APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


La bajada de tensión

La bajada de la tensión del conflicto de Cataluña se ha producido en unas dimensiones que le reducen volumen como no se conocía desde varios años atrás. Aunque eso es algo evidente, ello no significa que se pueda cantar victoria ni mucho menos, pero es claro que el cambio puede estar en marcha. Eso sucede desde el momento mismo de la visita de Pedro Sánchez a Barcelona y su encuentro con Quim Torra. Las derechas van a tener ahora mucho más difícil su cruzada en pro del fracaso de la normalización total de las relaciones del Gobierno de Sánchez con el Govern presidido por Torra. A partir de ahora tiene que producirse una inteligente normalización de relaciones que abra el camino de las soluciones en serio.

Y a las derechas hay que pedirles que dejen de lado su actitud, que no conduce a nada sino solamente al riesgo de estancamiento de la situación hasta ahora muy negativa. Y que recapaciten y se esfuercen en comprender que si no ayudan, adquirirán una grave responsabilidad que dificultará la normalización y que llevará a la derecha a un grave deslizamiento hacia la insolidaridad, lo que puede conducirles a la ruina política. Porque esa actitud recalcitrante podría conducir a PP-Cs-Vox a su hundimiento, cuando la mayoría de los ciudadanos terminarán convencidos del grave negativismo de la derecha que pondría en grave peligro la normalización política de España.

De sobra saben ellos, aunque pregonan lo contrario, que el Gobierno progresista no va a transigir con las exigencias teóricas del independentismo, que sigue predicando sus doctrinas como si las considerase posibles, a sabiendas de que no lo son en absoluto. Ellos saben de sobra -la derecha y el independentismo- que es así. Los indepes tienen claro eso y también tienen claro que su predicación solo les puede ayudar a conseguir algo, un algo que nunca traspasaría la raya de la Constitución. Todo esto es tan evidente que resulta un poquitín ridículo que se siga jugando con ello, es decir, que quieran sembrar la sensación de que las cosas pueden ser como dicen, a sabiendas, como digo, de que todo el mundo sabe que no.

Viendo la otra noche en La Sexta, en la entrevista de Jordi Évole a Oriol Junqueras, quedaba muy claro que el ilustre preso catalán, como la mayoría de sus compañeros, tiene muy claro que no se le ocurre pensar en serio que Cataluña vaya de inmediato a separarse de España, pues en caso contrario no tendría sentido de pronto tirar por la calle de en medio a separarse del tronco común. En cualquier caso, es normal que desde el independentismo se traigan todos los juegos imaginables solo para obtener una pequeña parte de sus aspiraciones. En cualquier caso, hay que convenir en que la habilidad de Junqueras es extraordinaria para conseguir algo.

En todo caso, insisto y termino con la música y la letra que estamos manejando, y es conveniente que sepamos medir los tiempos, templar las pautas y no cometer errores absurdos. Es posible que en unos cuantos meses las piezas todas vayan encajando y pronto pueda irse culminando la obra que ya se ha emprendido. Pero hay que actuar con inteligencia y con elegancia, sin meteduras de pata y con un buen cálculo de los modos y los tiempos. Esperemos que las cosas salgan bien sin demasiadas contradicciones ni equivocaciones. Por el bien de todo y de todos.