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Las lluvias de marzo suponen más del 30% del año en Soria

Sonia Almoguera
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Tras unos meses de enero y febrero con valores 12 veces por debajo de lo normal, el sector micológico destaca que estas precipitaciones han sido fundamentales para salvar «una temporada que se presentaba negra»

Las lluvias de marzo suponen más del 30% del año en Soria

Tras un invierno seco, el segundo en mayor intensidad en lo que va de siglo, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), las lluvias que han comenzado a caer en marzo han sido recibidas como 'agua de mayo', especialmente en el sector setero soriano, donde las precipitaciones de las últimas semanas han sido providenciales para poner en marcha el motor micológico. 

La llegada de nuevos recursos hídricos se ha materializado en apenas 15 días en un aumento de 2,62 puntos porcentuales en el agua embalsada en el pantano de la Cuerda del Pozo, que ha logrado rebasar el 60% (en concreto, el 62,6%), tras meses a la mitad de su capacidad y con semanas en enero y febrero sin sumar precipitaciones. Especialmente significativo fue el período comprendido entre el 21 y el 28 de marzo. Sólo en el área de influencia del pantano se registraron 37,60 litros por metro cuadrado y en núcleos urbanos como la capital soriana, donde se acumulaban semanas sin una gota de lluvia, en cinco días se recogieron 26,8 litros por metro cuadrado con el día 21 de marzo, con 17,4, como el más lluvioso. En los registros pluviómetros de la Aemet de esa semana destacan también La Póveda (37,8 litros por metro cuadrado), Lubia (24,8) y Morón de Almazán (24,6) como las estaciones meteorológicas más beneficiadas por esta 'temporada de lluvias' que pone fin a unos meses de enero y febrero mucho más secos en Soria de lo habitual (un 52% menos en toda la cuenca del Duero, según la CHD). 

Si los valores climatológicos normales sitúan las lluvias en la provincia en esos meses del año en el entorno de los 37 y los 36 litros por metro cuadrado, respectivamente, el registro de precipitaciones ha estado muy por debajo de estas cifras, casi 12 veces menos en algunas zonas. Un ejemplo de ello son los apenas siete litros por metro cuadrado recogidos en Almazán en enero, o los tres contabilizados en las estaciones de Hinojosa del Campo y San Esteban de Gormaz a lo largo del mes de febrero, según Inforiego. 

La lluvia caída en ese mes sólo ha supuesto un 3,7% del acumulado hídrico desde que comenzó la campaña agrícola 2021-2022 en la zona de Fuentecantos, mientras que en el área de Almazán en enero apenas supuso el 1,2% del acumulado desde octubre de 2021. Sin embargo, las lluvias sólo en los primeros 24 días de marzo suponen ya prácticamente el 30% de lo acumulado en lo que va a de año hidrológico en Hinojosa del Campo y Fuentecantos. En San Esteban de Gormaz la cifra supera el 37,40% gracias a los 88,44 litros por metro cuadrado recogido hasta el 30 de marzo.

La situación, no obstante, ha cambiado radicalmente a partir de la segunda mitad del mes de marzo, con precipitaciones por encima de los registros pluviométricos considerados normales para esta época del año (30 litros por metro cuadrado). Sólo hasta el pasado 24 de marzo se computaron en la estación meteorológica de Almazán 46 litros por metros cuadrado, 43 en la de Hinojosa del Campo, 48 en la de Fuentecantos y 55 en la San Esteban de Gormaz, la zona que, desde que se inició la campaña agrícola en octubre de 2021, más lluvias ha registrado ascendiendo desde el pasado mes de octubre a 236,4 litros por metro cuadrado. «Evidentemente», destaca el presidente del sindicato agrario Asaja Soria, Carmelo Gómez, «las aguas son buenas para el campo», más si llegan tras un «invierno con pocas o nulas» precipitaciones como el de este año. No obstante, en la agricultura eminentemente de secano como la soriana, explica Gómez, lo verdaderamente importante es que «llueva lo justo y en el momento justo». «Si las cosas vienen natural y medianamente a tiempo, tendremos cosecha», concluye el presidente de Asaja, quien recalca que aún tiene que llover un poco más pues «viene bien para el cereal y para el girasol». Pero hasta el último momento no se sabrá si será buena campaña, estima.  

Que las precipitaciones se mantengan (como apuntan las previsiones meteorológicas) es, asimismo, fundamental para el sector micológico y, de hecho, las lluvias de las últimas semanas han venido «a salvar una temporada que se presentaba bastante negra», subraya José Antonio Vega, técnico de Montes de Soria. Y no sólo para primavera, sino también para la de otoño. Estudios de la Universidad de Valladolid (UVa) ya relacionan estas lluvias primaverales con el punto de arranque del «motor micológico de otoño», explica Vega. Pero ya pensando en el más corto plazo, el marzuelo, que ha comenzado a aflorar en algunas zonas, preludiará la aparición de otras especies como las senderillas, la seta de cardo o las colmenillas. «Tiene que seguir lloviendo», conmina Vega. Lo ideal es que sea de forma «suave» y sin heladas para que «vaya empapando bien la tierra», señala.