CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Cero en diplomacia

30/07/2020

Eso de dime de qué presumes y te diré de qué careces se podría aplicar al gobierno de Pedro Sánchez. Mucho aplaudir al presidente por su gestión sobre las ayudad europeas cuando no movió un dedo sino que fue Merkel la que nos sacó las castañas del fuego –en los pasillos de Bruselas se sabe todo- y en cambio al presidente, vicepresidentes y ministros se les ha quedado cara de pajarito ante la catástrofe del boicot que no supieron prever y, lo que es peor, no parecen capaces de combatir.

Que sigan aplaudiendo, incluso con la falta de pudor con que lo han hecho este miércoles, con la bancada socialista en el Congreso a reventar a pesar de que solo podían acudir la mitad de los diputados, con el añadido de algunos senadores que se sumaron para aplaudir al jefe. También aquí se podría aludir al dime de qué presumes: malo es que el equipo del presidente crea necesario tocar a rebato para el aplauso. ¿Acaso ve debilitado a Sánchez e intenta demostrar que no lo está con el aplausómetro? Menos mal que Vox ha anunciado una moción de censura, de esa manera pasa a segundo plano la falta de altura del presidente.

Su debilidad es manifiesta, y no hay aplauso que convenza de lo contrario. No se ha cumplido un solo objetivo de los que se había marcado Sánchez en la esfera internacional,, empezando por la decisión de la ministra Laya de apartarse de la carrera para dirigir la Organización Mundial del Comercio cuando advirtió que no tenía ninguna posibilidad de ser elegida, siguiendo por la no elección de la ministra Calviño para la presidencia del eurogrupo, que se daba por segura, y siguiendo por el papel irrelevante de Sánchez en la cumbre más importante de la UE, que duro 4 días; gracias a la canciller alemana conseguimos un buen pellizco de dinero, pero menor del que pretendía el gobierno.

Ahora tocaba interceder y presionar a los países de fuera para que su gente viniera a España a pasar el verano, pero los más importantes no solo no han lanzado ningún mensaje de tranquilidad a su gente respecto a que España es un país seguro sino que han decretado boicot a España como destino turístico. El resultado de las gestiones diplomáticas no solo no es el apetecido sino que se amplía la lista de los que nos han puesto la cruz; y algunos de los que ya la habían puesto, incrementan la dureza de las medidas. Un golpe sin precedentes al principal sector económico de España, el turismo, el que crea mayor número de puestos de trabajo, y que afecta al resto de los sectores españoles, incluido el cultural.

Era ésta la ocasión en la que un gobierno está obligado a dar el do de pecho a demostrar su potencia y su capacidad de maniobra. Pero está visto que la diplomacia tampoco es su fuerte.



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