TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Mensaje en una camiseta

04/06/2020

Aquel náufrago de los Police (Message in a bottle) le enviaba un SOS al mundo dentro de una botella. Por mucho que Coppeland le metiese ese ritmito tan alegre, era un canto a la desesperación, «más soledad de la que ningún hombre puede soportar». Si quieres que tu mensaje llegue algo y claro, incrustarlo en una botella era el recurso más plausible desde una isla desierta, pero en la vida real, la de los no-náufragos, tienes que buscarte la valla mejor ubicada, la parada de autobús más frecuentada, el horario más demandado por seguidores de un programa determinado. O mejor aún, hablar con un futbolista.

El hecho de que Chevrolet pague 270 millones de euros anuales por lucir su logo en el pecho del Manchester United o Rakuten 260 por asociarse al Barça nos da una perspectiva clara de lo que vale la camiseta de un jugador como valla publicitaria. Por eso cobran tanta importancia esas celebraciones en las que el goleador se despoja de su multimillonaria elástica para lucir otra interior, más pegada al cuerpo, más personal y pintada esa misma tarde con trazo torpe y grueso. Por un lado, lo institucional y el patrocinio; por el otro, pegado al corazón, el mensaje personal, el que llegará a miles y miles de seguidores en todo el planeta.

Jadon Sancho (Dortmund) y otros aprovecharon la jornada de Bundesliga para solidarizarse con George Floyd, fallecido a consecuencia de una acción brutal de un policía de Minneapolis. La FIFA es clara en su reglamentación, pues pide castigo ejemplar e inmediato a quien oculte la marca en favor del mensaje, pero ese SOS al mundo que envía la comunidad negra estadounidense ya no viaja en botella. La FIFA ha metido la marcha atrás y ha pedido a los organizadores de las Ligas que «usen el sentido común» para evitar las sanciones.



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