Jesús de Lózar


Sesenco

16/01/2021

Rosa Seco murió cuando tenía once años. La pusieron en el portal de su casa para que pasáramos los chavales del pueblo a decirle adiós. Antes de comer venía a ponerse su dosis de insulina con el practicante, que vivía en nuestra plazoletilla. Rubia, la piel muy blanca, como la princesa noruega de la estatua de Covarrubias. Los ojos de un niño de siete años contemplaban por primera vez la muerte. La última, con el cuerpo todavía caliente, la muerte cerebral de Alberto Manrique. Después de cada funeral subíamos en procesión al cementerio, azotado casi siempre por el frío y el viento, desde donde se divisa Amaya, la Peña, no la de los vascos del siglo VIII de Navarro Villoslada. Era la ocasión para ir de lápida en lápida buscando los apellidos de nuestros ancestros.
Conocí por primera vez las estelas funerarias por el congreso internacional que organizó Carlos de la Casa en los primeros noventa. Casi veinte años después, Eduardo Alfaro montó la primera exposición Costumbres romanas para la muerte en Tierras Altas de Soria en San Pedro, hace dos años en Santa Cruz y ahora mismo, con el subtítulo añadido de Huellas del euskera en epigrafía antigua, en Vergara, la del abrazo. 
En las inscripciones de las estelas, las lápidas y los monumentos funerarios colocados en los caminos, los muertos rogaban al viajero que le prestaran su voz, su aliento, para revivir al enterrado, leyendo su nombre en alto. ANTESTIA OANDISSEN LVCI F AN XI H S EST (HIC SEPULTA EST). Antestia Oandissen, hija de Lucio, de 11 años, aquí está enterrada. ANTESTIVS SESENCO PATERNI F AN XX HSE. Antestius Sesenco, hijo de Paternus, de 20 años, aquí está enterrado. Localizadas en Valloria, en La Laguna. De finales del siglo I/siglo II. Oandissen, Oiana, Silvia. Sesenco, zezenko, toro. Las primeras palabras escritas en vasco. 
Tierras Altas cuenta con un elemento fundamental para la recuperación de su patrimonio y la difusión de un proyecto cultural que tiene, seguro, hondas repercusiones para creer en nosotros mismos, en el conocimiento científico y en un turismo de calidad: la epigrafía latina, el impresionante valor lingüístico de los nombres que aparecen en sus inscripciones de época romana en aras, lápidas y estelas funerarias, con una onomástica indígena de extraordinario impacto en el conocimiento de las lenguas paleohispánicas. El conjunto más numeroso de nombres en vasco antiguo conocidos en la Antigüedad al sur de los Pirineos. En las Tierras Altas de Soria, donde la vieja Castilla se acaba. Oandissen, Lesuridantar, Onso, Onse, Arancis, Agirsenus, Attas, Buganso, Sulagessia, Udanus, Ve(-)larthar, Belsco, Haurce, Sesenco. 
 



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