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"Nos hemos estancado y, en cierto modo, es una buena señal"

N.Z.
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El número de beneficiarios se ha reducido en los últimos meses y se ha estabilizado. Entre otras causas, apunta a la movilidad de los beneficiarios y a que algunas asociaciones ya no precisan su ayuda

"Nos hemos estancado y, en cierto modo, es una buena señal" - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez

El Banco de Alimentos comenzó en Soria hace nueve años en el garaje de un voluntario. Casi una década después, aquella iniciativa solidaria de un grupo de amigos se ha convertido en una organización benéfica de referencia en la provincia. Entidad sin ánimo de lucro declarada de interés público, el Banco de Alimentos de Soria (Balso) consigue reunir más de 200.000 kilos de comida cada año que reparte entre cerca de 2.000 personas que lo necesitan. Su presidente, Miguel Moraga, se empeña por que la gran recogida que arranca este viernes y se prolongará hasta el jueves sirva para llenar de nuevo la despensa.

Los sorianos tienen estos días una nueva cita para poder colaborar con el Banco de Alimentos, ¿cómo se ha organizado este año, el segundo en pandemia, la gran recogida?

Este año se va a hacer exactamente igual que el año pasado porque el virus todavía no se ha ido y, por tanto, hay que tener mucho cuidado. Esto significa que no se va a hacer en la forma tradicional de recoger directamente los alimentos en los propios establecimientos, sino que se va a hacer de nuevo de forma virtual y mediante entregas de dinero. 

Los que quieran aportar pueden hacerlo a través de la entrega directa de dinero en caja, es decir, diciendo la cantidad que quieren donar y abonándolo en el momento de pagar;o bien a través de bizum; o mediante una transferencia directa a las cuentas del Banco de Alimentos. 

Toda la persona que done debe de saber además que puede desgravárselo en la declaración de la Renta. Simplemente tiene que decirlo en el Banco de Alimentos de Soria, mostrar su ticket y aportar su documentación, y le haremos un certificado para que lo justifique y presente en su declaración.  

A la vista de lo vivido el año pasado que ya se hizo de forma virtual, ¿qué esperan de la campaña de este año?

El año pasado nos pilló a todos por sorpresa el COVIDy hubo que hacerlo de manera virtual porque no se podía mandar a voluntarios a los establecimientos, ya que suponía cierto riesgo. El año pasado estuvimos contentos porque recogimos casi los mismos kilos que el año anterior y, además, la diferencia fue que en 2020, al ser dinero, se pudo comprar el alimento exacto que se necesitaba, de modo que fue ideal. Este año repetimos y esperamos que sea similar  y que la gente de Soria sea solidaria. 

¿Los sorianos son solidarios?

Muy solidarios. Nosotros estamos muy agradecidos porque recibimos cantidad de alimentos suficiente para cubrir las necesidades que tenemos, que realmente son pequeñas en proporción a otros Bancos de Alimentos porque aquí la población también es menor. 

Cada vez hay más pueblos, asociaciones, clubes, colegios... que organizan actividades para recaudar fondos, ¿qué supone esa aportación?

En mayo del próximo año hará diez años que empezamos con el Banco de Alimentos y la verdad es que estamos muy contentos porque ha habido mucho movimiento social de grupos que hacen recogidas tanto de alimentos como de dinero. Y, además, tenemos nuestros asociados que mensual, trimestral o anualmente nos hacen una aportación. 

¿Qué volumen de alimentos maneja anualmente el Banco de Soria? 

En el año 2020 recogimos 217.000 kilos, de los cuales dimos 212.000. Repartimos alimentos a 35 entidades benéficas, que llegaron a 2.300 beneficiarios. En lo que va de este año, hasta el 31 de octubre, las entradas de alimentos han sido de 209.000 kilos y las salidas de 188.000, y han sido 1.958 las personas beneficiarias a través de 33 entidades de toda la provincia. 

La gran recogida es uno de los puntos clave de entrada de alimentos, pero no es suficiente para cubrir la demanda. ¿Cómo consiguen reunir esos 200.000 kilos anuales que luego reparten entre los más necesitados?

Hay una parte que es con fondos europeos [Fondo Europeo de Ayuda a Desfavorecidos, FEAD], cuyo control lo realiza el Gobierno central [lo gestiona el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a través del Fondo Español de Garantía Agraria, FEGA]. A nosotros nos hacen las entregas pertinentes y, luego, periódicamente realizan inspecciones desde el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de Hacienda de esos alimentos. De ahí recibimos más o menos un tercio de lo que tenemos. 

