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"Tenemos que llegar a ser grandes sin perder calidez"

Yolanda Benito
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El Certamen Internacional de Cortometrajes Ciudad de Soria arranca su XXIV edición este fin de semana, aunque Benito lleva ya desde principios de año ultimando los detalles de este evento que este año congregará a 66 cineastas en la capital

"Tenemos que llegar a ser grandes sin perder calidez" - Foto: E.G.M

La XXIV edición del Certamen Internacional de Cortometrajes Ciudad de Soria arranca este viernes 11 de noviembre con la gala de inauguración en el Centro Cultural Palacio de la Audiencia dando inicio a 10 intensos días de cine con el terror, Nosferatu, el expresionismo alemán y el centenario del nacimiento del director Juan Antonio Bardem como hilos conductores de una programación que este año incluye más talleres formativos, exposiciones, charlas y, por supuesto, proyecciones. En esta nueva convocatoria, destaca Yolanda Benito, coordinadora de este festival colaborador de los Premios Goya que auspicia y organiza la Concejalía de la Juventud del Ayuntamiento de Soria, habrá una mayor apuesta por la producción española y predominará el género de la comedia. El Certamen, que exhibió las primeras obras de directores hoy consagrados como Juan Antonio Bayona, Rodrigo Cortés, Félix Viscarret o Alauda Ruiz de Azúa y Carlota Pereda, que triunfan ahora con Cinco lobitos y Cerdita, respectivamente, continúa su apoyo a los jóvenes realizadores y, al mismo tiempo, busca hacer nuevos públicos entre los más jóvenes con novedades como los premios al Mejor Videoclip. Lo que no cambia, asegura Benito, es convertirse en lugar de encuentro de cineastas. «Somos un festival muy cercano y creo que eso es un punto importante», recalca.

Noviembre es el mes del cine en Soria de la mano del Festival, aunque el trabajo del Certamen se inicia bastante antes. ¿Cuándo comienza a ponerse en marcha la maquinaria?

La verdad es que tengo la sensación de estar en una rueda de hámster [ríe]. El Festival se celebra en noviembre y nada más acabar el espectáculo de actividades llega la parte de la postproducción, que es más árida: gestionar facturas, pagos… Con eso te plantas prácticamente en el mes de diciembre. En enero comenzamos con la redacción de las bases, que este año modificamos y ampliamos. Después todo tiene que aprobarse en el Ayuntamiento de Soria. A partir de ahí es: difusión de bases, cartel, poner en marcha las plataformas donde se inscriben los cortometrajes. Entonces empiezas a tener un poco la visión de por dónde va a ir la cosa y comienzas a contactar con jurados. Más o menos lo que es la estructura general del proyecto en el mes de junio está perfilada y luego ya empiezan a llegar carteles, las películas, se cierran plazos, se hace selección de los cortos… La parte más complicada siempre es cerrar el invitado de honor. O tienen muchos compromisos o coincidimos con festivales más potentes como Sevilla y Gijón. A veces te dicen que sí porque son amigos y luego a lo mejor tienen una película que van a estrenar y de pronto la distribuidora dice 'no'. Y vuelta otra vez. O cuando tienes a alguien que te dice no hay problema, le sale un rodaje. Hay veces que se cae una piececita y empieza a caer todo como fichas de dominó. Si no se trabaja desde el minuto uno sería muy difícil, francamente. Hay un montón de cosas: los talleres, los jurados, los invitados, las actividades alternativas.  Luego también salen las convocatorias de subvención para las que este año sólo tuvimos 15 días para poder solicitar… La verdad es que organizar el certamen da mucha marcha [ríe].

Lleva ligada a la organización del Festival desde su primera edición en el año 1999. ¿Cómo ha ido evolucionando y cambiando el Certamen?

