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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Los resultados apuntan a Sánchez

15/06/2022

Los resultados de todas las elecciones tienen una doble lectura, la propia del ámbito en el que se realizan y por elevación son un examen para el gobierno de la nación, y sobre todo del encargado de pilotar la nave, su presidente. Si a eso se suma que se percibe un aroma de cambio de ciclo político que vendría confirmado por los resultados de los últimos comicios autonómicos -y van a ser- tres, sumado al 'efecto Feijóo' y a los errores no forzados atribuibles a Pedro Sánchez, los resultados que se produzcan en Andalucía no llegarán a ser considerados como un plebiscito sobre su desempeño político, pero se quedarán muy cerca.

Se confirma de nuevo que la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana, y así, los buenos datos alcanzados por el Ejecutivo en cualquier materia son asumidos por dirigentes que no han tenido nada que ver en ellos, mientras que los fracasos se cargan todos al mismo debe, aunque en su momento quien presume de éxitos no aprobara las leyes que los han posibilitado. Si el PSOE andaluz no obtiene unos resultados que sean aceptables en el territorio en el que cimentaron sus victorias en las elecciones generales, todo el PSOE tendrá que iniciar una reflexión profunda para tratar de revertir los malos augurios.

Cierto que ningún gobierno ha tenido que lidiar con todos los problemas externos a los que se ha tenido que enfrentar la coalición entre el PSOE y Unidas Podemos, pero la falta de cultura de coalición unida a una metódica campaña contra las leyes aprobadas por el uso de la geometría variable con los partidos independentistas, y los errores de bulto cometidos junto a la falta de determinación en otros aspectos para repartir los estragos de las crisis sucesivas, han hecho que los éxitos del Gobierno casi se computen como fracasos, sin que las medidas económicas adoptadas hayan podido acabar con la sensación de que del gobierno es incapaz de arreglar aquellas cuestiones que afectan al bolsillo de los ciudadanos -inflación, precios de la energía-, y cuyas recetas nada tienen que hacer contra la oferta del caramelo fiscal y el todo va mal sin arrimar el hombro en aplicación de la 'doctrina Montoro'.

Tras el 19-J Moncloa y Ferraz entrarán en modo control de daños después de comprobar que los resultados de algunas estrategias han dejado de funcionar como lo hacían antes, como el miedo a la ultraderecha, que sigue fallando la capacidad de comunicar los mensajes optimistas y los éxitos de su gestión o porque se emplean "excusas idiotas" (González Pons), como las utilizadas para justificar el desastre de la política en el Magreb. Pero lo más importante será la reflexión del propio Sánchez sobre si es parte de la solución o del problema del PSOE, aunque esta dicotomía tiene poco recorrido porque ni Sánchez se quiere marchar, ni hay solución de recambio en el horizonte. En todo el debate tendrán parte activa los barones territoriales y los alcaldes que son los próximos que ponen en juego sus cargos y temen que todas las patadas dirigidas a Sánchez acaben en sus traseros.

Los resultados andaluces, sin embargo, no interpelarán solo a Sánchez: Feijóo medirá la potencia de su 'efecto', Vox la vitalidad de su proyecto, Ciudadanos su capacidad de supervivencia y la izquierda nonata las posibilidades de Yolanda Díaz.