COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Prórroga final

04/06/2020

Los últimos debates sobre la prórroga del estado de alarma han mantenido un 'in crescendo' en el agrio enfrentamiento entre el Gobierno y la oposición de derechas, con las gotas acidulantes de los independentistas, por lo que la aprobación de la sexta y última supone un alivio para dejar de ver cómo la clase política española no ha estado a la altura de las circunstancias en la respuesta a la pandemia, porque la labor el Ejecutivo, plagada de errores, se ha solapado con la utilización partidista de unas medidas que consideran una restricción de libertades e inútiles para la contención de los contagios. 

En estos debates lo más ilustrativo ha sido escuchar a los portavoces de aquellas formaciones pequeñas que se han mostrado preocupados por los ciudadanos que han sufrido la enfermedad o las consecuencias económicas de la pandemia, con su mensaje para que se abandonen las discrepancias, para que se busquen acuerdos y consensos, para que se acabaran las recriminaciones mutuas tantas veces repetidas. Todos ellos han recriminado los escarceos electoralistas y cómo dañan la democracia con sus peleas, y con la proliferación de mensajes de odio. Edmundo Bal, y Ana Oramas, han sido paradigmáticos en ese sentido.

Pedro Sánchez sale tocado del conjunto de estos debates porque en el precedente traspasó la línea roja del pacto con EH Bildu, y se ha confrontado en todos con sus errores. Pero no es menos cierto que en el último suspiro ha logrado cuadrar el círculo de conseguir los apoyos simultáneos de los partidos que le facilitaron primero la llegada a La Moncloa y luego la investidura en el primer gobierno de coalición. Lógico que unos y otros recelen de los pactos alcanzados por los socialistas con Ciudadanos y de que estos muestren su distancia hacia Pedro Sánchez y su “gobierno horrible para España”. Desde ese punto de vista el jefe del Ejecutivo sale reforzado con menos votos en contra, lo que supone que al menos el bloque de la investidura se mantiene y que, a pesar de las reticencias y de los ataques que recibe a diestro y siniestro, Ciudadanos reivindica un nuevo lugar al sol. Hasta desde Unidas Podemos rebajan el diapasón de las críticas hacia la formación naranja para ver si en algún momento es posible sacar adelante unos Presupuestos Generales del Estado que dejen atrás la ‘etapa Montoro’.    

Cuatro reivindicaciones realizó el presidente del Gobierno en su intervención, la del 8-M, la de la bandera nacional, la del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, además de la defensa de su labor política en la gestión del covid-19, junto a un llamamiento a la cooperación para llegar a acuerdos sobre la reconstrucción económica y que se comience a trabajar a favor del interés general. Cinco motivos para que se encendiera el debate, para que se pusieran de manifiesto las discrepancias sobre el número de víctimas de la pandemia, para que  se rearmara el enfrentamiento sobre la separación de poderes, por la utilización de la bandera con fines partidistas y la pugna sobre las lecciones mutuas acerca de la defensa del feminismo. De los proyectos o del propósito para la reconstrucción social y económica muy poco se ha escuchado, pese a que será la principal tarea a partir de que se termine el estado de alarma.



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