La criatura tiene 24 años ya [ríe]. Este Festival en realidad, fíjate, nace con el olor, el sonido de la cabina de proyección del [desaparecido] cine Rex. Con ese ambiente, todos esos fotogramas, el pasillo... Lo estoy viendo ahora. Ahí un grupo de personas, Mercedes [Silva], José Antonio [Silva], Julián [de la Llana], hablábamos mucho de cine. Al mismo tiempo teníamos en la Concejalía de Juventud el Festival de Creación Joven. Entonces era el boom de lo audiovisual. No se preguntaba 'estudias o trabajas' sino el 'estudias o haces cine'. Llegaban muchas cosas de vídeo, había muchos directores emergentes en los festivales a los que yo iba. Así que le dije a Adolfo [Sainz, concejal Juventud por aquel entonces] de hacer un festival y me acuerdo que me dijo: «¿Pero tú te atreves a hacer eso?». Era más joven, 24 años más joven [ríe], y dije: «¿Por qué no, por qué esta ciudad no puede tener un festival y por qué no puede venir gente y ser Soria plató de cine?». Begoña Baena ahí también jugó un papel. Nos fuimos al Festival de Zaragoza y allí nos recibió fenomenal la Asociación El Gallinero. Cuando lanzamos el proyecto había gente que decía: «¿Pero dónde van éstos? [ríe]» o «no sabéis dónde os metéis». Lidia [Sanz] se incorporó cuando ya estaban lanzadas las bases. Todo salió muy bien. Fueron cuatro días superintensos. Vino Gabino Diego, Paul Naschy, Saturnino García… Allí conocimos a Jaume Balagueró y a un montón de gente. Había formato vídeo y 35 milímetros. Estuvimos tres años con una gestión municipal. Luego llegaron los cambios. Se encargó primero el Cineclub de la UNED, que le dio un carácter que amplió el proyecto con más actividades. Luego otro cambio [en 2008], con Javier Muñiz, cuando pasó a ser internacional. Nosotros como Ayuntamiento siempre hemos estado ahí detrás, haciendo la coordinación y haciendo amigos. Durante todo el año nosotros estamos ahí.

¿Imaginaba ya en esa primera edición que el Festival llegaría hasta aquí?

No sé. Supongo que sí. [ríe] Creo que siempre hay que pensar un poco en grande. No es chulería. ¿Por qué esta ciudad no? Yo recuerdo que hubo alguien del mundo del cine al que invitamos a venir al Festival y dijo: «Soria, ¿pero qué os pensáis que va a ser eso?» y es cuando dices: «Pues lo vamos a demostrar». Cuando crees en las cosas y les pones amor la abundancia viene poco a poco. Ojalá pudiéramos hacer muchas más cosas. A mí me encantaría. Pero poco a poco, hasta donde llegamos. 

La estructura, no obstante, continúa  las líneas maestras que se trazaron en aquella primera edición: ser un punto de encuentro y de acogida para los cortometrajistas, actividades infantiles para hacer el público del futuro, encuentros profesionales…

Desde el minuto uno tuvimos dos cosas claras. El festival nace como una pasarela para los jóvenes realizadores de este país. Ése era el objetivo, que la gente que estaba emergiendo tuviera ese apoyo. Entonces no era tan fácil y sigue siendo difícil para los cortometrajistas españoles entrar en festivales internacionales. La idea era crear un lugar de encuentro, crear sinergias, para que los directores se conociesen y también hacer un público que, después se ha ido diversificando: los mayores, los pequeños, los adolescentes difíciles de atrapar. En este sentido, hay que buscar ese punto para atraer a los jóvenes porque con todas estas tecnologías es flipante pensar que puedan ver películas en un móvil. 

El año pasado se recuperó, además, un premio a la mejor realización joven reivindicando y reforzando esa pertenencia del Certamen a la Concejalía de Juventud.

Lo que veíamos era que en ediciones anteriores se hacía una gran apuesta por los cortos experimentales, arriesgados, pero las producciones de la gente más joven se veían quizá con menos valor. Si nosotros somos la Concejalía de Juventud y los jóvenes son el futuro, ¿cómo no vamos a apoyar a la creación de los nuevos realizadores? A lo mejor no tienen tanta calidad técnica, pero las grandes superproducciones ya tienen un recorrido hecho. Nosotros pensamos que tenemos que abrir esa puerta a la gente que está empezando. El año pasado Jaime Olías ganó con Chaval el premio al Mejor Realizador Joven y este año tenemos, creo, 15 óperas primas que se presentan para optar tanto al premio de la Plataforma de Nuevos Realizadores (PNR) como a este premio. Nos sentimos muy bien apoyando. 

De hecho, Juan Antonio Bayona, Nacho Vigalondo, Daniel Sánchez Arévalo, Rodrigo Cortés, Alauda Ruiz de Azúa. Félix Viscarret, Mateo Gil y una lista grande de realizadores presentaron sus primeras obras en Soria y son ya grandes cineastas. ¿Se siente el Certamen orgulloso de haber sido un espaldarazo en sus inicios?

