"Hay ideas que se quedan paradas porque no encuentran local"

Ana I. Pérez Marina
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El perfil del emprendedor ha cambiado sustancialmente desde hace cinco años. En aquel momento, se trataba de «autoempleo de urgencia» y en la actualidad son más trabajadores en activo que quieren poner en marcha su propio negocio

"Hay ideas que se quedan paradas porque no encuentran local" - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez.

El Semillero de Proyectos «no es un servicio aislado». Forma parte de la iniciativa Impulso Emprende que lidera la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Servicios de Soria, junto al Ayuntamiento de la capital y a la Diputación Provincial, que incluye otros recursos como los viveros de empresas (Soria y San Esteban de Gormaz), las naves nido y la Ventanilla Única Empresarial (VUE). Y no solo está en la capital, también cuenta con puntos de atención en Ólvega, El Burgo de Osma, Almazán y Vinuesa. Ofrece una tutorización y un seguimiento personalizado de cada propuesta que llega a sus instalaciones (en el Centro Cívico Bécquer en el caso de la ciudad), también después de que el negocio está en funcionamiento. Marisa de Gregorio es la técnico del Semillero de Proyectos y explica cómo ha ido evolucionando a lo largo de sus cinco años de existencia. El «autoempleo de urgencia» que imperó en los años de la crisis ha quedado en un segundo plano y ahora el perfil lo dibuja un trabajador en activo que apuesta por su propia empresa. 
El Semillero de Proyectos arrancó en 2014, en plena crisis, ¿cómo ha evolucionado en estos cinco años?
Ahora la visibilidad es mucho más amplia. Somos una entidad de referencia y cualquier persona en Soria que tiene una idea de negocio acude al Semillero, que no hay que olvidar que es un servicio más de la estrategia Impulso Emprende. El objetivo de la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento de Soria y la Diputación es ayudar al emprendedor de diferentes maneras y a través de distintos servicios, en función de lo que necesite. Acompañamos al emprendedor en todas las fases.
¿Y cómo ha cambiado el perfil del usuario en este tiempo?
Cuando empezamos en 2014, la tasa de desempleo en Soria era mucho más elevada que la actual, y el potencial emprendedor que acudía al Semillero eran desempleado, que muchas veces su única vía de escape para insertarse en el mercado laboral era creando su propia empresa. Lo que llamamos el autoempleo de urgencia. Ahora ese perfil ha disminuido considerablemente y trabajamos con emprendedores que tienen su puesto de trabajo, pero tienen esa idea que les gustaría poner en marcha y utilizar toda su experiencia y bagaje profesional para su propio negocio. Es gente que se da más tiempo para valorar la idea porque ya no tienen esa urgencia, incluso, dependiendo de la actividad, en un primer momento compaginan su trabajo, que es una fuente de ingresos segura, y de forma paralela emprenden una actividad y, en función de cómo vaya evolucionando, descartan la contratación por cuenta ajena. 
La principal diferencia es el perfil de usuario con el que trabajamos, incluso cuando están desempleados no hay tanta urgencia, porque ven que ahora es el momento de desarrollar ese proyecto que siempre les ha rondado por la cabeza pero no han dado el paso y ahora tienen disponibilidad de tiempo para valorar y planificar.
¿También ha cambiado la edad?
El perfil mayoritario está entre 30 y 40 años, con formación universitaria o superior de FP, y en la misma proporción están trabajando o desempleados. También tenemos gente mayor de 40 y menor de 30, pero son menos. 

¿Y se ha mantenido el volumen de usuarios o ha descendido respecto a los primeros años?
Ha cambiado el perfil, pero se ha mantenido el número. Pensábamos que al haber menos desempleados iba a haber menos gente con ideas de negocio, pero estamos más  o menos en cien personas atendidas al año en el Semillero de la capital, de las que más o menos el 60% dan el paso de estudiar la idea, de las que entre 30 y un 35% son las que ideas que, finalmente, se convierten en empresas.
¿Qué condiciones debe reunir un proyecto para que se convierta en un negocio real?
