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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Ningún año sin elecciones

11/09/2021

‘Nulla dies sine línea’, se recomienda a escritores, pintores y escultores para no perder la agilidad de la mente y de la mano. Y a los dirigentes políticos de los grandes partidos les resulta muy difícil pasar un año sin qué se celebre algún tipo de elecciones, y mucho menos si con la llamada a las urnas refuerzan su posición. Además de las que tienen un calendario tasado, siempre existe la posibilidad de que se anticipen otras, y más desde que los nuevos estatutos de autonomía reconocen ese derecho cada vez a más regiones.  

En circunstancias normales, las próximas elecciones a convocar serían las de Andalucía a finales del mes de noviembre del próximo año. Pero desde hace meses el adelanto electoral sobrevuela la política andaluza. A esa sensación se une ahora la posibilidad de que Castilla y León siga la misma senda, y en ambos casos se apunta al próximo mes de marzo. ¿Podrían coincidir ambos comicios autonómicos?  

Tanto en una comunidad como en otra las encuestas apuntan que los populares puedan alcanzar la mayoría absoluta y de esa forma desprenderse de Ciudadanos, con quien gobiernan, y que se encuentra al borde de la desaparición por consunción o por absorción. Las elecciones autonómicas no harían sino precipitar la muerte anunciada del partido naranja que perdería su participación en dos de los pocos centros de poder que les queda. El riesgo es que no logren su objetivo y los barones populares se vean obligados a cambiar el partido de Inés Arrimadas por el de Santiago Abascal, un socio mucho más incómodo como bien sabe el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, y cuyas propuestas son las que generan ruido e incertidumbre en la política andaluza, en la que sus votos sí son imprescindibles para sacar adelante las iniciativas del gobierno autonómico. Vox no es imprescindible ahora en Castilla y León pero podría pasar a serlo, anticipando lo que puede ocurrir tras unas elecciones generales.   

En el caso de Castilla y León, las desavenencias de última hora entre el presidente Alfonso Fernández Mañueco y el vicepresidente naranja, Francisco Igea, a cuenta de la ley sanitaria de la comunidad, ha puesto la coalición al borde de la quiebra. Con una circunstancia añadida, el próximo mes de marzo se podría presentar una nueva moción de censura contra Fernández Mañueco, con resultado también incierto porque Igea no termina de controlar todo el partido, y porque esta comunidad era la segunda pata del movimiento de mociones de censura que se inició en Murcia. Sería un adelanto electoral preventivo como el que hizo Díaz Ayuso. 

En el caso andaluz es Génova quien anima al adelanto electoral y tampoco lo vería mal en Castilla y León. Renovar la victoria en Andalucía y mantener el feudo castellano-leonés donde gobierna desde hace más de treinta años de forma ininterrumpida –aunque perdió las elecciones de 2019- servirían a Pablo Casado para confirmar la tendencia de ‘cambio de ciclo’ inaugurada con la victoria en Madrid      

En este posible ciclo electoral primaveral que puede producirse, los intereses partidistas se imponen a los generales y aunque tanto Moreno como Mañueco dicen estar dispuestos a acabar la legislatura, no ocultan que trabajan “con todos los escenarios”. Lo que no tendría sentido es que de ir a elecciones no fueran simultáneas y tuvieran al país en estado electoral durante medio año.