SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Errar y reconocerlo

31/07/2020

El ejecutivo autonómico, y más en concreto su presidente, Alfonso Fernández Mañueco, parece haber descubierto que los sorianos no nos hemos caído de un guindo y que es un esfuerzo inútil repetir como un mantra, la cifras de las fabulosas inversiones aplicadas al Plan Soria desde que éste se puso en marcha. Se ve que, el primer responsable de la comunidad, se ha dado cuenta de que , tantas veces como él o cualquiera de sus consejeros habla de una inversión neta de 105 millones de euros, algún periodista impertinente le espeta que se están incluyendo en la suma, gastos ordinarios semejantes a los que se aplican al resto de las provincias de Castilla y León y que , a menudo, estaban ya en las previsiones presupuestarias antes de que se hablara siquiera de un plan para la recuperación económica y demográfica de esta provincia.
Esta misma semana se volvió a repetir la historia con motivo de la reunión convocada en la capital para hacer seguimiento del Plan. La novedad, que no es menor, es que Fernández Mañueco aseguró que ya no se incorporarán las partidas, a veces muy pequeñas, a esta curiosa contabilidad y que se abordarán proyectos singulares de mayor calado, para la nueva etapa que se inicia. Veremos. 
Ahora cabe proponer a los técnicos y sobre a los asesores presidenciales, que se apliquen al cuento porque, aunque supongan lo contrario, no nos calamos la boina a rosca y no necesitamos canuto para hacer la ‘o’. Conviene que lean un poco y se instruyan para saber que, en esta tierra se registraban, cuando aún existía, los niveles más bajos de analfabetismo y que gozamos de unas calificaciones educativas del informe PISA, muy por encima de la media nacional y a niveles europeos envidiables.
La verborrea, a la que tan adictos son la mayoría de los autodenominados servidores públicos, se fundamente en los deleznables argumentarios que se elaboran por presuntos expertos en comunicación para que se unifiquen los criterios en el ejecutivo o en el partido y todos, a coro, proclamen, como verdades incontrovertibles los datos  que luego llenan las páginas de los periódicos. Por eso esta vez es tan importante la reflexión, con claros matices de reconocimiento de errores contables, del presidente Mañueco.
No se pueden imaginar lo valioso que nos resulta a los ciudadanos percibir que, nuestros políticos son capaces de reconocer un error suyo o un acierto de su oposición, como hizo recientemente el alcalde de la capital, en relación con la situación del hotel restaurante de Valonsadero. ‘El PP tiene razón’, dijo, ‘cuando reclama una solución y habrá que darla’.



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