Sí, sí. Ves a la gente que empieza que viene con muy buenos trabajos y es como verlos crecer cuando reciben premios, reconocimientos o pasan al largo con exitazos. Mira, se me pone la piel de gallina [se emociona]. El año que viene en el 25º aniversario tendremos que hacer una sección con todas estas personas que han pasado por el Festival y mostrar dónde están ahora. Alauda triunfando con sus Cinco lobitos, Carlota Pereda con su Cerdita lo está dando todo y Jaume Balagueró con su Frágil, los Rec… Yo recuerdo sobre todo lo cercanas que eran todas estas personas en general, lo buena gente que son, el cariño con el que hablan del Festival y que nos hace sentirnos muy bien. Somos un festival muy cercano y creo que es un punto importante. Elena Molina, que el año pasado fue jurado oficial, estuvo en el Festival de Berlín con un corto suyo y decía qué frialdad, qué enorme, qué bonita foto para el Instagram pero qué sensación de sentirte perdida cuando recalas en todos estos sitios tan grandes. Nosotros tenemos que llegar a ser así de grandes, pero sin perder la calidez, la cercanía, la proximidad. Y sobre todo, promocionar Soria. Tenemos que apostar por esta ciudad.

Los cineastas son la cara visible, pero en el Certamen de Cortos trabaja mucha gente, profesionales y también voluntarios…¿Cómo es coordinar todo ese trabajo?

Voluntarios hasta el año 2019 teníamos a un montón de gente. Pero desde la pandemia ha habido un cambio. No sé si ha afectado eso. Creo también que ha habido un salto generacional. Aquellos voluntarios que comenzaron han ido creciendo y ahora su vida personal les atrapa más y no se ha producido ese relevo. Eso sí que me preocupa. Ahora tenemos pocos voluntarios. Me gustaría hacer una llamada. Necesitamos gente. 

¿También ha ocurrido esto con el público?

Sí. Creo que ha habido un cambio en los lenguajes y en ver las cosas a golpe de click. También se ha producido la pérdida de valores como el esfuerzo. Se ha perdido un poco. Yo recuerdo el cine Avenida petado de gente; la Audiencia llena de gente. Quizá con la temática que ha habido en algunos cortometrajes, digamos más intelectuales,más experimentales o con una temática tela marinera se ha ido perdiendo espectadores. No sé si por la selección, porque ahora tenemos un público diferente o porque confluye todo eso… Por eso este año hemos hecho una apuesta por la producción nacional, sin renunciar, por supuesto, a la internacional, para que vengan los realizadores. Queremos entregar premios y que la gente vea a los ganadores. El año pasado no estuvo mal de público, a pesar del paronazo que supuso la pandemia. Este año tenemos muy buena programación, vamos a tener invitados. El primer día creo que de los nueve cortos que proyectamos van a venir cinco realizadores a presentar su filme ante el público soriano. También tenemos unos precios superasequibles. No se puede decir que es muy caro disfrutar del Festival. Por favor, vengan [ríe]. 

¿Qué vamos a poder ver este año en las proyecciones cinematográficas?

Hay de todo. Los documentales siempre con sus mensajes sociales y del medioambiente. Tenemos cortos que hablan de la problemática de las mujeres, cuestiones LGTBI+, terror… Y, fíjate, hay bastante comedia. Oír a la gente reír en la sala a mí me parece que es un triunfo. Después de todas estas penalidades, apostar por la risa y la comedia está muy bien. 

¿Qué novedades presenta este año el festival? ¿Habrá algún nuevo galardón?

Hemos ampliado un taller de cine para chavales de 12 a 16 años. Muchos acababan el taller de stop-motion para niños y nos decían que no había nada más según iban creciendo. También tendremos otro taller con Marta Vazgo de webseries y de interpretación en cine que dirige Javier Marco. Hacemos por segunda vez una sesión sobre montaje, este año para 'desmontar' la película Tuno negro. En premios continuamos en la línea del año pasado y tenemos una sección nueva, Cazando gamusinos, que es una miscelania de cortos de humor, terror y fantasía. Creamos, además, un nuevo premio Castilla y León, dentro de la sección oficial. Y luego una nueva sección de videoclip en la que habrá premios al mejor videoclip nacional y de la región. 

