TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Un favor

18/09/2020

Aunque el titular correcto era El último servicio de Jose Mourinho, el hombre cuyo dedo solía enseñar el camino, no es complicado imaginarse una situación extraña en la zona noble de Valdebebas, allá donde no llegan los micrófonos (por eso digo lo de la imaginación) en la que Zidane abandona el despacho de Florentino después de haber puesto unas cuantas condiciones sobre la mesa. Acto primero, escena quinta, Pérez engancha el teléfono y lo mira a cierta distancia por encima de las gafas. Y no, no es la típica llamada que deba pasar por secretaría («Azucena, por favor, póngame con Fulanito»), sino algo muy secreto, o así pinta en la cabeza del presidente, y por eso anda loco buscando la J, después la O («¡Pero cuántos joses tengo yo aquí, me cago en mi estampa!», dice). Finalmente, se echa el teléfono a la oreja mientras mira por la ventana. Lamentablemente, no podemos escuchar a su interlocutor, al que llamaremos por ventura Jose Mourinho:

- ¡Jose, míster! ¿Qué tal estás?

- (…)

- Oye, voy directo al grano que tengo una reunión a las 12 y tú estarás entrenando o liado o viendo vídeos o haciendo esas cosas que haces. Escucha: ¿qué tiene que pasar para que me quites de encima a Bale?

- (…)

- ¡Qué United ni qué niños muertos! Eso no pasará si no tiro de contactos como el tuyo. Pero, ¿quién va a querer a este pedazo de… ? Mira, no te digo lo que pienso de él por si hay alguien viendo.

¿Alguien? Todos nosotros, espectadores del teatro imaginario del fútbol. Una función en la que el Madrid habla con el Tottenham y vende a Reguilón con Bale envuelto en papel celofán y cinta de regalo, lo viste de operación redonda y en el fondo (quién sabe) es una llamada pidiendo un favor: sácame un problema de encima. Si cuela…



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