Cariátide

Laura Álvaro

Profesora


Brexit y bilingüismo

El viernes, 31 de enero, se materializaba el temido Brexit. Y con la separación de la Unión Europea y el Reino Unido, se abren un sinfín de interrogantes. Entre ellos, algunos en el panorama educativo, tanto para estudiantes que se están formando en el país anglosajón, como para los que pertenecen a centros público adscrito al convenio British Council. ¿Cuál es el futuro de todos estos proyectos formativos? Y es que esta cuestión se plantea más cercana de lo que pudiera parecer, ya que en nuestra capital son tres los centros escolares que se acogen a dicho convenio: el CEIP Doce Linajes, el CEIP Infantes de Lara y el IES Virgen del Espino. 
Sin tener la respuesta a estas y otras dudas, sí me gustaría ahondar un poco en el formato de enseñanza planteado en los colegios y el instituto. Y es que no son pocas las opiniones que se vierten constantemente al respecto.  Este proyecto plantea un currículum integrado, en el que se conjuntan los planes de estudio español e inglés; además, hace hincapié en la alfabetización del inglés y trabaja de manera sistemática la fonética inglesa desde los primeros cursos. Todo con el objetivo de dar la oportunidad al alumnado -provenga del entorno sociocultural que provenga- de desenvolverse con soltura y fluidez en un segundo idioma. Así es que en ningún momento hablamos de estudiantes bilingües. 
El Diccionario de la RAE define bilingüismo como el «uso habitual de dos lenguas en una misma región o por una misma persona». Bajo ese prisma, y partiendo de la premisa de que en nuestra Comunidad Autónoma no se hablan dos idiomas, es muy difícil que una persona consiga un bilingüismo real, el que se adquiere de forma natural. Y, si lo hace, realmente será tras años de estudio, esfuerzo y dedicación. Más aún si tenemos en cuenta uno de los grandes hándicaps de nuestro entorno: la televisión y el cine doblado (que marcan la diferencia en países tan cercanos como Portugal). 
Una vez aclarado este punto, creo que ha llegado el momento de tomar distancia para con el debate relativo a la implantación del –mal llamado- bilingüismo en los centros educativos. Ríos de tinta han corrido al respecto, con más opiniones en contra que a favor. Yo, desde mi perspectiva de trabajar en un colegio adscrito al convenio citado anteriormente, y desde mi experiencia de eterna estudiante en proceso de mejora del inglés –persiguiendo ese bilingüismo del que hablaba al comienzo, en base al trabajo personal-, considero que mis alumnos y alumnas son grandísimos afortunados por estar recibiendo una docencia en la que el inglés tiene un peso tan importante. ¿Se hace en detrimento de otras materias?
Hace poco hablaba con el padre de una de mis alumnas y me hacía la siguiente reflexión: «Está claro que al aunar esfuerzos en el inglés hay otras áreas en las que se profundiza menos, pero es una inversión. Porque el inglés es una herramienta esencial en el presente y, sobre todo, en su futuro». Y no puedo estar más de acuerdo con él. No nos olvidemos que, desde hace varias décadas, nos encontramos inmersos en la Sociedad de la Información, donde la acumulación de conocimientos no es tan relevante como el desarrollo de herramientas para buscarlos cuando nos sean necesarios. Es por ello que la educación que dota al alumnado de recursos es, sin duda, la educación del siglo XXI.



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