Primera exposición del Cantar del Cid

Ana Pilar Latorre
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Primera exposición del Cantar del Cid

El códice único de la obra, un pergamino grueso de 79 páginas cuya autoría se ha atribuido a juglares de San Esteban de Gormaz y Medinaceli, se exhibe en la Biblioteca Nacional en la muestra 'Dos españoles en la historia: El Cid y Ramón Menéndez

La Biblioteca Nacional expone por primera vez y en la exposición Dos españoles en la historia: El Cid y Ramón Menéndez Pidal el códice único del Cantar del Mío Cid, un manuscrito del siglo XIV que se considera la obra cumbre de la épica medieval y una joya bibliográfica. El ejemplar fue donado a la Biblioteca Nacional por la Fundación Juan March, que lo adquirió por 10 millones de pesetas a los herederos del marqués de Pidal en 1960. El códice, que describe tierras sorianas  y se atribuye a autores de esta zona, puede contemplarse hasta el próximo 20 de junio, tan solo los primeros días de la exposición. Y es que al ser  tan delicado se sustituirá después por un facsímil, hasta el 22 de septiembre, cuando finaliza la muestra. En la exposición se mantienen los mismos valores de conservación que en la cámara acorazada donde se guarda y se muestra en una vitrina especial, completamente hermético, exhibiendo las hojas que se encuentran en mejor estado. El pergamino está compuesto de 64 hojas y es grueso, probablemente de piel de cabra, pero ha sido castigado por el paso del tiempo, el cambio de manos, reescritura, anotaciones, químicos...
La muestra, organizada en colaboración con la Fundación Ramón Menéndez Pidal, destaca la importancia de este historiador en la cultura española del siglo XX a través de sus gestas biográficas e intelectuales. Además, se muestra la imagen proyectada sobre la figura del Cid Campeador, a través de fuentes literarias y artísticas desde la Edad Media hasta la actualidad. 

Autoría. ¿Qué relación pueden tener con Soria el Cantar del Mío Cid y Menéndez Pidal? Pues la explicación está en que este popular historiador atribuyó la autoría del Cantar del Mío Cid a juglares de San Esteban de Gormaz y Medinaceli, al considerar que estaba escrito en épocas distintas. El primero, de la zona de Ribera, lo habría escrito en torno a 1110 y sería el responsable de los elementos históricos del poema; mientras que el segundo, del sur de la provincia, habría completado el poema con los rasgos más novelescos hacia el año 11140. Sus teorías sobre la autoría fueron defendidas por estudiosos como Joseph Duggan, quien sostuvo que el poema fue improvisado por un juglar para ser inmediatamente copiado al dictado, texto que sería el origen de la versión conservada. Por su parte, Collin Smith lo atribuyó a Per Abbat, un abogado burgalés de principios del siglo XIII, aunque después su conclusión fue que había sido el copista. En cuanto a las teorías de Menéndez Pidal, se basan en la creencia de que el mayor detalle geográfico en las áreas de San Esteban de Gormaz y de Medinaceli tuvo que ser porque el autor era de allí. De ahí su conocimiento de la zona y expresiones de amor hacia esa tierra. También es verdad que un autor de otro origen podría haber empleado igual grado de detalle y hay que tener en cuenta que también se describe muy bien la zona de Calatayud o la cuenca del Jiloca, entre otras áreas geográficas.
Al único ejemplar le falta el comienzo, el folio inicial, y otras dos partes, de 59 versos cada uno, después de los versos 2337 y 3507. En un principio se guardó en el Archivo del Concejo de Vivar y en el convento de las clarisas de esa localidad.Después pasó a expertos (incluso de Boston) y al primer marqués de Pidal.