SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


A qué dedica el tiempo libre

Esta vez podía haberle puesto música al titular que encabeza esta columna de opinión. En concreto con partitura de  José Luis Perales.                                                    
No me importa mucho cómo es él, ni en que lugar se enamoró de ti, pero vistas las circunstancias si me gustaría saber a qué dedica el tiempo  libre cada uno de nuestros próceres, diputados y senadores electos en los últimos comicios generales. Sé que el pasado martes constituyeron las comisiones parlamentarias, ojo, dos meses después de que pasáramos por las urnas, pero no me consta que la actividad legislativa esté siendo precisamente frenética. Más bien todo lo contrario.
Haya o no nuevas elecciones lo evidente es que el periodo vacacional de nuestros dos diputados y cuatro senadores, repartidos ecuánimemente entre el PSOE y el PP, va a sumar a los dos meses ya citados, otro par de ellos hasta que llegue la próxima tentativa de investidura de Pedro Sánchez. Ninguno de los seis aludidos está, ni se le espera, en las comisiones negociadoras que se vayan a constituir para debatirla, aunque que sea en septiembre. Agosto es un mes de vacaciones. Hay que dejar que descansen. Pobres.
Les puede parecer a los más puristas que este comentario es simplón y demagógico. Más aún si añado que sus señorías perciben íntegras sus pingües retribuciones pese a que su rendimiento, por razones ajenas a su voluntad, es casi nulo. Es como estar de baja por depresión, pero sin estar deprimido. Aunque, bueno, quién sabe si la expectativa de unas nuevas elecciones puede generar situaciones próximas al ataque de nervios. Al fin y al cabo, tras concluir el recuento de las anteriores, se las prometían muy felices con cuatro años de buen empleo y mejor sueldo garantizado. Y con prebendas que no se suelen detallar  pero que podrían indignar a cualquier currante que se deja la piel para mantener la familia, la hipoteca y un utilitario de segunda mano.
Bien mirado, empiezo a pensar que, en efecto, el trabajo real de los que ahora ocupan los escaños en ambas cámaras es, sobre todo el que precede a la convocatoria de los paisanos a las urnas. Ahí es donde se la juegan. Si salen elegidos, botella de cava, si además son de los que ganan y a lo mejor gobiernan, dos y al paso que vamos si se asegura la legislatura y el puesto para cuatro años con una mayoría estable, habrá que acompañar la celebración con una ración de gambas de Huelva.
Algunos diputados, por ejemplo los dos de Soria, han pasado ya por  tres elecciones y aún no han sumado los cuatro años de una legislatura. Han ido de campaña en campaña y ya preparan otra. Por si acaso.


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