TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


La explosión

31/03/2020

Siempre se ha dicho (aunque ya disponemos de suficientes pruebas históricas para decir «siempre se ha sabido») que la pelota ha salvado al Barça de la explosión. Que el juego era esa gorda-gordísima capa de pintura tapando un muro lleno de aluminosis, humedades, moho, grietas y agujeros. Y que desde hace casi dos décadas, más o menos desde que Ronaldinho (25%) y Messi (75%) hicieron malabares para entretener al personal, casi nadie miró al palco con la escopeta cargada, uno de los deportes de más arraigo en Les Corts: el tiro al presidente.

Hablo de forma metafórica, claro, pero a estas alturas de siglo uno no sabe si todo esto que está pasando con Bartomeu & Co es efectivamente un cúmulo de despropósitos encadenados de la Junta Directiva… o las ganas de que lo sean. Es decir, críticas merecidas o dirigidas, críticas ganadas a pulso o generadas desde los tres grupos de francotiradores habituales: la oposición (uno, dos, cuatro o veinte personajes de la llamada burguesía catalana que aspiran a sentarse en el trono), eso que Guardiola llamó en vivo y en directo «la central lechera» (medios de comunicación más afines al Real Madrid… que, según la culerada, buscan cualquier cosa para desestabilizar al Barça en tiempos de bonanza) y por encima de todas las cosas una afición deseosa de pitar, de sacar los pañuelos, pedir cabezas, votar de nuevo y criticar.

Han sido tantos años de buenas noticias que casi hemos olvidado esto último, o sea, la vehemencia con la que siempre se ha expresado el público del Camp Nou contra los suyos. Y en tiempos de confinamiento, aunque no haya graderío pero sí redes sociales, eso de que «la pelota ha salvado al Barça» ya no vale… porque la pelota hace tiempo que dejó de rodar.



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