JALÓN POR LA VEGA

Silvia Garrote

Periodista


¿No nos queréis? ¡Pagadnos!

La España Vaciada sigue vaciándose sin remedio. Los estudios sobre población que de vez en cuando se publican no hacen sino corroborar lo que durante décadas está siendo un hecho evidente: la gente se concentra en determinadas áreas, como Madrid o el Mediterráneo, mientras que la zona central y algunas periferias se quedan desiertas. La Fundación BBVA publicó recientemente su estudio poblacional, y al margen de las generalidades que ya conocemos todos, hay algunas particularidades a tener en cuenta. A saber. Soria es una de las provincias que pierde población, aunque no es la que más, lo que siempre es un consuelo a estas alturas. Zamora y Orense son los territorios que más pierden. España ha ganado un 15% de personal desde el año 2000, un incremento que se concentra básicamente en Madrid y su área metropolitana, que llega ya a Guadalajara. También ganan población Almería, Baleares, Murcia, Gerona, Tarragona y Guipúzcoa, la única provincia que suma personas ininterrumpidamente año tras año. El turismo está detrás de algunos de estos incrementos, pero no siempre. Habría que analizar qué políticas han llevado a algunas provincias a ganar población, que tipo de industria tienen, qué incentivos, qué medios de comunicación y transporte… quizá se podría rascar alguna pista de por dónde tirar. Porque hartos de estar hartos de analizar la triste situación, es hora de intentar al menos hacer algo. 
Pendiente de un hilo como ha estado la continuidad de Aleia Roses, y lo que queda por resolver, pensar que la industria salvará la situación poblacional de Soria es mucho más que una utopía. Desde luego, puede ayudar a que no desaparezca del todo y buen ejemplo tenemos con Ólvega. Pero no dejan de ser parches en el gran tablero de la España vaciada, para la que hace falta una estrategia global. 
Los políticos no son capaces de ponerse de acuerdo para formar un Gobierno, como para que se pongan a trabajar ya en esta situación, pero el tema es grave, como lo es el cambio climático, y sin actuaciones inmediatas no habrá remedio alguno. El país necesita la España vaciada para vertebrar el territorio, porque otra cosa supondría unas concentraciones urbanas imposibles con enormes problemas habitacionales, de servicios públicos y de contaminación. Y los que vivimos en estas tierras olvidadas pagamos caro el espacio que ocupamos. Nos cuesta tener que desplazarnos a los centros sanitarios, educativos, administrativos y culturales; en tiempo y en dinero. Y pagamos los mismos impuestos. Una estrategia para estas zonas pasaría por incentivos fiscales, para las empresas, pero también para las personas. Y otras soluciones. Si en el hospital de mi provincia no puedes tratarme porque es imposible dotar a todos los centros sanitarios, tienes que procurarme los medios para trasladarme a otro. Si en esta provincia no puedo estudiar el grado que quiero, tienes que pagarme lo que me cuesta hacerlo en otro sitio. Y así sucesivamente. Es de justicia. El quid de la cuestión es cómo pagar todo ello. Como redistribuir los recursos parece otra utopía recurrir a una tasa ecológica podría ser una solución. Pagar por contaminar y cobrar por no hacerlo. Si fuera parte de las administraciones sorianas me volcaría en políticas medioambientales: más reciclaje, mayor limpieza de las aguas y del aire, mayor cuidado del monte y de los espacios naturales, más soluciones de transporte público, menos contaminación. Y después exigiría el pago a cuenta.