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«La eficiencia energética es fundamental"

Ana Pilar Latorre
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El presidente de la fundación se muestra satisfecho por la labor realizada en estas dos décadas. La crisis económica marcó un antes y un después en la actividad y se orientó más hacia el asesoramiento de los profesionales agrarios, cerca de 1.600

«La eficiencia energética es fundamental" - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

La Fundación Soriactiva, de Caja Rural de Soria, se constituyó el 26 de marzo de 2001 y en estas dos décadas de trayectoria se ha volcado en contribuir al desarrollo de la provincia, con especial atención al sector agrario, y otras áreas de interés, como la eficiencia energética, la digitalización y la innovación, el reto demográfico... El impulsor y director desde aquel entonces, Anselmo García, habla de los orígenes, la evolución y el horizonte de estaa fundación. 

¿Por qué hace 20 años se valoró la necesidad de crear la Fundación Soriactiva?

Tras finalizar el consorcio Diputación-Caja Rural, esta entidad quiso seguir apostando por el sector agrario. Como economista había hecho ya estudios y en el año 2000 me encargan uno para analizar lo que se podría hacer especialmente para el sector agrario, por lo que considero que una fundación es lo más adecuado. Se enfoca, principalmente, a la promoción y el desarrollo de la provincia, el impulso a la economía (estructuras de producción, procesos industriales y canales de distribución), optimización de los recursos endógenos y naturales, fomento a la creación de empleo, promover la creación de empresas y microempresas, aumento de la competitividad y rentabilidad de las empresas agrarias e industriales, implantación de nuevas tecnologías, fomento de la defensa al medio ambiente... El consejo rector lo analiza y da el visto bueno, decidiendo al mismo tiempo que yo la dirigiera.

Era el momento de crear un proyecto muy bonito e ilusionante porque el sector agrario demandaba mucha información, transmisión de conocimientos, asesoramiento y ayuda para la tramitación de las líneas de la PAC. 

¿Qué estructura tiene la fundación y con qué plantilla cuenta? ¿A cuántos usuarios atiende en el área de asesoramiento?

Cuenta con un Patronato, el director y 16 trabajadores de perfil técnico. Nunca pensé que pudiéramos llegar a esta cifra al ser una fundación que comenzó de manera modesta, pero con las ideas claras. Además, tenemos el apoyo logístico de la red de oficinas de Caja Rural de Soria, un patrimonio importante que no se debe desperdiciar y que contribuye al apoyo logístico y técnico en muchos temas. Es una ventaja muy útil y que otras entidades no tienen. Así, la fundación es la mayor oficina de España en cuanto a asesoramientos agrarios, que son unos 1.500-1.600, algo que depende también del año.

Se le realiza el cuaderno de explotación y se le asesorara en la PAC, seguros agrarios, consultas, incorporación de jóvenes, plan de mejora... Por ejemplo, este año fuimos de las entidades que más solicitudes tramitó de toda España al Plan Renove, con 31 expedientes, y todas se han aprobado. Es una satisfacción. 

¿Cuáles fueron los primeros pasos de la fundación?

El Patronato tenía muy claro lo que había que hacer y conocía las necesidades del sector por lo que fue muy fácil el inicio. Comenzamos con la divulgación la PAC, los seguros agrarios y con proyectos de nuevas tecnologías y transformación digital del mundo rural. Fue una iniciativa pionera con 12 proyectos y una inversión de más de 4 millones de euros Hicimos la instalación de equipos informáticos en establecimientos de hostelería, con la colaboración de Asohtur, y Taxi on line Soria, que hoy todavía funciona y coordinada con Zaragoza, con el que se instaló el radio-taxi en Soria...

¿Se ha recibido algún reconocimiento por la labor realizada?

Sí, varios reconocimientos. En 2003, nada más llegar, nos dieron el Premio Autel al desarrollo de la Sociedad de la Información, fuimos los primeros en crear un centro de servicios avanzados de telecomunicación y en conectar a internet con antenas vía satélite. La presentación de este proyecto se hizo en Valdelavilla pero se instaló también en otros pueblos como Buitrago, Oncala, Los Cerezos... 

En 2005 recibimos el primer premio Info Rural de Castilla y León por la aplicación de las nuevas tecnologías en el entorno rural en la mejora de la competitividad empresarial. En 2007 el primer premio Plan Avanza del Ministerio de Industria, en la modalidad Artepyme, al proyecto de ‘Implantación de la firma electrónica y certificado digital en las pymes de Soria’, ya que llegamos a realizar 1.200 certificados electrónicos cuando se empezaba con este sistema. En 2010 nos otorgaron otro premio de la Fundación Dieta Mediterránea por difundir los valores de la misma e impulsar su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial.

