Jesús de Lózar


Lería

06/06/2020

Durante el confinamiento verdadero como el del ABC de Anson, porque lo de ahora ya no es lo que era, me ha venido a la mente Un episodio sobre la peste de 1599 en nuestra ciudad publicado por Enrique Díez Sanz (Casos y Cosas, Soria Edita, 1998), el especialista en la historia de la Tierra de Soria fallecido hace dos años.  Y Lería, un despoblado de la antigua Comunidad de Villa y Tierra de Yanguas. El último pueblo de la provincia. Según el Nomenclátor de Manuel Blasco (1909) se halla situado en «terreno muy escabroso y con multitud de elevadísimos cerros y empinadas rocas de casi imposible acceso» y es «uno de los lugares más modernos de la Provincia», fundado por un pastor en el XVIII que para guarecerse de una «recia tempestad» improvisó una choza, después una majada, edificó luego una casa, más tarde roturó algunos terrenos y «finalmente, á su ejemplo, llegaron otras familias, enumerando actualmente unas 140 almas». Su máximo lo alcanzó en 1860 con 204 habitantes (Yanguas tiene actualmente 113 en su padrón municipal), disminuyendo hasta los 18 en 1950, los 10 en 1960 y, finalmente, no quedar nadie en 1970. Sin ningún tipo de vehículo, la farmacia a dos horas y media de camino, el médico a hora y media, las compras andando hasta Yanguas, una hora para coger el coche de línea en el cruce a Calahorra, misa cada dos domingos. Eso sí, con escuela, ningún analfabeto, horno y fuente desde 1881. La luz en 1958, subiendo el transformador a hombros y a pagar sus 42.000 pesetas de entonces con la venta de madera de chopos y encinas. Completamente aislados muchos meses por las nevadas. Encima de una barranquera. Sin coche, sin bicicleta, sin carro. Sin ningún contacto con el exterior. Durante meses. Recluidos. Confinados. 

 

Estos días me he acordado de las gentes de Acrijos, Aldealcardo, Armejún, Buimanco, Camporredondo, Fuentebella, La Mata, Peñazcurna, Sarnago, Valdecantos, Valdemoro, Valdenegrillos, El Vallejo, Vea, La Vega, Vellosillo, Villarijo, Villaseca Bajera. Del valle del Cidacos y del Linares. Como de Lería. Nombres sonoros y bellos. Mágicos. Despoblados.



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