CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


País Vasco y Galicia se desmarcan de Cataluña

De nuevo País Vasco y Galicia elaboran un calendario alejado del catalán y convocan elecciones antes de que lo haga Torra, para evitar que el fuego del independentismo impregne una campaña que pueda enturbiar los resultados. Fuego al que echa leña Sánchez permanentemente con sus polémicas negociaciones.

La situación es complicada para Psoe y PP de cara al Domingo de Ramos. A Sánchez le interesa que Urkullu siga al frente del gobierno vasco porque no quiere abrir otro frente independentista si Bildu – que pisa los talones al PNV- se hace con el poder; es más que probable que durante la campaña el gobierno tenga gestos que favorezcan al PNV, que ha pedido competencias en Seguridad Social y en política penitenciario. El presidente de gobierno no le hace ascos a pactar con Bildu, lo ha hecho en Navarra, pero Sánchez tendrá que hacer equilibrios para que el partido que nació como brazo político de ETA no coma terreno a un PNV que le es imprescindible para llegar al final de la legislatura. Si hay que elegir, Sánchez siempre favorecerá a quien le apoya a él antes que al partido que ha permitido que María Chivite gobierne en Navarra.

Para Feijóo el reto es más importante todavía, y políticamente más complicado. De su mayoría absoluta depende que gobierne pero, también, que la credibilidad de Pablo Casado como presidente del PP no se venga abajo. El PP no puede perder Galicia, y Feijóo es el único candidato que puede conseguirlo. Por otra parte cualquiera que conozca Galicia sabe que debe hacerlo sin listas trufadas por Ciudadanos, un partido que allí no existe, no tiene representación parlamentaria, como tampoco Vox. Incluir a Cs en un pacto resta votos a Feijóo, que se vale por sí solo. Además daría pie a sus adversarios para alegar que se siente inseguro y necesita bastón.

En Génova sin embargo miembros del círculo de Casado pretenden que Feijóo llegue a un acuerdo con Cs para abrir la puerta al proyecto de España Suma que solo se concretó con éxito en Navarra, mientras que en otras regiones los pactos fueron postelectorales.

Las elecciones de abril son complicadas para el núcleo duro del PP. Han confirmado a Alfonso Alonso a regañadientes, aunque todavía hay quien pretende moverle la silla apuntando que un acuerdo con Ciudadanos podría poner como candidato a lehendakari a una persona de ese partido. Alonso es la persona que puede lograr mejor resultado, es injusto achacarle la falta de votantes, que se debe a propia situación del PP, con resultados electorales muy por debajo de los esperados con la “renovación”. Excepto en Galicia. Ahí se hace lo que Feijóo decide que se haga, y en Génova tragan con que se sienta libre para marcar distancias con la deriva derechista del PP. Tragan porque su lealtad a Casado es indiscutible y las discrepancias las presenta en público, a cara descubierta.



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