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Hallazgos únicos en Ambrona

S. Rubio / Joaquín Panera
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La campaña de excavación de 2021 permite plantear por primera vez en Europa la presencia de especies humanas distintas en un mismo nivel arqueológico

Hallazgos únicos en Ambrona

Torralba es un yacimiento clave en el estudio de la Evolución Humana en Europa por la excepcional información sobre el comportamiento humano y ecológica y climática que ha preservado durante al menos 250.000 años, y por el determinante papel que ha jugado en el desarrollo del estudio de la Prehistoria. 

En 1888, al instalarse una tubería de agua para la estación de trenes de Torralba del Moral,  estación finalizada en 1863 y de la que partiría la nueva línea Torralba-Soria desde 1892, aparecieron restos de elefante que llamaron la atención de Enrique de Aguilera y Gamboa, marqués de Cerralbo, quien se planteó la elaboración de una monografía que recogiera los resultados de sus excavaciones arqueológicas titulado Historia Primitiva de España. 

En 1909, Cerralbo inició su ‘exploración’ en lo que constituiría la primera excavación de un yacimiento paleolítico al aire libre en Europa, llegando a excavar más de 1000 metros cuadrados, en los que halló junto a huesos de elefante instrumentos de piedra tallada, restos óseos de caballo, ciervo, uro y rinoceronte, además de maderas que se documentaban por primera vez en un yacimiento tan antiguo, y sugerían por primera vez la posibilidad de que los humanos del Paleolítico hubieran empleado esta materia, e incluso huesos,  para elaborar sus útiles. El conjunto de piezas recuperadas en Torralba era el más importante obtenido hasta entonces en un yacimiento europeo de los primeros tiempos de la humanidad. El Congreso Internacional de Prehistoria celebrado en el año 1912 en Ginebra, dio a conocer los resultados de estos trabajos a los más eminentes prehistoriadores de la época.

Cincuenta años después de Cerralbo, el profesor estadounidense Clark Howell, retomó las excavaciones en Torralba, y Ambrona, entre 1961 y 1963, planteando un novedoso proyecto de investigación en Europa. Formó un verdadero equipo pluridisciplinar integrado por prehistoriadores, geólogos y paleontólogos, entre ellos los españoles Emiliano Aguirre y Dolores Echaide. Howell excavó unos 1000 metros cuadrados,  con la participación de los vecinos de los pueblos inmediatos, en los que descubrieron un importante número de restos óseos, buena parte correspondiente a elefante antiguo, además de utensilios achelenses de piedra elaborados por grupos humanos anteriores a los neandertales.

interpretación. La abundancia de los restos de elefante hallados en Torralba, y Ambrona, en combinación con herramientas de piedra tallada, alentó una interpretación, tanto por el marqués de Cerralbo, como por el equipo liderado por C. Howell, en la que los restos encontrados en ambos yacimientos serían el resultado de cacerías organizadas por los ‘primitivos’ humanos, que ayudándose del fuego, conducirían a sus presas hasta terrenos cenagosos, donde quedarían atrapadas y resultaría posible abatirlas empleando bloques de piedra y lanzas de madera. 

De este modo, estos yacimientos estuvieron en el epicentro del debate iniciado a finales de la década de 1970 acerca de si los primeros humanos obtenían sus recursos cárnicos mediante caza o carroñeo. Las críticas recibidas al modelo planteado por Cerralbo y Howell propiciaron que a principios de la década de 1980, C. Howell y L.G. Freeman volvieran a excavar en Ambrona, pero no en Torralba, sin dar a conocer sus resultados, por lo que el arqueólogo Manuel Santonja y el geoarqueólogo Alfredo Pérez-González iniciaron una nueva etapa de investigación en 1991, centrada fundamentalmente en Ambrona, y en menor medida en Torralba. Estos investigadores llegaron a la conclusión de que estos yacimientos se formaron por diversos procesos naturales, donde la actividad humana no explica las acumulaciones óseas observadas en ambos sitios, aunque algunos ejemplares de elefante, y sobre todo animales de tamaño menor, pudieron ser procesados, y tal vez capturados, por estos grupos humanos.

paleolítico medio. Se había considerado que las herramientas líticas encontradas en Ambrona y Torralba se habían elaborado exclusivamente con tecnología achelense hace unos 400.000 años y 250.000 años respectivamente. Sin embargo, entre 2013 y 2018, Manuel Santonja, Alfredo Pérez González, Susana Rubio-Jara y Joaquín Panera excavaron en Ambrona niveles de hace unos 350.000 años de antigüedad donde aparecieron útiles líticos elaboradas con la tecnología característica empleada por neandertales a lo largo del Paleolítico Medio, siendo uno de los yacimientos con esta tecnología de mayor antigüedad que se conoce en Europa, y permitiendo plantear por primera vez la coexistencia de distintas especies humanas. En el yacimiento de Torralba, formado con posterioridad, unos 100.000 años, algunas piezas líticas también  podrían corresponder con el Paleolítico Medio.

En dicho yacimiento se hallaron más de 3.300 restos óseos pertenecientes a elefante antiguo, rinoceronte de nariz estrecha, hipopótamo antiguo, una subespecie de caballo identificada por primera vez en Torralba (Equus caballus torralbae), uros, ciervos, gamos, caprinos, y algún pequeño carnívoro, que al hallarse en niveles estratigráficos con útiles líticos alentaron a L.G. Freeman a interpretar que se correspondían con superficies de ocupación en las que grupos humanos habían procesado estos mamíferos. Interpretación que no se sustentaba en un análisis estratigráfico, espacial y zooarqueológico riguroso.