Vamos ampliando. Este año, además, tenemos la colaboración de dos festivales: El Festival de la Semana Fantástica de Donosti y un Festival de Colombia. Seguimos ampliando, haciendo y manteniendo a los amigos. Y este año retomamos nuestro Cine a los cuatro vientos. Es muy chulo recorrer los pueblos y contar y participar con la gente. Ya nos han llamado de Cabezón de la Sal, Zaragoza, en enero; ayer llamaron para ir a Valdeavellano de Tera. Este año, además, volvemos a los conciertos. 

En 2022 el Festival ha reforzado la parte formativa con hasta cinco talleres que incluyen interpretación y otras facetas del trabajo cinematográfico. ¿Se busca incentivar vocaciones ?  

El cine es una salida profesional y ahora que los jóvenes están tan enganchados a todas esas historias de los teléfonos móviles, las tabletas, el YouTube, el Tik tok…. Que piensen que hay [detrás] un trabajo, un proceso. También queremos intentar traer a la gente a las salas. Queremos crear cantera de cineastas y que la sala del cine Mercado el domingo esté llena de gente. Enganchar también con el Soria Imagina, que son las producciones locales. Como Juventud somos también educación, somos formación. No podemos olvidarnos también de esos elementos. 

¿Cómo definiría el Certamen Internacional de Cortometrajes Ciudad de Soria?

Es un noviembre de luz, de historias, de personas, de cine, de compartir en pantalla grande un montón de creaciones, de emociones y de, no sé, amistad. Porque todo ese trabajo que hay detrás de cada cortometraje es para poder compartirlo. A mí me parece que el cine es eso, una comunión, un encuentro y una liturgia: apagar la luz y de pronto que salgan de ahí un montón de historias. Así es el festival de Soria: para Soria y para el mundo. 

Pero en el Festival no sólo hay cine. También hay arte, música...

En el Festival siempre hemos tenido manifestaciones artísticas. Este año Javier Arribas volverá a poner su instalación en las columnas del Palacio de la Audiencia. Además, siguiendo también esa línea de implicar a los centros educativos, en este caso al CIFP Pico Frentes, haremos un homenaje a José Luis López Vázquez y la película La cabina. Pondremos una instalación en la plaza Mayor y a ver si se hace viral. También tenemos música con el concierto de la Banda Municipal, que no sólo va a hacer un homenaje al cine de terror. Vamos a tener a una cantante maravillosa, Marta Palacios.

¿Qué aporta el Certamen económicamente a la ciudad?

Nosotros no movemos a tanta gente como el Festival de las Ánimas, pero tenemos confirmados este año la presencia de 66 cortometrajistas que van a venir a lo largo de estos 10 días. Eso implica que van a estar en Soria, que van a comer en Soria, que van a dormir en Soria, que van a conocer Soria y este año, además, les vamos a poner deberes. Les vamos a proponer que durante estos días que estén aquí nos hagan un corto de un minuto de duración de lo que ha significado para ellos el festival de Soria o lo que implica el festival de Soria para ellos. Que nos cuenten una historia en un minuto: Soria, Certamen Internacional de Cortos. A ver qué nos cuentan [ríe].

Los que participan en el Certamen se suelen ir bastante contentos de Soria...

De hecho, alguno de los jurados oficiales de este año han pasado por aquí antes como realizadores. Creamos un grupo. Les felicitamos cada vez que les dan un premio, cada vez que reciben una nominación. Es bonito cuando te dicen: «Muchas ganas de volver a Soria», «qué buenos recuerdos de Soria» o alaban «el To-rrez-no [enfatiza] de Soria». Creo que hay una relación muy cercana.  

El Ciudad de Soria es puntuable para los premios Goya pero, se ha planteado el Certamen ir más allá y postularse para ser festival colaborador de la Academia de Hollywood y de los Óscar. ¿Sería posible?

Bueno, podemos trabajar por ello. La ambición esa que decía antes de pensar en grande. ¿Por qué no? Las cosas se consiguen trabajando y la inspiración, como decía Picasso, nos viene trabajando. Si le pones esfuerzo e ilusión todo es posible. Trabajo, ilusión, esfuerzo, dedicación... así se consiguen las cosas. La magia del cine cuando te sientas es lo que ves, pero detrás hay muchos años de trabajo.