Abeja 36, el radar aéreo de la DGT en vías sorianas

Nuria Zaragoza
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El helicóptero de la DGT recoge a 'El Día de Soria' en el aeropuerto de Burgos para mostrar, durante algo más de una hora, cómo trabaja el Pegasus. La vigilancia arroja una docena de denuncias

Abeja 36, el radar aéreo de la DGT en vías sorianas

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Helicóptero de la DGT.

La cita es a las 10.30 horas en el aeropuerto de Burgos. Allí tiene previsto aterrizar el AS355, el helicóptero de la DGT que partió de Valladolid a primera hora de la mañana y que, según la programación, hoy vigilará las carreteras de Soria. Pero al plan de vuelo se ha incorporado esta mañana una meteorología «muy adversa», con intensa niebla y fuertes vientos, que ha complicado y retrasado sustancialmente el vuelo de Valladolid a Burgos (normalmente dura 35-40 minutos y hoy ha superado la hora). Es «imposible» volar hasta Soria, advierte el piloto. La actuación se centrará en carreteras burgalesas. Es arranque de operación especial de tráfico por el puente de la Constitución y se prevé un intenso tráfico. 
El Día de Soria se incorpora al plan de vuelo de «abeja 36», como se denomina el helicóptero de la DGT en el argot profesional, a las 12.18 horas. De inicio, nos llama la atención la distribución. El piloto viaja a la derecha, al contrario que en los coches. El operador de cámara, guardia civil, atrás a la izquierda. Tiene su explicación: Pegasus está instalado en el patín izquierdo del helicóptero. El agente de la Benemérita (que se ha preparado para ello) es quien va dirigiendo las dos cámaras, la panorámica y la de detalle, según lo que observa en la carretera, por lo que estar ubicado en la misma posición puede facilitar su trabajo. Además, «siempre volamos al margen derecho de la carretera», apunta el piloto. 
Abeja 36 se prepara para «proceder a arrancar». Desde la torre de control informan de las condiciones meteorológicas, así como de los movimientos de otras aeronaves en pistas de aterrizaje. A las 12.25 sobrevolamos ya Burgos. Apenas han pasado ocho minutos cuando estamos sobre la N-234, la vía que comunica Burgos con Soria. Piloto y operador de cámara están en comunicación constantemente. El trabajo es coordinado y, ante una conducta sospechosa, es fundamental la labor de ambos. 
Abeja 36, el radar aéreo de la DGT en vías sorianasAbeja 36, el radar aéreo de la DGT en vías sorianas - Foto: eugeniogutierrez.comVolamos « 600 pies sobre el terreno, a unos 200 metros de altura, y a 90 nudos de velocidad, 150 kilómetros por hora aproximadamente». El piloto observa una conducta «sospechosa» y avisa al operador. Dirige la cámara panorámica hacia el vehículo en cuestión y hace la primera lectura (con disparo láser). Tres segundos después, Pegasus capta de nuevo la velocidad del vehículo (segundo disparo) y, otros tres segundo después, la tercera (tercer disparo láser). La media de las tres lecturas:118 kilómetros por hora. La vía es de 90, por lo que supera en 28 la velocidad máxima permitida. A continuación, con la cámara de detalle, captura la matrícula del vehículo. Mira también el interior del vehículo y el conductor lleva cinturón y no presenta ninguna conducta negligente. No obstante, ha sido «captado» por el exceso de velocidad y se tramitará la correspondiente denuncia, apunta el operador de cámara. 
Topamos con un camión al que siguen tres vehículos. No están respetando las medidas de seguridad, por lo que «nos dejamos ver». Automáticamente, los conductores corrigen y aumentan la distancia de seguridad y reducen la velocidad. La sola presencia del helicóptero ha actuado de forma disuasoria. Es uno de los objetivos básicos, insisten piloto y guardia civil. «Nos miran, e incluso a veces nos hacen fotos», indican entre risas, y cuentan una anécdota: «Detectamos un Mercedes que iba demasiado deprisa. Nos acercamos para que nos viera y corrigiera y nos sorprendió abriendo el techo solar que tenía y manipulando el móvil para hacernos una foto. Fue multado por velocidad y por el móvil», recuerdan.
Un furgón circula en apariencia demasiado deprisa. Nos acercamos y Pegasus detecta que va a 107 kilómetros por hora. El máximo en esta vía para este tipo de vehículos es de 80, por lo que supera en 27 lo permitido.  Nos dejamos ver pero va hablando con el manos libres y no aprecia la presencia del helicóptero. Finalmente, nos ve y reduce velocidad por debajo de 80. A partir de ahí, Pegasus ya deja de medir. 
Abeja 36, el radar aéreo de la DGT en vías sorianasAbeja 36, el radar aéreo de la DGT en vías sorianas - Foto: eugeniogutierrez.comEl guardia civil avisa de la presencia de un camión de áridos que circula sin la lona correspondiente y va perdiendo material. La visibilidad (la carretera tiene árboles a los lados) impide captar la matrícula. El piloto hace varios virados y se sitúa a 600 pies. Es captado. 
«Pollo a la vista». Es la forma simpática que estos dos profesionales comparten para avisar de la presencia de buitres. Es uno de los grandes riesgos con los que se tienen que topar en provincias como Soria y Burgos. Chocar con uno de ellos puede provocar un accidente grave, avisan. Otros riesgos, indican:cables, torres sin señalizar... 
Vamos por la carretera de Lerma... y llegamos a la A-1 que conecta con el Norte. Se nota el incremento de tráfico. Un coche blanco circula a 145-140-143 kilómetros por hora. Le seguimos y llega a alcanzar los 149. No será denunciado por esta máxima, sino por «la media de los tres disparos» captados por el láser. Una vez nos ve, reduce. Apenas unos minutos después un audi es captado a 140 kilómetros por hora. El máximo en la vía es 120 para turismos. Seguido, un furgón, a 105-107-112 en las tres lecturas. Este debe ir a 90.
A las 13.25 horas el helicóptero de la DGT regresa al aeropuerto de Burgos. Al finalizar, resume el operador de cámara, se han detectado «12-14 infracciones, la mayoría por velocidad y la mayoría de furgonetas, camiones... vehículos de transporte que tienen límites más bajos». 
Para ellos, aún queda mucho trabajo por delante. Tras repostar en Burgos, vigilarán las carreteras de Ávila, Segovia ySalamanca antes de regresar a la base, en Valladolid. Y, después, aún queda supervisar las imágenes, tramitar las denuncias y planificar el siguiente vuelo.