Las intervenciones dirigidas por M. Santonja y A. Pérez-González en los años 90 en Torralba se centraron en desarrollar controles estratigráficos enfocados a controlar el grado de conservación del yacimiento, por lo que la mayor parte de la información disponible para estudiar Torralba procede de las excavaciones realizadas entre 1961 y 1963. De este modo, era imprescindible desarrollar un nuevo proyecto de investigación arqueológica con metodología acorde al desarrollo de la disciplina en la actualidad, centrado en abordar cuestiones fundamentales para el estudio de la Evolución humana en Europa, como el tipo de actividades  que desarrollaron grupos humanos hace 250.000 años, especialmente las relacionadas con grandes mamíferos, y si algunas de ellas fueron realizadas por grupos neandertales, lo que implicaría su coexistencia con grupos de otra especie humana con tecnología achelense, que se ha agrupado bajo la denominación Homo heidelbergensis.

De este modo, los arqueólogos Susana Rubio-Jara y Joaquín Panera, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), en 2019 iniciaron un programa de investigación multidisciplinar con geólogos, geocronológos, paleontólogos, paleobotánicos, arqueozoólogos, traceólogos, etc., entre otras disciplinas, con el objetivo de analizar los procesos de formación del yacimiento, su reconstrucción medioambiental y ecológica, las actividades humanas desarrolladas en el mismo, y si distintas especies humanas ocuparon el yacimiento.

siete superficies de ocupación. Entre los pasados meses de julio y agosto, estos arqueólogos, con la participación de otros investigadores del CENIEH, como Manuel Santonja, Patricia Bello-Alonso, Abel Moclán, y de otras instituciones como Alfredo Pérez-González (IDEA) y doctorandos y estudiantes del grado de Arqueología de la Universidad Complutense de Madrid, Universidad Autónoma de Madrid y Universidad de Sevilla, y con la colaboración de investigadores de la Universidad de Alcalá de Henares, Universidad de Adelaida y Griffith University (Australia), Heriot Watt University (Reino Unido), y del Susa Museum (Irán), han exhumado varias docenas de metros cuadrados en los que han hallado numerosos restos óseos, buena parte pertenecientes a elefante pero también a cérvidos y équidos, junto a herramientas líticas elaboradas con tecnología achelense.

En el desarrollo de estas intervenciones se ha situado con precisión el área excavada por el equipo liderado por C. Howell en la década de 1960, y se ha analizado la estratigrafía de los depósitos en los que hallaron centenares de restos óseos y de piezas líticas talladas. Lo que permitirá evaluar las hipótesis de este equipo, que planteaban la existencia de hasta siete superficies de ocupación en las que grupos humanos con tecnología achelense procesarían grandes mamíferos. Además, se ha identificado un nuevo nivel estratigráfico con restos faunísticos y de industria lítica, depositado con posterioridad a los descritos por Howell, lo que implica una ocupación humana del mismo espacio reiterada a lo largo de un periodo prolongado de tiempo, siglos, tal vez algún milenio. También se han tomado muestras de sedimento para la reconstrucción medioambiental mediante el análisis de pólenes, biomarcadores, biomineralizaciones de plantas, que se complementarán con el análisis de isótopos estables realizados en molares de herbívoros depositados el Museo Numantino, Provincial de Soria.

Las actividades humanas se están estudiando mediante el análisis de la tecnología empleada en la elaboración de herramientas líticas, del microdesgaste producido en los filos de estos útiles durante su uso, de las modificaciones antrópicas halladas en los restos óseos, y de la distribución espacial del registro arqueológico en su contexto estratigráfico.

Además, en un mismo nivel estratigráfico en el que hay útiles líticos achelenses se han hallado herramientas líticas que pudieron haberse tallado con tecnología del Paleolítico Medio. Esta hipótesis, permite plantear por primera vez que grupos humanos pertenecientes a distintas especies frecuentaron el mismo espacio en momentos temporales muy próximos, y tal vez simultáneos. Hipótesis que hasta el momento sólo se ha podido plantear de manera teórica al considerar las transferencias de ciertos comportamientos tecnológicos observados en estos grupos humanos.

museo in situ. La importancia internacional de estos yacimientos hizo que en los años 60 se construyera por primera vez en el mundo, un  pequeño Museo in situ, y en los años 80 un nuevo edificio como Museo anexo al Museo Numantino que explicara los nuevos descubrimientos e interpretaciones. En las campañas realizadas en los años 90 en Ambrona, se dejaron in situ restos de elefante antiguo, y otras especies, con el objetivo de ampliar el pequeño espacio musealizado citado, con una instalación actualizada acorde a la relevancia de estos yacimientos para el estudio de la Evolucion Humana. 

Esta iniciativa constituiría el único museo en España, y uno de los pocos de Europa, en el que es posible contemplar restos de animales extintos y de actividades realizadas por especies humanas anteriores a los neandertales, en el mismo sitio en el que se produjeron hace cientos de miles de años. Esperemos que en un futuro próximo este proyecto se haga realidad, que sin duda se convertiría en un elemento patrimonial de primer orden en España, y particularmente en Castilla y León, contribuyendo a fijar población en el entorno de los yacimientos de Torralba y Ambrona, una de las zonas más despobladas de Europa.