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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Hacer España

07/10/2022

Que se reúnan dos presidentes autonómicos de dos partidos distintos para debatir sobre problema comunes no tendría que ser noticia sino una situación habitual de cooperación horizontal, que es lo que falta en el Estado autonómico donde se dan más las disputas  y la competición que la colaboración.   

El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno y el presidente del gobierno de Aragón tienen el mismo interés, que se invierta en el corredor central ferroviario que ha de unir Algeciras con Zaragoza que se ha constituido en una importantísima plataforma logística y que evitará que circulen por carreta 50.000 camiones. Que el Gobierno central es partícipe de esta iniciativa lo demuestra la provisión de 32 millones de euros para su construcción en los Presupuestos Generales del Estado para 2023, lo mismo que hay otras partidas para el corredor Mediterráneo que unirá el principal puerto español con la frontera francesa tras atravesar todas las comunidades levantinas.  

Que el presidente de Aragón haya manifestado que este tipo de reuniones contribuyen a "hacer España" es una obviedad, aunque a veces haya que repetirlo. Los presidentes autonómicos son los principales representantes del Estado en sus regiones. Que Lambán haya comunicado al Gobierno esa visita que "ni inquieta ni produce perturbación añadida" es normal, y que lo habría realizado, aunque al gobierno no le hubiera gustado que la hiciera también. Ya se conoce que Lambán juega a dos bandas y que lo mismo se muestra crítico con Pedro Sánchez que alaba su labor, según sea el foro en el que se encuentre.  

Como jefe de un gobierno autonómico Lamban defiende las prerrogativas que tiene concedidas en materia impositiva y en eso coincide con el presidente andaluz, el primero que lanzó la carrera por las rebajas fiscales con la supresión del impuesto de patrimonio -900 millones de euros que deja de ingresar para pedir a continuación mil al Gobierno- y que ha originado la respuesta del Gobierno para gravar más a las grandes fortunas. ¿Recentralización?  En efecto. Pero hay muchas comunidades autónomas – no solo las del régimen foral o las gobernadas por los independentistas- a las que los conceptos de solidaridad interterritorial y lealtad con el Gobierno, sea cual sea su tendencia, les suena muy lejano.   

Hacer España, por tanto, se hace de muchas formas entre otras con una armonización fiscal con el acuerdo entre todas las autonomías como defendió Lambán y que este asunto se aborde en el seno de Consejo de Política Fiscal y Financiera, como defendió ante Moreno, al tiempo que reconocía que cada una debe poder hacer uso del margen de discrecionalidad que tiene concedido. Habría sido interesante que ambos dirigentes autonómico se hubieran comprometido a hablar con los estados mayores de sus partidos para que se aborde, en cuanto las elecciones lo permitan, la reforma de la financiación autonómica que es una de las causas de la competición fiscal -además de las ideológicas-, y que dijeran si han avanzado ellos en cómo resolver este asunto, porque sus pretensiones no pueden estar más distantes, que se tome en cuenta la población –Andalucía- o que se financie la dispersión y el envejecimiento -Aragón-.