Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


Tiempos de dificultad

La Legislatura ha echado a andar en Castilla y León con la constitución de las Cortes, un acto meramente protocolario en las formas pero que el viernes dejó serios motivos para la preocupación en cuanto a fondo. Se observaron detalles feos a derecha e izquierda que presagian un periodo tenso. Quizá solo sea en estos primeros compases, por aquello de marcar territorio. Sería lo deseable, pero tampoco es descabellado pensar que perdurará en el tiempo porque esta Legislatura nace muy distinta a cualquier otra anterior.
Lo hace con el principal grupo parlamentario, PSOE, presuntamente en la oposición; con el gran perdedor de las elecciones, PP, presuntamente al frente del Gobierno, y con el partido bisagra (Ciudadanos) enarbolando el discurso del cambio solo media hora después de dar prácticamente por hecho que dejará en el timón de Ejecutivo al mismo partido que los últimos 32 años y tras reconocer su líder, Francisco Igea, que esa decisión ha cabreado a muchos de sus votantes. Con esos mimbres no es de extrañar que en la sesión se sintieran risas cuando el presidente de las Cortes, Luis Fuentes, empezaba su discurso afirmando que el cambio había llegado, o que desde la bancada socialista se esforzaran en dejar clara su disconformidad con todo lo que sucedía, como por ejemplo no aplaudir –aunque solo fuera por cortesía institucional– al presidente de las Cortes cuando fue proclamado. Solo les faltó ponerse brazos en jarra. Ahora bien, el feo gesto socialista no fue el único y puede que tampoco el peor. Lo verdaderamente llamativo fue que de las manos del presidente en funciones de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, no salió ni una sola palmada para el discurso de Fuentes, y no solo por la misma razón de respeto institucional sino porque, además, ha sido presidente de la Junta estos cuatro años gracias, exclusivamente, a él.
El PSOE de Luis Tudanca tiene motivos para el enfado, pero estas cosas ocurren. El viernes fue el día en el que tras ganar las elecciones más supuró la herida de no poder gobernar. Puede entenderse por ahí, pero nada más. Lo de Herrera habrá que preguntárselo a él y lo de Ciudadanos será cuestión de ir viendo día a día por dónde llega el cambio. La Legislatura nace agitada. No es una interpretación periodística sino un reconocimiento de los propios políticos y de todos los colores. Se puede esperar de todo.


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