SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Inquietante

Confieso que me está resultando inquietante la expectativa de un nuevo gobierno con los apoyos parlamentarios que requiere Pedro Sánchez, y no sólo para ser investido, sino para aprobar unos presupuestos.
Mis temores se asientan sobre la sospecha de que, con tanto partido minúsculo que puede ser imprescindible para que los números cuadren, los aspirantes a gobernar van a tener más peticiones que los Reyes Magos en 5 de enero y, pese a que es evidente que si un parlamentario sorianos y sin siglas mayoritarias, estuviera en la tesitura de Teruel Existe o el Partido Regionalista de Cantabria, me encantaría que pasara la gorra con energía poniendo a la venta su valioso escaño, no deja de preocuparme lo que pueda ocurrir a la hora de redactar los presupuestos si las manos que piden son  tantas y los ingresos limitados. Pasaremos de ser el último mono a perder la categoría de mono, para ser el último a secas.
Echen cuentas así por encima y verán que va a ser imposible cuadrarlas. Porque a lo que pida Teruel, Canarias o Cantabria, habrá que sumar las demandas del PNV, que últimamente se va conformando con euros y no da mucha guerra con la autodeterminación. Por otra parte habrá que sumar el cumplimiento de los compromisos en materia social, que no son gratis, sino todo lo contrario y han de ver que la cosa se complica. Me consuela que no resolverán nada restando de lo que toque a Soria, porque es el chocolate del loro, pero no cuentes ustedes con inversiones extraordinarias por más que, en el documento que han suscrito Iglesias y Sánchez se hable, explícitamente de revertir la despoblación.
Lo más probable es que los esfuerzos de los recién casados, políticamente hablando, va a ser recabar votos de los nacionalistas catalanes y los radicales vascos de Bildu. Ya han puesto precio ambos y no parece asumible al menos si, el presidente en funciones, aunque sea por una vez, es coherente con los principios en los que sustentó la petición de voto para su candidatura.
Mal asunto tal como está planteada la estrategia. No quiero ni imaginar los efectos de hacer concesiones a Torra y los suyos y encima no poder   aprobar las cuentas del presupuesto 2020 que tan imprescindibles resultan. Imaginen otros comicios y un tablero político loco lleno de micropartidos dispuestos a seguir la estela de lo que han rentabilizado su escaño con logros impensables. Claro que, la otra posibilidad es que, vista la ingobernabilidad de este país, tampoco es improbable que los electores opten por volver al bipartidismo y su sana alternancia que tan bien nos ha ido.



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