UN MINUTO MIO

Jesús Quijano

Catedrático de Derecho Mercantil de la Universidad de Valladolid


Los mayores

30/03/2020

De todas las noticias, la información, las imágenes, los videos, que estos días nos inundan en medio del drama que estamos viviendo, no puedo negar que lo más tremendo es observar en vivo y en directo cómo está todo esto afectando y golpeando a la gente mayor. Muchos de ellos, por la edad ya avanzada que tienen, fueron testigos a lo largo de su vida de todo tipo de situaciones; algunas muy penosas, otras más esperanzadoras. La mayoría de ellos conocieron un país oscuro y aislado, pasaron necesidad, vivieron con lo justo, trabajaron hasta la saciedad, y contribuyeron como nadie a asentar las bases de una época en la que la siguiente generación hemos podido prosperar en condiciones inmensamente mejores de las que ellos recuerdan. Su mayor alegría vital, sin duda, ha sido comprobar que sus hijos, primero, y sus nietos, después, encontraron oportunidades de progresar que a ellos se les negaron, y que fue su esfuerzo ilimitado el que lo hizo posible.

A poco que lo pensemos, seguro que reconoceremos que ha sido así. Pero el contexto en que vivimos, las limitaciones de todo tipo, laborales, económicas, habitacionales, etc., en que nos desenvolvemos, e incluso la prolongada esperanza de vida ya de esa generación anterior, nos ha impulsado con frecuencia a ponerles a buen recaudo. ¡Digámoslo así ¡ Sea en residencias de todo tipo, o permaneciendo en su lugar habitual, pero en condiciones precarias, en soledad y desvalimiento.

Y ahora estamos comprobando en muchos casos que, aquejados como estamos de prisa, de excitación, de inconsciencia, o también de egoísmo, no hemos tenido especial preocupación por proporcionarles una atención suficiente, o por exigir un nivel de control de los servicios que se les prestan. Recurrimos estos días con frecuencia a una reflexión muy extendida: cuando pase esto habrá que replantear tal o cual cuestión. Y son muchas. Tal vez la más prioritaria sea ésta, la de pasar revista a la forma en que cada generación se ocupa de la que le ha precedido. Para constatarlo, para sacar conclusiones, y para actuar en consecuencia. Será el mínimo tributo que debemos ofrecer a quienes estos días han sido víctimas principales de la epidemia.



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