Otra parte viene de empresas agroalimentarias españolas que deciden donar a Fesbal, la Federación Española de Bancos de Alimentos. Luego, desde la federación nos lo reparten a los diferentes Bancos según las necesidades de cada uno. 

Hay una tercera vía, que es la propia de cada Banco de Alimentos. Cada uno recibe alimentos y, cuando  alguno tiene stock, reparte a los Bancos próximos. A veces, si tenemos alguna necesidad, también pedimos directamente, porque hay buena relación entre los Bancos.

Y luego está la gran recogida, que viene a ser casi un tercio de lo recogemos durante todo el año en Soria. Con la gran recogida tenemos como para cubrir tres o cuatro meses casi todos los años.

Gracias a esos alimentos se ayuda a paliar el hambre en Soria. Según los datos que facilitaba antes, el año pasado llegaron a 2.300 beneficiarios y este año han atendido ya a 1.958 personas. ¿Cómo afectó la pandemia y cuál es la situación actual?

Ha ocurrido una cosa un poco rara porque la pandemia subió como un 10% las peticiones de alimentos pero, al cabo del tiempo, ha habido repuntes y bajones, y ahora nos movemos en esos 2.000 beneficiarios. 

En este tiempo hemos tenido también una situación especial, de asociaciones o entidades que, por cuestiones particulares de ellos, se han borrado de coger alimentos del Banco de Alimentos deSoria porque ya no necesitan o porque cubren sus necesidades a través de otras formas de ingreso. Es decir, que ahora tenemos menos beneficiarios por eso, porque algunas asociaciones ya no recurren al Banco de Alimentos.

Las asociaciones también nos dicen que muchas de las personas que estaban apuntadas eran personas sin empleo e inmigrantes que se mueven mucho, porque aquí en Soria no encuentran fácilmente trabajo, con lo cual, esa movilidad ha podido afectar también en la evolución de los datos de beneficiarios.

El Balso no entrega directamente los alimentos a las personas que lo necesitan, sino que lo hace a través de entidades colaboradoras. ¿Cómo es ese entramado para llegar a quien más lo necesita y a toda la provincia?

Efectivamente, el Banco de Alimentos es una entidad de reparto solamente. Aquí recogemos lo que nos entra por diferentes canales y lo entregamos en la misma cantidad. Las entregas solo las hacemos a entidades benéficas que nos lo solicitan, y son ellas las que hacen el filtro para ver si la persona que pide ayuda está necesitada realmente. En función de las solicitudes que presentan y que cumplen los requisitos, cada entidad nos pide una cantidad de alimentos. Nosotros estudiamos esa documentación y, a partir del martes siguiente, empezamos ya a entregarles productos. Los alimentos los estamos entregando exclusivamente los martes y cada asociación ya sabe qué martes de cada mes tiene que venir a recoger sus alimentos. Ellos vienen, los recogen y los reparten entre los beneficiarios de su zona. 

Ahora colaboramos con 35 entidades y se llega a toda la provincia.  Nosotros, cuando nos enteramos de que ha surgido cualquier asociación nueva, siempre nos ofrecemos, pero es importante que sepan que estamos y que ellos lo pidan.

Por lo que conocen a través de las asociaciones benéficas con las que colaboran, ¿hay un perfil marcado de las personas que  'dependen' del Banco de Soria para poder comer?

Normalmente las asociaciones se apoyan en los Ceas y ayuntamientos,  que son ellos los que realmente estudian y conocen las necesidades de cada persona. Generalmente es gente sin empleo -incluso sin un primer empleo hasta que lo consiguen- y, también, inmigrantes. También gente en ERTE que puntualmente no tiene los ingresos que solía tener y necesita una ayuda.  

Algunas entidades como Cáritas o Cruz Roja vienen alertando desde hace tiempo de que la pobreza se ha cronificado en Soria. Por los datos que manejan ustedes, ¿también advierten esta situación?

Sí, porque las cifras evidencian que, aunque hemos llegado a tener más beneficiarios en algunos momentos concretos, hay una cifra que se ha estabilizado en cierto modo y no conseguimos bajar desde el principio. 

En el Banco de Soria, ¿todo el trabajo se hace con voluntariado?

