Gran debut en la élite del Club Pelota Urbión

S.Recio
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En su primera temporada en la máxima categoría de la pelota a mano nacional, el Club Pelota Urbión ha dejado la permanencia prácticamente sellada a una jornada del final tras el parón

Gran debut en la élite del Club Pelota Urbión - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

La élite de la pelota a mano acogía esta temporada por primera vez al Club Pelota Urbión. Tras el ascenso de la temporada pasada a División de Honor, los de Pinares han competido este año con los mejores pelotaris del panorama nacional, «sabíamos que no sería fácil pero nos hemos adaptado bien y tenemos la permanencia a nuestro alcance», comenta Emilio Cabrerizo, presidente y jugador de la entidad. A falta de una jornada tienen la salvación muy cerca e incluso si ahora concluyese la liga se mantendrían en la categoría, «tendríamos que perder los dos partidos que nos quedan y que los dos equipos que están por debajo pudiesen con los líderes en cada encuentro». Por eso no es presuntuoso asegurar que los de Pinares han superado con creces el reto y se mantendrán en División de Honor.
ÚNICOS. El Club Pelota Urbión no es un equipo más dentro de División de Honor. Navarra, La Rioja y País Vasco copan la élite de este deporte, «todos los equipos son de esa zona, incluso Burgos y Madrid poseen con jugadores del norte del país porque cuentan con capacidad económica para fichar».  Pinares se une a estas comunidades gracias a una labor de muchos años, «tenemos un club competitivo contando apenas con 3.000 habitantes entre Covaleda y Duruelo de la Sierra». El sentimiento de unos pocos por este deporte, transmitido a las nuevas generaciones, hace posible este pequeño milagro, «aquí siempre se ha jugado y se ha hecho muy bien, solo tras la fundación del club se ha demostrado a nivel nacional».
La temporada no ha sido fácil. El nivel es muy alto y al comienzo costaba adaptarse a esta competición, «los primeros partidos los perdimos», recuerda, «no llegamos con una preparación adecuada y el salto de calidad era grande». Tampoco cuentan con un gran número de deportistas, los fichajes de Ioritz Eguiguren y Arataz Iraszutabarrena han sido determinantes, pero han contado con varios problemas de lesiones, «cuando se recuperaron demostramos como equipo que podíamos competir con cualquiera».
Plantan cara a los mejores contando con el déficit de entrenar con limitaciones, «somos siete pelotaris y tres viven fuera». No pueden por tanto preparar los encuentros con la intensidad y el nivel adecuado, «y eso no ayuda a disputar de la mejor forma este tipo de partidos».
El mérito es grande y el objetivo está a la altura de esa implicación. Seguirán en División de Honor y buscan que a largo plazo este equipo siga su curso en la máxima categoría de la pelota a mano nacional.
LA ESCUELA. El futuro, como en todo, pasa por los niños. Los captan niños de toda la comarca, «ahora contamos con 30 en la escuela, de ellos cinco ya tienen 18 años y son el relevo para los próximos años». En esta edad es cuando más pelotaris abandonan el barco de Pinares, «ya sea por estudios o porque buscan otro tipo de deportes, en la etapa clave es cuando más nos cuesta contar con jugadores».
Son los únicos con esta cantera lejos de esas comunidades con más tradición, una bendita excepción que quieren que siga durante mucho tiempo a pesar de los problemas evidentes de la provincia en despoblación. Son la resistencia pinariega de la pelota a mano.