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Modernización con un ojo en el dinero de Europa

I.E. - L. M.
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Empresarios y representantes sindicales reclaman la agilización de procesos para que los fondos de la UE lleguen pronto a la economía real

Vista parcial del polígono industrial de Villalonquéjar de Burgos. - Foto: Miguel Ángel Valdivieso

Pese a ser una comunidad muy extensa y despoblada, el peso de la industria en la economía global de Castilla y León es casi cuatro puntos superior a la contribución del sector secundario al Producto Interior Bruto (PIB) nacional, 19,7% frente al 16%. Esta buena posición de partida, sin embargo, obliga a todos los agentes económicos y sociales a estar siempre alerta para que la Comunidad autónoma no pierda ni un ápice de su pujanza industrial, conocedores de que de ello depende en buena medida el futuro de la región, sobre todo a la hora de retener población joven y mantener y atraer nuevas inversiones. De modo que ni las patronales ni los sindicatos caen en la complacencia y exigen el compromiso de la Junta de Castilla y León para continuar en la senda de la modernización de una industria que no puede dormirse en los laureles si quiere competir con otros territorios, tanto de España como del resto del mundo. Todas las elecciones son importantes, pero las del 13-F tienen lugar en un contexto especial, en un tiempo en el que tienen que llegar unas ayudas europeas -los famosos fondos Next Generation- que han de impulsar un cambio radical de los sistemas de producción -para hacerlos más sostenibles desde el punto de vista medioambiental- y propiciar la llegada de la digitalización a todos los rincones de la región, con el fin de que todas las comarcas se suban al tren del futuro. Y ese dinero de Europa no está llegando, por el momento, y «ha de hacerlo pronto y a la economía real», sostiene el presidente de CEOE Castilla y León, Santiago Aparicio. Antonio Méndez Pozo, presidente del Consejo Regional de Cámaras, advierte de que los receptores de esos fondos «han de ser los autónomos y las pymes», para lo cual hay que garantizar que «la tramitación de los proyectos se haga de forma ágil y transparente». Y para ello resulta fundamental que en la tarea se impliquen «todos los niveles de la Administración, no solo el Gobierno central y la Junta, sino también diputaciones y ayuntamientos pequeños», añade. Para Aparicio es esencial que se «refuercen las estructuras de gestión del sector público a la hora de tramitar los proyectos, porque si no se corre el riesgo de que llegue el 31 de diciembre de 2023 y haya que devolver dinero a Europa por no haber completado a tiempo todas las iniciativas planteadas». 

Ambos líderes empresariales coinciden en que hay que proteger el eje industrial Burgos-Palencia-Valladolid, pero la «influencia» de este corredor debe irradiar en los territorios limítrofes siempre y cuando no queden descolgados del camino de la modernización. Y para eso resulta muy importante la puesta en marcha de las «autopistas de la digitalización», por donde deben circular esas comarcas menos favorecidas, en las que la mejora de la conectividad está estrechamente vinculada a las ayudas europeas. De ahí que tanto Méndez Pozo como Aparicio envíen un mensaje al próximo presidente de la Junta para que fomente la colaboración entre administraciones para aprovechar al máximo los fondos de la UE. Unas subvenciones que han de servir, además, para que la industria de la automoción -también la de componentes- se adapte a los nuevos retos, sobre todo el de la transición al coche eléctrico. Además, la industria agroalimentaria, en la que Castilla y León «es líder», ha de «impulsarse aún más, pero sobre todo en el medio rural, para fijar población». Para este fin ha de ponerse a disposición de los emprendedores «suelo industrial de última generación, de calidad, con todos los servicios».

Ahora bien, los empresarios siguen viendo en las infraestructuras físicas el verdadero caballo de batalla para atraer inversión y crear empleo. Así, la Junta ha de estar reivindicativa con el Estado para reclamar la conclusión de autovías vertebradoras, como la A-11, la A-60, la A-12, la A-73, la Burgos-Soria o la Ávila-Toledo, y también la llegada del AVE a Burgos con su continuación a la Y vasca, y la prolongación de la alta velocidad desde León a Asturias y desde Palencia a Santander. El desarrollo de provincias como Salamanca, Zamora y Palencia dependen, asimismo, de la apuesta por el Eje Atlántico, un corredor que unirá Portugal y Europa a través de Castilla y León y que «debe constituir una oportunidad de futuro para la región», señala Méndez Pozo. Este Eje debe entroncar con el corredor central en Burgos, esa línea férrea para coser Algeciras y el norte de España en una suerte de autopista para el transporte de mercancías de la que se beneficiarían también la Ribera, Soria y otras comarcas.