¿Qué destacaría de su evolución en estos 20 años y qué marcó el cambio de rumbo en torno a 2007?

Seguimos apostando por las nuevas tecnologías, la PAC y los seguros hasta el año 2007, cuando comenzó la crisis económica. Entonces, el Patronato decide dar un cambio a la fundación aparcando las nuevas tecnologías, que no se abandona del todo porque se sigue con la formación en torno a la transformación digital del medio rural, y se deriva a explicar la reforma de la PAC, a la obligatoriedad de hacer asesoramientos de explotaciones agrarias. 

La PAC implicaba cada día más burocracia, más documentación, más obligaciones y, sobre todo, más penalizaciones a los agricultores si no se cumplían una serie de parámetros. Fueron los primeros asesoramientos agrarios financiados por la UE, por lo que recibimos el premio de la Junta de Castilla y León como modelo de buenas prácticas al amparo del Programa de Desarrollo Rural (PDR). Empezamos con 200 usuarios y hoy tenemos 1.600, un 50 por ciento de los agricultores que hacen la PAC en Caja Rural de Soria. Nos han llamado del Ministerio de Agricultura para exponerlo en cursos que se organizaban, explicando el programa informático y el asesoramiento agrario. Cada día es más necesario, porque están los libros de explotación, la condicionalidad, las buenas prácticas agrarias, las inspecciones, tanto en condicionalidad como la monitorización, porque piden imágenes a los agricultores para demostrar el cultivo, y los controles por no monitorización.

Aquí no va a quedar, porque en la nueva PAC se está hablando de condicionalidad reforzada. Cada día se va a pedir más control, lo que se une al tema de las zonas vulnerables, que entró en vigor el año pasado. En Soria ahora son tres, pero a corto plazo posiblemente toda la provincia sea zona vulnerable y se va a limitar, fundamentalmente, el abonado. Hay que calcular los purines que se echan a una parcela y controlar el nitrógeno para que no haya contaminación con nitritos y vaya al agua porque perjudica a la salud. Ahora hay un decreto de la Junta que lleva medio año en información pública pero que se quiere aplicar este año y en las zonas vulnerables se tendrá que hacer un cuaderno de explotación casi como una tesis doctoral. El agricultor, con todos estos trámites y cada vez más, quiere tener una entidad de confianza que se lo haga. Es algo cada vez más necesario y a veces nuestros técnicos saben más de la explotación que el propio interesado.  

De la agricultura a la energía, de las nuevas tecnologías a las empresas... ¿A qué áreas se enfoca la labor de Soriactiva?

Hay varias áreas de actividad, pero las principales son la PAC, porque hacemos un 70 por ciento de toda la provincia de mayo a junio, y los seguros agrarios, con un 69 por ciento del total durante el mes de noviembre. Es lo más importante para los profesionales del campo, lo prioritario, y de gran repercusión en la economía de la provincia. El asesoramiento en todas las vertientes es fundamental porque intentamos que el agricultor cobre por todo sin penalizaciones, con buenas prácticas agrarias, principalmente. Lo hemos pasado mal por la pandemia, pero hemos recibido siempre a nuestros usuarios, sin cita abierta. Creo que hay que volver a la normalidad en todas las oficinas. Hay personas que viven en pueblos y no tienen internet y no pueden hacer trámites...

Y hacemos campañas de la PAC, por ejemplo, y hemos publicado tres guías específicas de cada una que se distribuyen en todas las cajas rurales. Es eminentemente práctica para que el agricultor la entienda, en su lenguaje. 

Además de las nuevas tecnologías, como ya he apuntado, trabajamos en la biomasa a través de cultivos energéticos y fuimos pioneros en la instalación de chopos de alta densidad que se cortaban cada tres años para hacer pruebas con la madera. Hicimos otro de colza, ya que fuimos los primeros en plantarla en la provincia. Se estudió durante cinco años, el itinerario técnico y económico, y divulgamos los resultados para que la sembraran en Soria como se hace en la actualidad.

Hemos realizado varios estudios, como la plantación de frondosas, frutos silvestres... y hemos colaborado en las excavaciones en el valle de Ambrona con el profesor Manuel Rojo como director durante varios años. Se facilitó el servicio de guías universitarios en los yacimientos durante varios meses.

¿Qué importancia tiene el proyecto de mejora y modernización de los regadíos?

