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La agroalimentación consagra el 'sorpasso' a la automoción

David Alonso
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El sector agro supera por segundo año al motor como principal productor industrial, marca su máximo histórico y acapara ya el 35% del total autonómico

Interior de una fábrica agroalimentaria de la provincia de Burgos. - Foto: Jesús J. Matías

La automoción pierde su trono en la industria de Castilla y León y, por segundo año consecutivo, se ha visto claramente superada por la agroindustria al frente del liderazgo de la producción del sector dentro la Comunidad. Tras un lustro en el que el motor sostuvo la economía regional, impulsado por el tirón exportador de las grandes fábricas asentadas en la región, la pandemia y la crisis de microchips han devuelto a la agroalimentación el reinado que históricamente había ostentando en las nueve provincias hasta que en 2015 la automoción se erigió como 'rey' industrial. Y es que el 'sorpasso' ya no es un hecho coyuntural, como ocurrió durante el primer año de la pandemia, y durante 2021 la industria vinculada al sector primario marcó su techo histórico con 11.100 millones producidos, casi 2.000 más que antes de que estallara la crisis del coronavirus. Con todo ello, ya acapara ya el 35% del peso industrial castellano y leonés.

Datos que han servido para apuntalar otro récord. Nunca antes en la historia la industria de Castilla y León había producido tanto como el pasado año. Los 34.195 millones de euros que salieron de las fábricas autonómicas supusieron dejar atrás el descalabro del 2020, y superar los 32.776 de 2019, anterior techo regional. Hito que queda empañado al extrapolar estos números a la esfera nacional, donde también se ha logrado la mayor producción industrial desde que hay registros, con 485.000 millones de euros, diez puntos más que antes de la pandemia del coronavirus.

Porcentaje, este último, que en el caso de Castilla y León se quedó solo en el 4,2 por ciento de mejora, evidenciando que la industria autonómica crece pero a mucho menor ritmo que la del conjunto de las comunidades. De hecho, el peso de la región sobre el total nacional sigue menguando. En 2021 anotó el nivel más bajo desde el año 2014, al aportar el siete por ciento de todo el sector español, cuando antes de la crisis sanitaria alcanzó el 7,5, y está ya casi un punto por debajo del 7,9 registrado en 2016, el mejor año de la automoción regional.

En cualquier caso, la histórica cifra del pasado ejercicio ha estado sustentada en gran parte por la agroindustria, aunque no ha estado sola, ya que catorce de los 16 epígrafes de la Encuesta Industrial Anual de Productos del INE han mejorado sus cifras respecto al pasado año, y siete de ellas –agroindustria; madera y corcho; papel; manufacturas de caucho; fundición de metales; productos metálicos; y reparación de maquinaria– han arrojada sus mejores cifras de producción de toda la historia.

Cuesta abajo.

Por el contrario, la automoción regional sigue hundiendo el valor de su facturación industrial, y en los últimos dos años ha perdido más de 3.300 millones de euros. Esto supone haberse dejado durante la pandemia uno de cada tres euros de los 9.900 millones producidos en 2019. La peor cifra desde 2014 llega en un momento en el que el sector se ha visto atacado por varios frentes, con la crisis de la pandemia, de los microchips y de las materias primas cercando por los flancos a uno de los principales puntales que la economía castellano y leonesa tuvo durante la salida de la doble recesión.

No obstante, desde el sector aseguran a este periódico que, pese a no ocultar que la situación actual «no es buena», insisten en que lo cierto es que la estadística del INE no aúna a todos los sectores que tienen que ver con la automoción bajo el mismo epígrafe, como el caucho, los plásticos o los metales, «como sí ocurre en el agro». «Si sumamos todo eso, no caemos tanto, porque la empresa auxiliar aquí es muy importante», sostienen.

6.000 millones en Pertes.

Precisamente, ambos sectores, tanto la automoción como la agroalimentación, los dos puntales industriales de Castilla y León con más del cincuenta por ciento de la producción, han sido elegidos por el Gobierno de España para sendos Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación –conocidos coloquialmente como Perte–. En ambos casos la inversión pública rondará los 3.000 millones de euros –6.000 en total– para, en el caso del motor impulsar la transición hacia la movilidad eléctrica y conectada; mientras que en el sector primario apoyará su crecimiento económico sostenible, su digitalización y la cohesión territorial. «Estamos viendo hacia dónde vamos como sector, y creo que hace falta una reflexión importante de que queremos hacer, y hacía donde queremos ir», reconoce a este periódico el presidente de Vitartis, Pedro Ruiz, que insiste en que cualquier cambio en el modelo agroindustrial debe realizarse «escuchando al consumidor».

Por su parte, el presidente del Clúster de la Automoción de Castilla y León, Félix Cano, se muestra más crítico con el Perte de su sector y, aunque reconoce que hay una gran oportunidad de transformación con estos fondos, «se debe redirigir» el Perte porque ha sido «muy difícil de gestionar y de presentar proyectos».