajas de vino y los tablés finos de madera son los materiales principales, Ricardo Golbano también hace uso de otros materiales como la chapa para reproducir lámparas y otros elementos de hierro o incluso el plástico transparente fuerte para simular el cristal.   

La fotografía es su gran aliado para conseguir recrear con todo lujo de detalle cada uno de los inmuebles. Gracias a imágenes tomadas desde diferentes ángulos y perspectivas consigue recopilar y consignar todos las pequeñas singularidades de cada  construcción y su posición exacta. 

Ha rminiaturizado ya todos los edificios más significativos de Romanillos de Medinaceli, pero aún tiene dos pendientes: la casa del cura y la que fue la casa de su madre. Sin embargo, cree que no podrá contemplarlos. La venta del domicilio materno donde Ricardo Golbano estableció su taller dificulta que pueda completar la construcción de estas dos nuevas maquetas. «Se necesita espacio y un sitio al aire libre porque hay que cortar y lijar», explica. Pero sigue cuidando con mimo el funcionamiento de los equipos de iluminación y demás mecanismos que acompañan estas singulares creaciones. De hecho, la próxima Semana Santa espera arreglar las dos bombas de agua de las fuentes.