Es un tema muy importante porque tenemos el de Almazán, con 5.100 hectáreas, y el del Campillo de Buitrago, con 2.600 hectáreas. Para Almazán se consiguió una subvención para poderse realizar lo antes posible. Se terminó, pero está incompleto al no contar con una planta transformadora de productos endógenos de la zona. Antes de la pandemia, en 2020, contratamos ya a un técnico para estudiarlo y ponerlo en marcha y se tuvo que posponer. La empresa crearía puestos de trabajo femeninos, que es lo que que se pretende, y crearía valor añadido en la zona. Se ubicaría en Almazán pero dando servicio también al regadío de Campillo de Buitrago, una vez modernizado, o a Olmillos, donde están poniendo fresas.

¿Para qué vamos a crear dos empresas? Si hay una empresa que se profesionaliza, que sea la que venda todo y así los agricultores pueden dedicarse solo a producir. Pueden ser socios o accionistas, no entro en si puede ser una cooperativa, una sociedad anónima o una sociedad limitada, que decidan ellos. Lo que está claro es que algo hay que hacer, no podemos haber hecho distintas transformaciones, las tres ya citadas y las de la zona de Ines, y que los productos los compren empresas de fuera que paguen al precio que quieran y el año que quieran. Además, a veces optan por producciones que vienen de países terceros donde no se les exigen tantos requisitos sanitarios como a las producciones españolas, administran productos que aquí ya están prohibidos y estamos en inferioridad de condiciones para competir con ellos. Y no solo en mano de obra...

Este proyecto es fundamental para dar salida a la producción de regadío y que el valor añadido, que ahora lo tienen otras empresas comercializadoras, se quede en la provincia de Soria, la diferencia entre a lo que el agricultor lo vende y a lo que lo compra la otra empresa. Otra idea para Almazán es la planta transformadora de alfalfa deshidratada, porque si con 500 hectáreas ya es rentable lo será más en 5.000. El año que viene se retomará el proyecto, que insisto en que tiene el apoyo de la Caja y de la Fundación Soriactiva, al cien por cien. Estamos colaborando también en la modernización del Campillo de Buitrago, aunque va algo retrasado.

También en cuanto al regadío, en Almazán tendrían que cambiarse, o al menos estudiarse, la energía eléctrica por eficiencia energética a través de paneles solares. Se ahorraría dinero. Es un problema de eficiencia en general, no solo para el regadío y el medio rural, también para las ciudades. Hay que fomentarlo y aprovechar todos los fondos europeos que llegan ahora. 

Sobre la eficiencia energética y las emisiones, ¿qué apuntaría del papel del sector agrario?

Respecto a los GEI (gases de efecto invernadero), que es importante y cada día va a serlo más, quiero desmitificar algo, porque se habla de la agricultura. No son su culpa. Por los datos que tengo, el 27 por ciento corresponde al transporte, el 19 por ciento a la industria, el 17 por ciento a la generación eléctrica, el 12 por ciento a la agricultura, el 9 por ciento a los sectores residenciales e industriales... Y el 67 por ciento del 12 por ciento de la agricultura corresponde a la ganadería, por eso estoy luchando por Aporso para controlarlo. Lo que está claro es que hay que disminuirlo, como en otra serie de sectores. En este balance de GEI no se tiene en cuenta el efecto sumidero de la parte forestal y de los cultivos y debería incluirse en el balance y puede que entonces sea positivo el sector agrario.

Es esencial que la información llegue a los profesionales del campo, ¿cómo se consigue a través del Foro Soriactiva?

Destacaría, sobre todo, el Foro Soriactiva, que el próximo seis de octubre llega a su decimoquinta edición enfocado esta vez a la sostenibilidad y la eficiencia energética. Será en la universidad y en modalidad mixta, es decir, tanto online como presencial, porque nos vamos a animar ya a que haya público. Es un foro que dedicamos a debatir sobre los aspectos que consideramos más importantes y otras ediciones se han dedicado a otros aspectos como la mujer rural, las empresas que buscan sucesión y los acuerdos familiares, la titularidad compartida de la mujer rural, el cambio climático como algo básico que se debe abordar con urgencia...

Además, hemos organizado las Jornadas de divulgación, de Desarrollo rural con la presencia de representantes institucionales y del sector, con cooperativas, bancos, agentes sociales, grupos Leader y Proder... debatiendo desde el punto de vista teórico y práctico. 

También se ha decidido apostar por productos como la trufa negra...

Con la Ruta Dorada de la Trufa lo que pretendemos es dar a conocer este producto, incentivar su consumo y degustación, crear un mercado interno y empleo, unir a los agentes interesados... La provincia tiene que ser un referente a nivel nacional en torno a un producto natural y ecológico de gran valor culinario. Siempre hemos defendido un gran proyecto en torno a ello. Se retomará en cuanto podamos, al igual que la marcha de la Dieta Mediterránea, ya que nos implicamos en la declaración de la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.