Somos una ong sin ánimo de lucro donde nadie cobra nada, salvo una persona que tenemos contratada para asegurar que haya alguien en las instalaciones cuando llegan los alimentos o vienen a buscarlos. Los voluntarios, como bien dice la palabra, dedicamos nuestro tiempo de forma voluntaria y puede ocurrir que en un momento puntual no podamos acudir y, para cubrir esas situaciones, tenemos a esa persona, pero básicamente nos nutrimos de voluntarios y es nuestro principal activo. 

¿Cómo es el voluntariado del Banco de Alimentos de Soria?

Donde más y cuando más voluntariado necesitamos es precisamente ahora, cuando se hace la gran recogida. Supone intentar localizar a más de 200 voluntarios para unos días. Luego tenemos unas 17 personas que son lo que llamamos voluntarios fijos. Son los que tienen algún tipo de responsabilidad, los que vienen a hacer puntualmente los trabajos diarios en los distintos departamentos. 

Esos 200 voluntarios entiendo que este año, al ser la recogida virtual, no serán necesarios, ¿no?

El año pasado ni lo intentamos porque no queríamos correr ningún riesgo, pero este año sí que vamos a tener a gente en los establecimientos. Estamos intentando que haya gente en los doce establecimientos de la capital y en los doce de la provincia donde se va a hacer la gran recogida durante dos días, 19 y 20, cuatro horas diarias, de 12.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 20.00 horas, las horas punta, pero solo van a ser voluntarios informativos. No van a recoger alimentos, simplemente van a estar ahí informando que existe la gran recogida y que pueden donar por los diferentes sistemas que hay. Para eso vamos a necesitar unos 130-140 voluntarios. 

El perfil del voluntariado del Balso hasta marzo de 2020 era gente mayor, por lo que cuando estalló la pandemia tuvieron que hacer un llamamiento urgente y pedir voluntarios jóvenes para retirar a esa población de riesgo de la primera línea de acción. ¿Esa 'mano de obra' más joven se ha conseguido retener o se ha regresado al perfil habitual?

Seguimos en el mismo perfil y las personas que siguen dando su tiempo son la mayoría mayores. Es entendible, porque la gente joven está trabajando y es lo que tienen que hacer. 

Las personas que nos ayudaron en aquel momento, que nos vino fenomenal y fue fantástico, encontraron trabajo o regresaron con el tiempo a sus puestos (porque algunos estaban en ERTE) y están ya en lo suyo. Eso no quita para que, cuando alguno tiene horarios que le permiten colaborar, vengan. 

Seguimos teniendo necesidad de voluntarios fijos ya que hay departamentos donde estamos un poco solos. Como mínimo, necesitaríamos de otra persona en cada departamento para que, si uno de los fijos fallamos, haya otra persona. 

Al final funcionan casi como una empresa, ¿no?. ¿Cómo se organizan?

Efectivamente es como una empresa. Estamos inscritos en la Junta de Castilla y León como una ong de utilidad pública, con lo cual, es obligatorio tener un organigrama. Hay un presidente, un vicepresidente, un secretario, un tesorero y cuatro vocales, que conformamos el Comité de Dirección, que es el que dirige el Banco de Alimentos. Cualquier decisión se toma ahí por mayoría. 

Luego hay que recoger alimentos y, antes de cogerlos, pedirlos. Y hay que organizar el almacén, preparar las entregas, hacer la entrega a cada entidad... Para todo están los voluntarios fijos pero, efectivamente, funcionamos como una empresa. Porque hay que tener en cuenta que aquí hay que dar alimento todos los meses. Porque, como decía una de los lemas de campañas pasadas, 'el hambre no espera', y hay que tener todo bien organizado para poder llegar a todas las necesidades. 

«Somos pocos para algo grande». Es uno de los lemas del Banco de Alimentos. ¿Harían falta más manos?

Sí, y por eso animamos a los sorianos a entregar un poco de su tiempo. Es cierto que durante buena parte del año no se necesita mucho, pero puntualmente sí que necesitamos más manos y sería interesante que se apuntaran más voluntarios. Sería importante tener mas voluntarios fijos que dijeran «dispongo de x horas a la semana», las que sean, las que puedan, porque eso nos permitiría organizarnos mejor. 

Los sorianos son solidarios pero, a la hora de comprometerse, ¿cuesta?

Sí cuesta más. Lo que requiere cierto compromiso, cuesta más. Y lo vemos aquí pero lo vemos también con algunas de las entidades con las que trabajamos, que son parroquias. Lo vemos y nos lo cuentan, que a veces no pueden venir en el día citado a recoger los alimentos porque no tienen gente. Nosotros nos adaptamos y, de hecho, a veces les hemos ofrecido que, si no pueden venir, se lo llevamos nosotros. 

