LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


En el alambre

Sánchez, nadie más que él y solo él, decidió, tras el fiasco de su investidura, ahí el culpable fue Podemos al rechazar el acuerdo que conllevaba su entrada en el gobierno, ir a elecciones en Noviembre. Fue una decisión personal y por tanto su responsabilidad plena aunque también aconsejada por su oráculo, Iván Redondo, jaleada por su palmero demoscópico, Tezanos y acatada, sin rechistar, a Sánchez, el dia 11 ya veremos, no le rechista nadie en el PSOE, con mayor o menor entusiasmo, por su partido, arrobadas algunas, más suspicaces otros. 
Si hay fiasco, y se teme, todos tienen ya elegido un primer culpable, el gurú, que además ni es del partido, nos es de los "nuestros" y viene perfecto como cabeza de turco. Si se cumplen los malos presagios e incluso se baja de los resultados de abril ese será el inmediato sacrificio. Pero no será después el único. Por el momento el quedar como se estaba en primavera es para el PSOE un resultado por el que se suspira. De ahí hacia abajo se comenzará a recordar que todo esto comenzó con la creencia general, que ahora solo Tezanos mantiene, aunque ni él se la crea, de que Pedro arrasaba y se disparaba hasta acercarse a los 150 escaños. Hoy Sánchez está pidiendo la hora y rezando porque en el tiempo de descuento, hasta en propio día de las urnas, no le estalle una última bomba bajo los pies. Pongamos que hablo de que se impida el ejercicio del voto en algunos colegios electorales en Cataluña. 
Porque está siendo a la postre Cataluña el asunto que ha derramado la leche y roto el cántaro del cuento sanchista. El doble juego, que se mantiene y revitalizará en cuanto se pueda, de envolverse en la bandera y al tiempo blanquear a unos separatistas "buenos", ERC, Junqueras y Rufián, para poder pactar luego con ellos, puede quedar más pronto que tarde al descubierto tras haber quedado expuesta en su crudeza la verdadera cara violenta y totalitaria del separatismo a la luz de las llamas. El retrato ha salido muy feo y a pesar del edulcoramiento posterior y del consabido lavado cerebral opinático la gente todavía tiene en la retina las estremecedoras imágenes de Barcelona ardiendo. Es una evidencia que los derechos ciudadanos han sido impedidos, vulnerados y escarnecidos, y lo siguen siendo, en calles, carreteras, estaciones, aeropuertos, colegios y universidades. Y ojo, hasta pueden serlo en él del voto. El garantizarlos es, antes que nada, la primera obligación de un gobierno. Y el de Sánchez no ha cumplido con tal deber. Como poco por dejación. 
El comodín era Franco. Y tampoco es que jugárselo le haya salido bien del todo. Ha logrado quitarlo de donde estaba y lo ha cambiado del sitio. Hecho. Pero ello, contra lo que creían, no le ha dado un voto que no tuviera. Y a quien se lo ha dado ha sido a Vox. Pero algo de esto era lo pretendido y  puede ser considerado su mejor "éxito" pues ha frenado la subida de quien sí puede disputarle el poder, Pablo Casado. Digamos que en este aspecto la "jugada" ha salido a medias, aunque la media por el lado "bueno" sea resucitar el franquismo y el odio entre las dos Españas. 
A la campaña electoral le queda todavía unos días y estos no van a ser, en absoluto, tiempo basura sino que pueden ser tan importantes y decisivos como ese único de ayer lunes. En este caso ya menos una cuestión de palabras sino de lo que pueda suceder de nuevo en Cataluña y de la respuesta que se de o deje de darse. Ah! Y de eso de lo que a Sánchez intenta que no se hable. Ese dato que ayer no se conocía, por ello se eligió la fecha, y hoy ya sabremos. El del paro. 
El domingo por la noche sabremos el otro, el que según las encuestas, puede volver a colocar de nuevo a España en la parálisis y se confirmará también, o no, que haya desaparecidos en combate. Rivera es quien tiene más papeletas. Pero, ojo, que Sánchez puede estar también en el alambre. 



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