LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


Contagios en familia

18/01/2021

Llevamos siendo víctimas de una pandemia prácticamente un año y, aunque se han registrado algunos avances en el conocimiento de la enfermedad, pese a que la farmaindustria no haya sido capaz aún de poner en circulación un medicamento para combatirla, siguen produciéndose situaciones, en el campo político, ciudadano y sanitario, que nos recuerda al principio, pese a las dramáticas cifras que no nos revelan un repaso a la estadística.
Hablamos de olas para diferenciar el período que discurre entre medidas drásticas contra la movilidad de la población y margen para que todo se desmadre con el fin de salvar posiblemente pequeñas temporadas a algunos sectores económicos que, evidentemente, lo están pasando mal y que no les llegan con la suficiente diligencia las ayudas de las que hablan las administraciones, provocando situaciones de desesperación. 
En estos paréntesis, toda la responsabilidad recae en los ciudadanos y, a la vista de cómo nos encontramos, queda demostrado que no se puede dejar el control de una pandemia en manos de la población y que la imprudencia de unos pocos la terminan pagando muchos. Por los seguimientos y la trazabilidad de los casos positivos y sus contactos, en algunas comunidades autónomas, se aprecia que el 90 por ciento de los contagios se han registrado estas navidades y sus días previos, tanto en el ámbito familiar como en el social, o en ambos, donde la mascarilla desaparece para comer o beber en restaurantes y bares, dejando los aerosoles a la libre circulación. 
Habría que reflexionar a nivel individual si, en los últimos 20 días, se han cumplido de forma estricta las indicaciones que marcaron las autoridades sanitarias en cuanto a la restricción de este tipo de reuniones con no convivientes. Entretanto, en el ámbito laboral la incidencia es baja, como también lo fue en el trimestre pasado en el educativo, porque ahora es pronto para valorar la situación, y ha descendido la de los centros de mayores, castigados severamente en el primer momento. Solo cabe preguntarse, ¿a quién estamos salvando? Todo ello, en un ambiente donde los negacionistas siguen campando por redes sociales pontificando sobre la supuesta falsedad de los datos oficiales, disparando contra todo lo que se mueve, con el ánimo de crear aún más confusión. 
Se avanzó en tiempo récord en la creación de las vacunas, pero se ha topado con una sanidad que dispone de pocos medios humanos, fruto de una política de recortes, donde los equipos que están inoculándola lo hacen en sus horas libres, en algunas autonomías, originando una lentitud indeseada, cuando se hacen más necesarias que nunca. Estamos viviendo 17 mundos diferentes, las autonomías, en medidas y en formas de actuación y con un enfrentamiento político entre partidos nada ejemplar. Así las cosas, preparados para pasar los próximos meses medio confinados, o del todo, y a ver que hay que salvar en abril... 



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