En nuestros estatutos dice que a nosotros, el que nos da alimentos, nos lo trae aquí;y nosotros, al que damos alimento, lo viene a recoger aquí; pero eso no quita que en momentos puntuales podamos facilitar ya que disponemos de un vehículo para ello. Se hizo también en pandemia, donde nuestros voluntarios jóvenes repartieron a quienes no podían venir o tenían miedo a desplazarse, e incluso en algunos casos nuestros llegaron a ayudar en el reparto. 

Comenzaron en un garaje particular y ahora cuentan con unas instalaciones en el polígono de Valcorba cedidas por el Ayuntamiento de Soria. ¿Son suficientes o se les quedan pequeñas dado el volumen de alimentos que se mueven al año?

El Ayuntamiento nos cedió la nave  donde estamos para 18 años pero además es propietario de la nave de al lado y, aunque tienen cosas allí, puntualmente nos dejan meter ahí alimentos si hay espacio libre. Nos viene bien porque, cuando nos hacen la entrega de los alimentos del FEAD, hay que dejar obligatoriamente una parte de la nave para meter exclusivamente esa entrega, que no se puede mezclar con ningún otro. En esos momentos a veces lo pasamos mal por falta de espacio y utilizamos la nave de al lado, pero realmente hasta hora estamos contentos y agradecemos la colaboración del Ayuntamiento de Soria.

En unos meses el Banco de Alimentos de Soria cumple una década. Usted fue uno de los fundadores, ¿qué le trajo hasta aquí?

Básicamente se formó en mi grupo de amigos porque nos vino una persona, el que ha sido presidente hasta el año pasado que falleció [Ángel Crespo], ofreciéndonos formar el Banco de Alimentos en Soria porque no existía y era la única provincia de España que no tenía. Nos tocó un poco la 'fibra' y en seguida decidimos comenzar la iniciativa, donde se apuntaron además otras cuatro personas que no conocíamos, al margen de nuestro grupo. Nos pusimos manos a la obra y yo estoy contentísimo. Creo que es una labor fantástica y me encanta el poder ayudar a alguien. Nosotros siempre decimos que ojalá tuviéramos que desaparecer, pero tal y como está el mundo es una utopía y desgraciadamente necesitamos que el Banco de Alimentos funcione. Y que, cuando nosotros nos vayamos, que sigan con esto otros también. 

¿Cómo ha sido la evolución en esta década de trabajo en Soria?

En cuanto a personas, empezó muy poco a poco. Progresivamente se fueron apuntando las entidades con las que colaboramos y, luego, de alguna manera nos hemos estabilizado. El hecho de que nos hayamos estancado no deja de ser buena señal ya que, cuando ha habido crisis importantes (la que hubo en su día y ahora la de la pandemia), se ha registrado un aumento pero, afortunadamente, se ha vuelto a estabilizar. También es verdad que, como decía antes, hay algunas entidades que se han separado de nosotros últimamente, pero siempre tienen la puerta abierta y estaremos encantados de poder colaborar si necesitan de nuevo nuestra ayuda, porque ahora mismo tenemos alimentos para dar. Ahora mismo la despensa la tenemos cubierta perfectamente.

En 2012 la Federación de Bancos de Alimentos recibió el Premio Príncipe de Asturias. La Balso ha sido reconocida también por la Fundación Científica Caja Rural como Premio Valores Humanos. ¿Qué suponen estos reconocimientos? 

Como todo premio que te den por una labor que haces, siempre es gratificante y anima a seguir. Básicamente es tu propia sensación de que estás haciendo algo bueno lo que nos empuja a todos a estar aquí, pero si encima te lo reconocen, viene fenomenal. 

¿Qué retos tiene el Banco de Alimentos de Soria de cara a los próximos años?

Yo no me atrevería a dar ningún reto especial porque nuestro reto único y principal es intentar paliar el hambre entre la gente más necesitada y a ello nos dedicamos en cuerpo y alma. El reto es y debe seguir siendo ese, seguir como hasta ahora, que no tengamos ninguna baja y seamos capaces de conseguir alimentos de donde sea para dárselo a los que no tienen. 

La vergüenza de pedir... se pasó hace ya tiempo, ¿no?

A mí no me da ninguna vergüenza pedir para el Banco de los Alimentos, todo lo contrario.