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Luto en Soria por Diolimar

EDS
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La mujer fue apuñalada en su domicilio, presuntamente, por su pareja. Deja una hija huérfana de apenas ocho años

Luto en Soria por Diolimar - Foto: Eugenio Gutiérrez

Crimen machista en Soria. Se llamaba Diolimar, tenía 35 años, era de origen venezonalano y vivía en Soria desde hace algo  más de cuatro años, donde llegó con el propósito de buscar una vida mejor para su hija. Con ella vivía en el número 4 de la plaza del Rosario de la capital, donde fue acuchillada a las dos de la madrugada de este jueves presuntamente a manos de su pareja, un hombre de 32 años con el que mantenía una relación sentimental desde hace aproximadamente seis meses, según confirmó la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, quien se mostró «conmocionada» por esta nueva víctima de violencia de género, la tercera en Soria y la 1.148 en España desde que hay registro (desde 2003).

Los hechos sucedieron en el dormitorio mientras la hija de la mujer asesinada, de apenas ocho años, dormía en una habitación contigua. «No vio en primer término lo que había sucedido», apuntó Barcones. Fue su tío, que se encontraba en casa en el momento del suceso, el que dio la voz de alerta cuando se percató de la situación. Llamó por teléfono a un hermano suyo (tío también de la víctima) pidiendo auxilio, y este salió corriendo a la calle a pedir ayuda, donde se encontró con una patrulla de la Policía Nacional que se desplazó de inmediato al lugar de los hechos. Aunque se dio aviso al 1-1-2, ya era tarde. Los efectivos sanitarios solo pudieron certificar el fallecimiento de la mujer, que murió víctima de las heridas que le había provocado su pareja con un cuchillo doméstico.

El agresor, también de nacionalidad venezolana, huyó, pero otra patrulla de Policía Nacional que se encontraba de guardia -a la que se le facilitó la identificación y descripción del presunto asesino- lo interceptó y detuvo en plena calle. No ofreció resistencia y tampoco intercambió palabras con los agentes confirmando o desmintiendo la autoría de los hechos.

No había denuncias previas por malos tratos ni tampoco constan otros antecedentes «ni estaba dentro del sistema VioGen», reconoció la delegada.

«el domingo lo echó de casa». «Ella era una madre guerrera que vivía para su hija», recordaba una prima de la víctima, Carmen Ruiz Gómez, durante la manifestación multitudinaria convocada por el Consejo Municipal de la Mujer en la plaza de las Mujeres, donde asistió la hija de la víctima en compañía de los familiares que se han hecho cargo de la menor. «Somos casi 42 personas de la familia en Soria. Vinimos a este país a trabajar y todos somos muy trabajadores», defendía su prima, al tiempo que advertía: «Este chico no nos representa como comunidad», en alusión al asesino. El mismo mensaje repetían desde Asovenso, la Asociación de Venezolanos en Soria, que concentra a más de 200 familias, donde se mostraban «consternados» por la noticia.

La víctima trabajaba como camarera en un negocio del centro de la ciudad. «No llevaba mucho tiempo con este chico, que presentó como su amigo. Solo sabemos que el domingo le había dicho que se fuera de casa... y aquí está el desenlace de las mujeres que no cuentan nada, porque como familia no sabíamos lo que estaba pasando», lamentó la prima. Al parece, amigas que viven en Venezuela sí tenían conocimiento de la situación, pero su familia de Soria se enteró «de la peor manera».

 «Era una mujer trabajadora, responsable, alegre, con ganas de vivir y comerse el mundo, y le han cortado la vida», denunció la presidenta de la Asociación de Mujeres Antígona, Pilar de la Viña, quien admitió que no había pedido ayuda al colectivo que da cobertura a las víctimas de violencia de género en Soria. «Hay que pedir ayuda siempre. A Antígona, a la familia, a la policía, a las instituciones... estas situaciones no se pueden resolver en casa. Duele y es molesto, pero hay que sacarlas y pedir ayuda», insistió. Porque, recordó, la violencia machista está al lado y la prueba es que «ha ocurrido a una de nuestras vecinas, y uno de nuestros vecinos ha resultado ser un presunto asesino».

El supuesto agresor permanecía a cierre de esta edición en dependencias policiales, en espera de pasar a disposición judicial. El arma homicida, un cuchillo doméstico que dejó en el domicilio tras cometer los hechos, está en investigación.

La hija de la víctima, que no lo es del presunto agresor, ha quedado a cargo del entorno familiar que la fallecida tenía en Soria. «Está muy bien atendida por sus familiares. Los Servicios Sociales ya se han puesto en contacto con los familiares y ya cuentan con asistencia psicológica», informó la subdelegada accidental, María Jesús Lafuente. Según informó el presidente de la Diputación, BenitoSerrano, la institución «ha puesto ya los Servicios Sociales a disposición de la hija y de una hermana, que vive en Golmayo». Hubo minuto de silencio frente a la Subdelegación, la Diputación y el Ayuntamiento de Soria.

Un precinto policial en la puerta del primer piso del número 4 de la plaza del Rosario donde se cometieron los hechos recuerda hoy este crimen machista, el tercero en los últimos años en Soria.