Ojalá hubiera una respuesta de sí o no a si esta idea es viable, pero al final cuando vas a analizando los diferentes aspectos de esa idea es el propio emprendedor el que lo tiene que ver. Si he analizado muy bien a la competencia y he visto que ofrecen lo mismo veinte empresas y la tarta de clientes da por lo que da... Es el propio emprendedor el que, conforme va analizando la idea, se va dando cuenta del encaje o no. El 90% modifica la idea con la que vienen. Por ejemplo, si quiero poner dos líneas de negocio una de consultoría y otra de formación, pero la de formación es residual, pues le voy a dar la vuelta y priorizo una.
¿Cuáles son los principales obstáculos con los que se encuentra un emprendedor?
La burocracia, también dependiendo de la actividad. En algunas se ha agilizado muchísimo y solo yendo a la Ventanilla Única Empresarial (VUE) en media hora estás como empresa y puedes empezar a funcionar. Pero todo lo tiene que ver con hostelería, alimentación... requiere mucho más.
Un inconveniente importante es la búsqueda de local. En Soria es muy, muy complicada en cuanto a precio, a las inversiones que hay que hacer en función de la actividad, la ubicación... Hay ideas que se quedan paradas porque no encuentran local. No se puede empezar una actividad pagando un alquiler de 1.000 euros, no puede hacer una inversión alta porque el local es en obra... 
¿Y la financiación?
En la financiación influyen muchas cosas, desde las circunstancias personales a las del propio proyecto. Cuando quieres emprender un negocio, así se lo decimos, tienes que tener la idea, pero tienes que tener recursos económicos porque nadie te va a financiar el 100%. Al final, quien tiene que apostar por el negocio es el propio emprendedor. ¿Y cómo lo ve una entidad financiera? Si estás apostando tu propio capital. 
Desde aquí les ayudamos con la financiación firmando convenios con Caja Rural de Soria, con entidades como Iberaval... se les ayuda también con la solicitud de ayudas y subvenciones, no les realizamos en sí el trámite, pero les asesoramos a dónde se tienen que dirigir, los plazos y hablamos directamente con las personas que gestionan estas ayudas para ver qué gastos son subvencionables. Al final es el Ayuntamiento, la Diputación o la Junta de Castilla y León, y con todos tenemos relación directa.
El índice de supervivencia a los tres años de creación de una empresa que ha pasado por el Semillero es de más del 79%, muy superior a la media nacional, que está en el 45%, ¿a qué responde la diferencia?
Sobre todo creo que a esa planificación previa, en la que marcamos la hoja de ruta, por dónde tiene que ir desarrollando esa idea de negocio para que el emprendedor identifique de manera fácil qué desviaciones puede sufrir en su negocio y que tenga margen para tomar decisiones. Si de forma previa has fijado cuál tiene que ser su objetivo de facturación, sabes si vas o no en la buena dirección. Y, por otro lado, hacemos seguimiento de los negocios una vez que están puestos en marcha, no les abandonamos. También depende mucho de cada emprendedor, a algunos les gusta ir más por libre y otros lo preguntan todo. Saben que estamos ahí y cada cierto tiempo nos ponemos en contacto con ellos. Lo importante es tener la capacidad de reaccionar y saber tomar decisiones ante las desviaciones. 
El servicio del Semillero de Proyectos, a parte del asesoramiento individualizado que es lo principal, lo completamos con formación. Una o dos veces al meses hacemos charlas de dos o tres horas de aspectos muy concretos. Por ejemplo, la semana que viene vamos a tener uno de cómo fijar los precios. A esos talleres siguen asistiendo esas empresas que llevan un tiempo funcionando y eso es muy enriquecedor para ellos, también ponerse en contacto con otros emprendedores aunque sean actividades diferentes. Entre ellos colaboran, tienen sinergias: una ludoteca colabora con una pedagoga, o son clientes unos de otros. Es un ambiente colaborativo, que no es un servicio como tal, pero es un valor añadido.
¿Qué tipos de negocio se suelen montar en la capital?