En este sentido, Méndez Pozo es partidario de elaborar «un estudio completo sobre el potencial de cada zona rural» -industria textil, de la salud, cultura, agroalimentación- con el fin de sacar el mayor partido de sus fortalezas. Se muestra partidario de que Salamanca y Burgos colaboren en la explotación del castellano como recursos turístico y cultural. Asimismo, lanza el reto al presidente de la Junta que surja de las próximas elecciones para que apueste por la Formación Profesional (FP), pues la atracción de inversión también depende de que exista mano de obra cualificada en los territorios. Todo ello sin perder de vista la «importancia» de lograr una mayor interrelación «entre Universidad y empresa». Asimismo, el presidente del Consejo Regional de Cámaras es partidario de que en la región haya un aeropuerto especializado en el tráfico de viajeros y el resto en materia logística, formación, etc.

Consenso general

Desde las filas sindicales, los secretarios de Industria de las dos principales fuerzas de la región,UGT yCCOO, coinciden en señalar la llegada de los fondos europeos y su«correcta» ejecución y reparto como la principal «clave» para poder revitalizar el sector. Tanto Miguel Ángel Gutiérrez Fierro (UGT) comoGonzaloDíez Piñeles (CCOO) apuntan que será imprescindible su desarrollo en «estrecha colaboración» con el tejido empresarial que se extiende por toda la Comunidad.

«El nuevoGobierno que surja de las elecciones, sea el que sea, debe tener el apoyo incondicional de todos los grupos políticos para su correcta ejecución», defiende Fierro, mientras que Piñeles lamenta que no se esté trabajando«desde ya» en esta materia y solo se esté pensando en los comicios. «Por muy bien que se den las cosas, vamos a perder casi medio año.En los tiempos que corren deja bastante que desear que se prioricen temas partidistas al desarrollo de la Comunidad», critica. Ambos líderes reconocen que sin la llegada de esta importante inyección económica desde Bruselas la salida del «letargo» económico, especialmente en lo referente al sector industrial, sería casi impensable. «Para ponerla en una situación de futuro es imprescindible que se gestionen bien los fondos europeos», apuntan.

Entre los objetivos que mayor urgencia tienen están la modernización de muchos procesos, la adaptación a la Industria 4.0, la digitalización de miles de pymes, el avance en la electrificación del automóvil y el desarrollo y producción de nuevos vehículos más respetuosos con el medio ambiente.Fierro yPiñeles exigen al nuevo Ejecutivo que reactive de inmediato los Planes de Recuperación yResiliencia para continuar apostando por la industria como motor económico de la región. Reclaman prestar atención al IV Acuerdo Marco de Competitividad, que introduce elementos «prioritarios» como la Agenda Verde, los planes de transición justa, las energías renovables o la economía circular.

Consideran «esencial» llevar a cabo un proceso de reindustrialización de los territorios con menor peso de este sector -véase el caso de Zamora, Ávila oSoria- aunque siempre prestando atención al triángulo que conforman Burgos,Valladolid yPalencia, con un marcado carácter automovilístico y con una notable presencia de grandes multinacionales que dan trabajo a miles de ciudadanos.Sin embargo, lamentan que otros enclaves que antaño fueron potencias industriales, como es el caso de León, no hayan hecho otra cosa que ir languideciendo tras el fin del uso del carbón y las minas. Destacan también el potencial que atesora la industria agroalimentaria, con notables compañías instaladas en buena parte de Castilla y León, y para la que reclaman más apoyos.«Es vital que nos diversifiquemos a nivel industrial pero que tengamos una misma voz a nivel político», defienden ambos sindicalistas.

La pelota está ahora en el tejado de los políticos.