Expediente OVNI en Soria

Ana I. Pérez
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En agosto de 1968, varios testigos relataron el avistamiento de fenómenos extraños en Ucero. Días después, ocurrió en Barahona

Expediente OVNI en Soria - Foto: gomezlo

Las calles se vaciaron en la primavera de 2020, pero el cielo estuvo ‘más activo’ que nunca, a pesar de que el tráfico aéreo fue prácticamente testimonial en esos meses de estricto confinamiento. Ventanas y balcones (casi) se convirtieron en nuestro único contacto con el exterior. Desde nuestras tribunas mirábamos nuestro barrio desierto, conversábamos con los vecinos y tomábamos los pocos rayos de sol que nos concedieron aquellas grises semanas. Implorábamos al cielo el final de la pesadilla. Y de tanto mirar hacia arriba se multiplicaron los avistamientos de extraños objetos voladores. No es una suposición, hay constancia de ello. Por ejemplo, el Centro Nacional de Informes OVNI/UFO de Estados Unidos tuvo conocimiento de más de 5.000 notificaciones de este tipo en el país en los meses de marzo, abril y mayo, el doble con respecto al mismo periodo del año anterior. En general, las redes sociales se llenaron de fotografías, vídeos y testimonios de personas que aseguraban ver luces sorprendentes o puntos brillantes alineados. A través de los mismos canales, divulgadores científicos trataban de dar una respuesta racional a estos fenómenos extraordinarios, mientras que, al mismo tiempo, resurgía un interés por la ufología, pero sin llegar al furor que provocó en los años setenta y ochenta.

La curiosidad por los objetos voladores no identificados se ha mantenido en este tiempo. A primeros del mes de mayo, un llamativo tren de luces se divisó en el firmamento desde distintas localizaciones de la Comunidad autónoma, así que las redes sociales entraron en ebullición ante la posibilidad de haber detectado un OVNI. Incluso el Servicio de Emergencias 112 recibió decenas de llamadas en las que informaban de estos avistamientos. Salió al paso vía Twitter: «Hemos recibido llamadas desde varios puntos de Castilla y León por avistamientos en el cielo de luces en hilera. Si lo has visto y es como los de esta imagen, se trata de un tren de satélites luminosos visibles por la noche». Para abundar en la explicación, cabe añadir que la red de satélites pertenece a la empresa SpaceX que ofrece internet en todo el mundo. 

HACE 53 AÑOS. Así las cosas, en la actualidad es relativamente fácil hallar una respuesta a este tipo de fenómenos. Pero no siempre se han podido aclarar. Hace unas semanas, en el popular programa de televisión Cuarto Milenio, conducido por Iker Jiménez, salió de nuevo a relucir el suceso paranormal del verano de 1968 en Ucero. En este programa se aludió al relato de un guardia civil retirado que aseguró haber visto un OVNI del que bajaron «varios seres» cuando se encontraba en el campo. Incluso se comentó que la CIA solicitó al Gobierno franquista investigar el asunto.

Sin embargo, la prensa de la época fue más precisa con este peculiar evento, que dio para un completo reportaje en la mítica revista de los años setenta Cuarta Dimensión, dirigida por el actor, parapsicólogo y ufólogo uruguayo Fabio Zerpa. Nando Domínguez, aficionado al seguimiento de este tipo de sucesos detalló hace tres años, en el programa La puerta secreta de Soul Radio lo ocurrido en 1968 en Ucero y lo vuelve a recordar para El Día de Soria, esos poco más de seis minutos que vivió el exagente Pedro Aylagas. Sobre las 19.30 horas del 28 de agosto de 1968, el testigo se hallaba en el paraje La Huelga cuando «pudo ver cómo bajaba del cielo una luz brillante. Era como el sol y desprendía luces de muchos colores». 

El fenómeno fue más allá, ya que el hombre aseguró que presenció cómo descendía un objeto, que «tenía una forma muy extraña» y que desprendía una luz «muy potente» por la parte superior. El testigo afirmó que fue deslumbrado por la luz y que sintió como «una terrible fuerza» le empujaba hacia el aparato (con cuatro ventanas alargadas y otras superiores más pequeñas de las que emanaban distintos colores) que dejó de girar y se posó en el suelo. Salieron del mismo, según el testimonio del exguardia, «tres objetos pequeños de color oscuro» que llegó a pensar que fueran «seres muy bajitos» que regresaron al objeto volador, que desapareció a gran velocidad. Según la documentación recogida por Nando Domínguez, un agricultor aseguró haber visto un fogonazo en un lugar cercano al avistamiento y también el párroco del pueblo asistió a una situación similar, con la diferencia de que este objeto «se desplazaba en horizontal».

En noviembre de 1969 un equipo de investigadores se acercó al lugar para recabar información sobre el suceso y tomaron testimonio a otro vecino, Luis Hernando, encargado de la piscifactoría de Ucero, que narró que, dos semanas antes del avistamiento de Pedro Aylagas, vivió un acontecimiento similar cuando caminaba por la carretera acompañado de sus dos hijos pequeños. Incluso se habló en aquel momento de que a primeros de agosto de 1968 otros vecinos de la localidad pressenciaron fenómenos muy parecidos. 

La citada revista Cuarta Dimensión dedicó un completo reportaje, titulado ‘Un OVNI, dos seres extraterrestres, un testigo’, a este raro evento acaecido en Ucero. En el mismo, se expone que se estudió la posibilidad de que estos avistamientos estuvieran relacionados con la supresión de uno de los ramales de una línea eléctrica y que el mal estado de la misma pudiera producir fogonazos y cortocircuitos que dieran lugar a los resplandores descritos como OVNI. Este supuesto ni pudo comprobarse ni descartarse.

Hace cinco años, la Biblioteca Central del Ejército del Aire publicó 80 expedientes sobre fenómenos OVNI desclasificados desde 1991, entre los que se encontraba el de Barahona del 5 de septiembre de 1968 (seis días después del avistamiento de Pedro Aylagas en Ucero). En el documento se incluye no solo el avistamiento de Barahona, si no los sucesivos que se produjeron en los días siguientes en el centro peninsular. El OVNI fue detectado por militares durante maniobras en el aire. Incluso el Eco Radar captó el objeto desplazándose a baja velocidad a 12.000 metros de altura sobre la vertical de Barahona. Puede ser aventurado vincular ambos hechos, el de Ucero y el de Barahona, aunque son innegables algunas coincidencias. Al menos, en el tiempo.