Es el sector servicios en más de un 90%, pero es muy global. Dentro del mismo, en la capital, la educación ha sido muy importante: ludotecas, gabinetes pedagógicos, centros infantiles, gabinetes de apoyo escolar... El sector sanitario y de deportes también ha propiciado bastantes negocios, desde una gabinete de optometría a un centro de entrenamiento personal o terapias alternativas. Cuando emprendes en Soria tienes que ver iniciativas que no haya dentro de la oferta de Soria. También tenemos esa parte positiva y es que en Soria hay muchas cosas que no se ofrecen. Por ejemplo, el gabinete de optometría es el primero y el único que hay en Soria. Ella estaba trabajando en Madrid y recibía clientes de Soria. Ha sido un éxito total, porque era una necesidad. Es verdad que somos pocos, pero si no hay oferta, ya tienes tus clientes. También todo lo que tiene que ver con el márketing, han surgido muchas empresas de gestión de redes sociales, online, diseño de páginas web, etcétera.
¿Cuál es la diferencia con el medio rural?
Poner un negocio en un pueblo es un mérito total. En cuanto al tipo de actividades son más de servicios de primera necesidad, como una tienda de productos básicos o todo lo que tiene que ver con la transformación de productos agroalimentarios. Sobre todo es comercio de productos típicos dirigidos más al turismo.  En la provincia este año está siendo uno de los mejores en cuanto al número de usuarios y de empresas creadas.
¿A qué cree que se debe?
Estamos pensando cuál es la causa, pero no lo tenemos muy claro, pero el hecho es que se ha incrementado. En la provincia hay zonas más y menos activas. La zona de El Burgo de Osma y San Esteban de Gormaz es donde más se crean, y en Ólvega y Ágreda, también. Son las dos zonas donde más se mueven nuevas empresas fuera de la capital, muchas vinculadas con el turismo.
Desde el inicio de la crisis se instaló en el vocabulario el término emprendedor, que antes era pequeño empresario. A su juicio, ¿en qué medida se ha utilizado políticamente y cuál es el apoyo real que reciben los emprendedores desde las instituciones?
Hablando con empresarios de toda la vida, que pusieron su empresa hace más de veinte años, todos te dicen lo mismo: ojalá hubiera tenido yo tantos apoyos cuando creé mi empresa, antes no había nada y vas aprendiendo de tus propios errores. Ahora hay muchísimos apoyos, que alguien te vaya guiando cómo llevar el negocio, que te lleven a una entidad financiera a estudiar tu proyecto y que no seas tú que vayas a decir lo que necesitas... no deja de ser un respaldo importante. Siempre hay que tener los pies en la tierra, emprender no es fácil, por muchos apoyos que haya, al final el riesgo lo asume el emprendedor. Por eso, también nosotros intentamos bajarles a la realidad. Podrás tener muchos apoyos, cuantos más mejor, pero tienes que tener mucha seguridad en lo que vas a poner en marcha. No es voy a ver lo que pasa y ya está. ¿Debería haber más apoyos? Sí, mejor. Pero se ha avanzado mucho en la agilización de trámites burocráticos. Por ejemplo, antes tenías que esperar que el Ayuntamiento te diera la licencia de apertura para poder abrir el local y te encontrabas en la tesitura de tenerlo todo preparado y no poder abrir. Siempre con matices y dependiendo de la actividad, con una declaración responsable no hay que esperar a la licencia. O a la hora de constituir una sociedad limitada antes tenías que ir al notario, al registro... ahora en la Ventanilla Única te hacen todo, sales con la cita del notario, firmas, vuelves a la Ventanilla y lo tienes. Se ha avanzado mucho en lo que es la financiación, tanto por parte de las entidades bancarias como por Iberaval. Y se ha avanzado poniendo a disposición todos estos recursos, como los nuestros.
¿Se solapan recursos entre instituciones?
Sí, desgraciadamente pasa. Ofrecemos el mismo servicio o similar desde distintas administraciones que lo hace es confundir al emprendedor. Por eso para nosotros la colaboración institucional entre la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento y la Diputación es fundamental. Somos tres organismos, cada uno aporta su experiencia en el proceso de creación de empresas, unificamos recursos y esfuerzos. Al final, el emprendedor lo que quiere es que le ayudes, le da igual que sea la institución A, B o C.