El lobo, en el punto de mira

Nuria Zaragoza
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Las últimas decisiones judiciales han puesto en el foco la caza del lobo. Ecologistas, cazadores y ganaderos valoran la situación en Soria

El lobo, en el blanco

El lobo o, mejor dicho, su caza, está en el punto de mira. La última sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León que anula el Plan de aprovechamientos en los terrenos cinegéticos al norte del río Duero para las temporadas entre 2016 y 2019 (declarando ilegal la muerte de los 173 lobos que se cazaron durante ese periodo) ha despertado las alarmas sobre el futuro del nuevo plan, que plantea  abatir 339 lobos hasta 2022. Además, hace unos días tenía lugar en Ávila el primer juicio que se celebra en España por la caza ilegal de un lobo durante una montería.  
La caza del lobo está en entredicho mientras los protectores de la especie, y en especial la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (Ascel) que lidera la lucha judicial, se apuntan un nuevo tanto. 
Es complicado cuantificar el efecto que podrán tener en Soria las decisiones que se tomen en el futuro cuando ni siquiera se cuenta con un censo actualizado. El último lo realizó la Junta hace ocho años (2012-2013). Entonces, asignó a Soria cuatro de las 179 manadas del censo regional, las mismas que en los padrones de 2000-2001 y 2006-2007.
«débil presencia». La última actualización se hizo el año pasado para elaborar el plan 2019-2022 y cifró en 128 las manadas que habitan la región, con una estimación poblacional de 1.051 ejemplares. Cuando se refiere a Soria, «el documento aplica mecanismos de precaución y prudencia, excluyendo de aprovechamiento cinegético a aquellas comarcas donde se evidencia la ausencia o la débil presencia de la especie». No es una novedad. Desde 2016 Soria no tiene cupo de capturas.
Estos datos, no obstante, se cuestionan desde diferentes ámbitos. «Los trabajos de estimación del tamaño de la población reproductora oficial de la administración regional, escasamente fiables, asumen tres grupos de lobos para Soria, pero en ninguno de esos grupos se pudo confirmar la reproducción, por tanto, es falaz hablar de ese número de grupos, puesto que en España no se censa el numero de lobos sino del numero de grupos reproductores», indican desde Ascel. De hecho, apuntan, «el ultimo trabajo con vocación de censo nacional (2012-2014) sugiere que Soria sigue siendo límite de distribución de lobos en España desde hace 30 años y no hay estabilidad ni persistencia de esa población reproductora, lo cual, choca con la potencialidad de la provincia para los lobos. Por tanto, la mortalidad ilegal de lobos ha de ser elevadísima en toda Castilla y León y, especialmente, en Soria», aventuran desde la entidad que lidera la cruzada para que se catalogue el lobo como especie amenazada en España. 
En Soria, cabe recordar, el lobo esal norte del Duero una especie gestionable (cupos), mientras que al sur del Duero es una especie protegida. 
«los lobos desaparecen». «Tenemos constancia de que en ciertos momentos ha habido incluso manadas, pero los lobos desaparecen en Soria y, oficialmente, no se sabe por qué. Decir que  es porque se van a otras zonas limítrofes, para mí, es cuanto menos cuestionable. Porque se ven llegar al límite con La Rioja pero luego ni están en La Rioja ni están aquí, ¡qué casualidad!», cuestiona el portavoz de la Asociación Soriana para la Defensa y Estudio de la Naturaleza (Asden),  Carlos González. A su juicio, no es explicable desde criterios naturales que en Soria no haya más lobos, máxime cuando «hay sobrepoblación de caza (susceptible de ser alimento), además los cazadores dicen que hay mucha caza enferma (y el lobo caza al más débil), el territorio les permite esconderse fácilmente, hay escasa población humano... Es un sitio propicio para que haya lobo y lo ha habido históricamente siempre». La respuesta a por qué desaparecen la tiene clara:«Sospecho que aquí se matan [de forma ilegal] porque la gente no quiere lobos, y la Junta creo que pone muy poco ‘empeño’ en la gestión; es más cómodo mirar para otro lado», recrimina. Por ello, desde Asden piden a la Junta «la aprobación de un plan regional que promueva la conservación y recuperación efectiva del lobo».
en urbión. El delegado provincial de caza, José Sanz, contradice a los ecologistas y asegura que «el lobo no ha desaparecido en Soria» . «Es cierto que algunos grupos están hoy aquí y mañana en otra provincia, pero durante todo el año hay lobo en Soria, y especialmente en algunas épocas. No hay una población exagerada pero sí que hay lobos, siempre los ha habido», asevera. Y, concreta, «hay en Urbión, desde Duruelo hasta Vinuesa e, incluso, se han visto en El Royo. Y también hay en Pinar Grande». 
Reconoce que «poco se puede hacer» ante las últimas decisiones judiciales que «persiguen» la caza. Ante las voces críticas, defiende que «los cazadores no queremos que el lobo desaparezca» e, insiste, «queremos hacer un control poblacional no solo del lobo, de todas las especies». Por ello, aboga por que «en vez de prohibir y prohibir», se haga un «estudio técnico» y una propuesta de control. 
«hay ataques». Entre 2005 y 2012 se tramitaron en Soria 63 expedientes por daños a la ganadería por ataques de lobo, según el Análisis justificativo para la revisión del plan de conservación y gestión del lobo de Castilla y León. En 2015 hubo dos ataques, cuatro en 2016 y tres en 2017, según las memorias de 2016 y 2017. 
El secretario de UPA Soria, Raúl Ramírez, asegura que «por mucho que digan que la presencia de lobo en Soria es testimonial, sabemos que hay ataques al ganado y que, por desgracia, la Justicia nos ha dicho que no se pueden matar porque se han hecho mal las cosas». Por ello, pide a la Junta que «empiece por hacer una buena ley y que se aplique para que en el medio rural podamos vivir y producir alimento para los humanos y no para los depredadores», recrimina, lamentando que es «otra zancadilla más para los pocos que quedamos». 
Asegura tener constancia de ataques recientemente al ganado en la zona de Calatañazor, Retortillo de la Sierra y en Urbión. «No son grandes cantidades pero rompen la vida pacífica de los animales, de modo que luego hay abortos y otros problemas». «No queremos extinguir ninguna especie, pero entendemos que el lobo que hace daño no puede estar con el ser humano», sentencia. 
El secretario técnico de Asaja, Juan Francisco Barcones, asegura (atendiendo «lo que dicen los ganaderos» asociados) que «algún lobo se ve de vez en cuanto» en Soria pero «no suelen ser poblaciones estables», sino que son «lobos solitarios, sueltos, que están de paso, en movimiento». Esto, sumado al hecho de que la cabaña de ovino, la más afectada por los ataques, se ha reducido «de 700.000 reproductoras a no llegar a las 180.000», explica que «algún incidente puntual hay», pero sin ser excesivamente problemático. La «posición de la provincia en la geografía nacional», que convierte a Soria en la «autovía cinegética más importante de España, que conecta las cordilleras del Norte de la Península con los Sistemas del Sur», explica que sea zona de paso, a su juicio.