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San Esteban pide más fondos por la gestión de sus pedanías

A.P.L.
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La alcaldesa reflexiona sobre las dificultades a las que tienen que hacer frente en la gestión del día a día de 19 núcleos de población, reclamando una mayor financiación y un «trato diferencial» en estos casos para lograr una mayor cohesión

San Esteban pide más fondos por la gestión de sus pedanías - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

San Esteban de Gormaz es, junto a Arcos de Jalón, Villar del Río y El Burgo de Osma, entre otros, uno de los municipios de Soria con más pueblos agregados y, aunque también supone ventajas, hay muchos obstáculos que superar en la gestión del día a día para poder atender las necesidades de todos los núcleos de población. La alcaldesa, María Luisa Aguilera, reclama más financiación y trato discriminado o diferencial para estas entidades locales con el fin de cohesionar el territorio, algo que falla en Castilla y León. Debería tenerse en cuenta, según ella, el número de núcleos agregados, la dispersión de los mismos y la dificultad económica para cubrir todas las demandas que son necesarias. 

Las principales reclamaciones de las pedanías son las referentes a pavimenación, sustituciones de redes, telecomunicaciones, abastecimiento, alumbrado, rehabilitación de vivienda, campañas culturales, ruinas y mejora del patrimonio, «un aspecto muy importante porque somos tres núcleos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) con lo que eso conlleva respecto a mantenimiento». En la actualidad, se lleva a cabo el proyecto de depuración de agua y en los últimos años se ha invertido en los centros sociales, «que permiten el encuentro y el desarrollo de actividades» para dinamizar los pueblos, y se impulsa la puesta en marcha de bares y tiendas multiservicios en edificios municipales, también fundamentales para mantener la vida social. «Vamos mejorando redes y pavimentando, pero el ritmo es mucho más lento, también por le encarecimiento de las obras y el desplazamiento de las empresas a estos núcleos», incide.

«Los inconvenientes que se plantean son los mismos que llevaron a esta situación en el siglo pasado, ya que cuando se reordenaron y se crearon estas adhesiones fue por racionalizar recursos en un municipio más amplio y sobrellevar la gestión económica y de recursos», apunta explicando los pasos de cómo se llegó a esta «gran familia» de 19 pueblos, incluyendo San Esteban. Son núcleos pequeños, dispersos y con poca población, lo que hace que sea un servicio «muy gravoso». «Ahí estamos, lo estamos intentando, y tratando de dar respuesta a los problemas que tenemos», incide.

La solución para la gestión de un municipio con numerosos núcleos ha sido, según María Luisa Aguilera, la creación de la Mancomunidad Mío Cid que da servicio no solo a los 19 núcleos de San Esteban, sino también a otros 46 municipios y sus núcleos en materia de recogida de residuos, arquitectura, iluminación, asesoramiento... De esta manera, se pueden «racionalizar servicios» y «gestionar recursos de mejor manera» para resistir a la desaparición.

pros y contras. «En cuanto a los beneficios, aunque el sentimiento sea de pérdida de identidad y de competencias por parte de algunos, el proceso ha permitido salvaguardar todos estos núcleos y en el 2023 todos están poblados», lo que para ella es «un motivo de orgullo».

Sobre la figura del alcalde pedáneo, que surgieron cuando se realizaron las adhesiones, en esta legislatura se les denomina «representantes» de las comunidades vecinales y son «personas de confianza del alcalde» que transmiten las necesidades de las pedanías. Cuando se realizaron las adhesiones surgieron los alcaldes pedáneos, «hoy es totalmente distinto y la conexión es muy buena» con el ayuntamiento del que se depende. En su caso, nunca utiliza el término de barrios agregados, porque piensa que «tienen su propia identidad y hay que respetar su pasado». «Simplemente a nivel administrativo y de prestación de servicios cambió su estatus.Pero quizás esa adhesión, tan traumática para la mayoría, ha sido su tabla de salvación», comenta.

Sobre esa idea de que ningún núcleo se sienta de segunda, inferior a los otros, la alcaldesa sostiene que la comparación es «inevitable» pero que hay que tener en cuenta que son 18 pueblos «muy distintos». No es lo mismo un pueblo donde viven habitualmente cinco personas que uno que ha ido viendo como mermaba su población pero que ha llegado a tener hasta casi 200 habitantes. «Son muy heterogéneos en muchos aspectos y, evidementemente, si que es cierto que se igualan en sus peticiones, en la demanda de prestación de servicios, como es lógico y natural y exigible», aunque subraya que si se centralizaron en su día los servicios hay que continuar con el mismo criterio porque «eso evitó su desaparición y eso evita también el progresivo deterioro de la calidad de vida, porque los servicios llegan, mejor o peor, pero llegan». «Todos demandamos más ayudas, pero el dinero y los recursos son los que son y, lamentablemente, muy limitados», añade.

«San Esteban no acapara recursos, es todo lo contrario, pero cualquier ayuda, obra... siempre es insuficiente. Tienen que entender que se multiplica por 19 núcleos de población y es imposible que todos tengamos de todo y de lo mismo. Pero no se entiende», reflexiona. Educación, sanidad, movilidad..., «los servicios básicos tienen que estar concentrados en un lugar, que es la cabecera», lo que marca la reordenación del territorio. «Creemos que es un municipio activo y dinámico, con esta eclosión del sector primario que demanda ahora mismo tanto terreno para el cultivo  del viñedo. También estamos plenamente inmersos en la modernización del regadío, que se inició en Olmillos como experimento y el modelo se está imitando en otros lugares», subraya Aguilera.

régimen local. Fernando Bermejo Batanero, profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ofrece este fin de semana (20 de enero a las 20.30 horas) una conferencia que lleva por título 'San Esteban de Gormaz 1972-2022. Cincuentenario de la creación de un nuevo municipio compuesto por 19 pueblos en la Ribera del Duero'. 

La charla gira en todo a que en los años 60 y 70 del siglo pasado la modificación parcial del Régimen Local con la promulgación de la Ley 48/1966, de 23 de julio, permitió que se llevaran a cabo un gran número de fusiones de municipios. En el caso de San Esteban, en 1966 se produjeron las primeras adhesiones -después de que Pedraja de SanEsteban formara ya parte desde el siglo XIX- con Aldea de San Esteban, Atauta, Ines, Matanza de Soria, Olmillos, Peñalba de San Esteban, Piquera de San Esteban, Quintanilla de Tres Barrios, Rejas de San Esteban, Soto de San Esteban, Velilla de San Esteban y Villálvaro. En 1972 se unieron Morcuera, Quintanas Rubias de Abajo, Quintanas Rubias de Arriba y Torremocha de Ayllón, que ya había incorporado a Torraño. En total son 2.948 y en los pueblos apenas viven 500 personas, por lo que supone un reto mantener servicios en todos ellos.