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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Mal trago para Pedro Sánchez

12/04/2022

Si Pedro Sánchez fuera supersticioso, se andaría con tiento a la hora de analizar el futuro con su habitual triunfalismo. Hace pocos meses, en un encuentro en París, ciudad de las que es alcaldesa, Anne Hidalgo dijo que el presidente español era "su inspiración". Pues bien, en las presidenciales francesas de este domingo, Hidalgo no ha conseguido siguiera el 2 por ciento de los votos. Y eso que hasta hace unas semanas se la consideraba posible inquilina del Elíseo.

Mal trago para Pedro Sánchez, que suele apuntarse los éxitos de la socialdemocracia europea como si fueran propios. Ocurrió recientemente con Antonio Costa en Portugal y con Olaf Scholz en Alemania. Con Costa mantiene Sánchez una relación cercana, por socialista, y porque los dirigentes de España y Portugal se tratan como familia; también fue estrecha la amistad entre Costa y Rajoy cuando coincidieron como jefes de gobierno. Entre Hidalgo y Sánchez la amistad es real. La alcaldesa es española de nacimiento y de corazón, hija de emigrantes republicanos y suele pasar sus vacaciones en Cádiz, la tierra de sus padres.

Las presidenciales francesas tienen una lectura inquietante para un PSF que ha caído en picado en apenas cinco años -en el 2017 el presidente de Francia era el socialista François Hollande- pero en estas elecciones se ha advertido también un rumbo político que se está dando en otros países europeos: el declive de los grandes partidos, sustituidos por nuevas fórmulas que giran en torno a una personalidad muy concreta, caso Macron, y el crecimiento de los populismos de extrema derecha.

En España, Ciudadanos tuvo semejanzas con En Marcha de Macron, pero los errores de su líder llevaron a su partido a la casi marginación. En el PP, los errores de Casado estuvieron a punto de provocar una debacle, aunque la reacción de cuadros que veían venir el desastre, más el paso que finalmente dio Feijóo, pusieron al partido otra vez en el mapa. Los sondeos indican que el cambio de cartel ha impedido lo que se temían y el PP puede incluso soñar con la posibilidad de alcanzar el gobierno.

Hace tiempo que las señales que transmiten las distintas elecciones afianzan esa idea de que la ciudadanía apuesta cada vez más por los liderazgos que por las siglas. A Costa, en Portugal, le ha votado gente de derechas, satisfechos con su gestión de gobierno y por cómo paró los pies al Bloco. Macron creó un partido y se llevó los votos de franceses desencantados de la derecha y del socialismo; Hidalgo no ha podido con Macron porque las letras PSF han perdido atractivo. El PP actual confía más en Feijóo que en las siglas y la gaviota azul, y el desencanto que se advierte en un número considerable de socialistas españoles no se debe al desconocimiento de su historia, sino a la gestión de Pedro Sánchez como presidente.

La política hoy va de personas con nombre y apellidos.