APUNTES

Pedro Calvo Hernando

Escritor y periodista


Remedio del examen de conciencia

26/05/2020

Demasiadas teclas que tocar a partir de los importantes cambios en la crisis del virus que afectan al país estos últimos días de mayo y primeros de junio. Yo creo que las convocadas elecciones autonómicas de Galicia y Euskadi para el 12 de julio son sucesos de gran relevancia que ya está condicionando la acción y la estrategia de todas las fuerzas políticas. Y es muy conveniente superar ya las revueltas políticas surgidas atropelladamente en este par de semanas que acaban de transcurrir y que no conducen a nada sino a envenenarlo todo y a colocar poderosos obstáculos en el desarrollo de los acontecimientos.

Lo de Bildu en relación con la pretendida derogación de la reforma laboral de Rajoy ha traspasado todas las barreras de la locura, sobre todo por el comportamiento siniestro de la diestra, que ha demostrado sus absolutas incapacidades políticas tanto para gobernar como para no gobernar, con excepción de algunas figuras que quedan muy por encima de la mayoría de sus compañeros de filas. Lo de las caceroladas y todos los sucesos que las rodean son la mejor demostración de lo lejos que han llegado y piensan llegar en su desenfreno, que seguramente van a pagar caro en los próximos meses, empezando por las autonómicas del verano.

En todo caso, es necesario contar con que los acontecimientos próximos se produzcan de modo positivo, empezando por una total ausencia de importantes rebrotes en la pandemia del coronavirus, aunque haya que contar con algún desvío que obligue a aguzar el ingenio de toda la gama de los diversos sectores responsables de la administración de soluciones, empezando por las sanitarias, claro, y terminando por las políticas. Todos tendrán que comportarse de forma que mejoren sustancialmente lo hecho hasta ahora... pues de no ser así, que Dios nos pille confesados.

Es evidente la necesidad de que todos los grandes responsables no se pasen de la raya en cuestión de optimismos y que miren fijamente hacia los países -de América Latina y otras regiones- donde están fracasando gravemente sus administradores de la gran crisis, con el fin de cuidar al máximo de que en ningún caso aquí pueda suceder nada semejante. Es esta una advertencia que no veo muy presente en discursos y en medios de comunicación. Pues mucho cuidado y que nadie se deje cegar por excesivos optimismos: en este terreno no hay nada garantizado, como todos sabemos o deberíamos saber.

Pero naturalmente tampoco nadie debe dejarse cegar por el pesimismo, pues eso podría tener consecuencias iguales o peores. Y es que lo que falla también es el sentido de la responsabilidad, algo que me cuesta mucho entender. Convendría hacer una llamada o muchas a ese sentido, a la vista de que tal carencia afecta en buena medida a muchas personas a las que parece mentira que les ocurra. No estaría mal practicar a menudo el llamado examen de conciencia, ese gran remedio que en la historia tantos bienes ha traído.



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