LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


Ya estamos donde nunca salimos

23/08/2020

El virus, que nunca se fue, reaparece cada vez con mayor fuerza. Sánchez, tras proclamarse vencedor del mal, se solaza en la playa. El Gobierno comete idénticos errores que hace seis meses y Simón el «carraca» sigue diciendo las mismas sandeces. Una sociedad avestruz, pueril e inerte, prefiere no verlo. Y Pedro se alegra muchísimo de que así sea porque de esta manera a su chamán Redondo le resulta mucho más fácil vender el bálsamo celestial que todo lo cura.
Porque en el país que encabeza mundialmente el desastre, tanto en porcentajes de mortandad, los 50.000, pobres a quienes, casi a la mitad se niegan a reconocer «ni muertos», como en desastre económico, las pavorosas cifras del hundimiento de la riqueza y del trabajo y el desbocamiento, por mucho que lo maquillen y oculten también, del paro, resulta que su Gobierno y su presidente proclama, y una pleyade abducida se lo traga a golpe de spot televisivo, que ellos lo han hecho mejor que en ningún lugar del mundo, que todo lo tenían controlado, que son unos héroes y que el gran caudillo y excelso timonel, Pedro Sánchez, ha derrotado a la bestia y triunfado sobre el mal.
Que nos ha salvado la vida, contando por lo bajo, a 450.000 de nosotros. Vamos que no se a qué esperan sus «fieles» para ponerle la estatua, al estilo San Jorge y el Dragón, con el bicho vencido y muerto a sus pies tras descomunal combate. Eso nos vendieron en junio, ¿recuerdan?, aunque aquí no hay «memoria» que valga excepto de Franco y la Guerra Civil de hace mas de 80 años, y completaron la hazaña con la consigna definitiva. 
Ni habíamos salido, ni hemos salido ni vemos el final de ningún túnel y estamos más tiesos que la mojama. Y la única acción real de nuestro Gobierno es la «milonga simona»: «hoy te engaño más que ayer pero menos que mañana», el autobombo y que no se escape una verdad por alguna tele. 
Lo que viene, que no se fue, ya lo tenemos encima y ya no hay verano hasta el 2021. En la tregua no se ha hecho nada excepto seguir dándole al manubrio de intentar echarle las culpas a otro. El otoño va a ser de alivio y el invierno nos va a llegar el hielo, de enfermedad y economía, hasta el tuétano. La única buena nueva que puedo darles, y en la que hay cierto consenso médico, es que se ha aprendido mucho y afinado en el tratamiento. La mortalidad será sensiblemente menor. 
En fin, que aquí estamos, más o menos dónde estábamos en marzo solo que con medio centenar de miles de compatriotas que ya no están y una economía devastada. Y aquí estoy dispuesto, a aguantar lo que nos caiga y lo que nos echen, que aún peor será. Pero soportar el monsergón semanal, y duplicado, del caudillo salvador y vencedor del mal, san Pedro Sánchez, tomándome por gilipollas, por ahí no paso. Eso sí que no. A eso me niego.



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