TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Rotaciones

06/06/2020

La pelota todavía no ha girado oficialmente y ya hay equipos con seis, ocho y hasta 10 lesionados. Los más cínicos esconden que esto del regreso a toda costa tiene buena parte de negocio y locura. Los más críticos saben, como decíamos la semana pasada, que el cuerpo humano no es un 'tamagotchi' que puedas resetear y formatear, pulsar uno o dos botones para acondicionarlo a una nueva circunstancia, porque los deportistas tienen marcado en sus músculos todo el trabajo de pretemporada. Es decir, los preparadores físicos de cada equipo diseñaron todo para que a estas alturas, 5 de junio, el jugador estuviese descansando… y no preparándose intensamente para volver a jugar 11 partidos en cinco semanas. Ahí falla algo. Y esas musculaturas, siempre al límite, no lo aguantan todo.

«Messi podría perderse el regreso a la competición», «Diez lesiones en Osasuna», Saúl dice que «las lesiones son el miedo», «Cuarta lesión de la semana en Orriols», Higuaín, Lemos, Lucas, Sergio, Bóveda, Jovic, Haaland, Umtiti, Montoro, Guevara, Joao Felix… En todos los países, en todos los equipos. Ningún preparador, ningún médico, ningún readaptador pone la mano en el fuego por que no haya una o dos bajas después de cada partido.

Por eso, esos cínicos, los que deseaban que el fútbol volviese como fuera, sostienen que las rotaciones son la única fórmula posible para aguantar. En el mensaje llevan la trampa: que cambiar de 11 sea prácticamente obligatorio, que la Liga sea un ejercicio de supervivencia y no de respeto al espectáculo y al deportista, o que haya un desequilibrio tan claro en favor de quien sí tiene fondo de armario en sus plantillas (o sea, los grandes), es casi una confesión a gritos de culpabilidad: el fútbol que viene va a ser triste, irresponsable, aburrido y además peligroso.